Costa Rica, junto a Francia y Reino Unido, lidera una coalición de 50 países que se comprometió a proteger, al menos, el 30% de los ecosistemas terrestres y marinos al año 2030. De esta manera, se pretende hacer frente simultáneamente a dos crisis: la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

Actualmente, solo el 15% de la tierra se encuentra protegida en el mundo y apenas el 7% de los océanos. Esto contrasta con el 75% de las tierras que han sido alteradas gravemente por el ser humano y el 66% de los océanos. De hecho, alrededor de un millón de especies de flora y fauna están amenazadas de extinción, según el Informe de Evaluación Global de la Biodiversidad y los Servicios de los Ecosistemas del IPBES.

La pérdida de biodiversidad no solo pone en riesgo servicios ecosistémicos esenciales como la producción de oxígeno y el aprovisionamiento de agua, sino también compromete las principales defensas que provee la naturaleza ante el cambio climático.

“Una vez que nuestro mundo natural desaparezca, no hay forma de recrear los $125 billones de valor económico que nos proporciona cada año, y está claro que nuestras economías deben cambiar la forma de hacer negocios”, se lee en el comunicado enviado a la prensa.

Los 50 países que se han sumado a la coalición son: Angola, Armenia, Benin, Botswana, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Côte d’Ivoire, República Checa, República Democrática del Congo, Dinamarca, República Dominicana, Etiopía, Comisión Europea, Finlandia, Francia, Gabon, Grecia, Grenada, Guatemala, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Japón, Kenia, Islas Marshall, México, Mónaco, Mongolia, Mozambique, Países Bajos, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Panamá, Perú, Portugal, Rumania, Ruanda, Senegal, Seychelles, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suiza, Uganda, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido.

Juntos, estos 50 países resguardan el 28% de la biodiversidad terrestre mundial y la cuarta parte de las reservas de carbono terrestre (biomasa y suelo), así como el 28% de las áreas prioritarias para la biodiversidad oceánica y más de un tercio de las reservas de carbono en entornos marinos.

“Proteger el 30% del planeta mejorará sin duda la calidad de vida de nuestros ciudadanos y nos ayudará a lograr una sociedad justa, descarbonizada y resiliente. La restauración de la naturaleza es un paso clave hacia el bienestar humano, creando millones de empleos verdes y azules de calidad y cumpliendo con la Agenda 2030, particularmente como parte de nuestros esfuerzos de recuperación sostenible”, manifestó Andrea Meza, ministra de Ambiente y Energía de Costa Rica.

“Tenemos el imperativo moral y pragmático de unirnos, de tomar decisiones firmes que nos acerquen un paso más a la detención de la pérdida de la biodiversidad y al logro de los objetivos del Acuerdo de París. Estoy muy agradecida por el apoyo de más de 50 miembros de la coalición y tengo la esperanza de que más países se unan a nuestros esfuerzos en el período previo a la COP15”, agregó Meza.

Coalición de Alta Ambición

Si bien este grupo de países vienen conceptualizando la idea y sumando miembros desde la Pre-COP25, realizada en Costa Rica en octubre de 2019, fue hasta hoy que se lanzó oficialmente la Coalición de Alta Ambición para la Naturaleza y la Gente en el marco de One Planet Summit for Biodiversity, conferencia auspiciada por el presidente francés, Emmanuel Macron, en conjunto con el Banco Mundial y Naciones Unidas.

El propósito de la coalición es incluir la meta del 30% al 2030, más conocida como 30×30, en el Marco Mundial para la Diversidad Biológica Post-2020, que se discutirá en la próxima COP15 de la Convenio de Diversidad Biológica a realizarse en la ciudad de Kunming, China.

Este Marco Mundial para la Diversidad Biológica Post-2020 comprende la hoja de ruta que seguirán los países en el próximo decenio para así alcanzar la visión general del convenio que busca “vivir en armonía con la naturaleza” para el 2050.

Al visibilizar la protección del 30% de los ecosistemas como medida de mitigación y adaptación, permitiría potenciar la sinergía entre el Convenio de Diversidad Biológica y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

“Sabemos que no hay ningún camino para abordar el cambio climático que no implique un aumento masivo de nuestros esfuerzos para proteger y restaurar la naturaleza. Así pues, como coanfitrión de la próxima Conferencia de las Partes (COP) sobre el clima, el Reino Unido está absolutamente comprometido a liderar la lucha mundial contra la pérdida de la biodiversidad y estamos orgullosos de actuar como copresidente de la Coalición de Alta Ambición”, declaró Zac Goldsmith, ministro de Asuntos Marinos de Reino Unido.

La propuesta de proteger el 30% de los ecosistemas al 2030 se deriva de un tratado científico titulado A Global Deal For Nature, el cual especifica que se requiere conservar al menos otro 20% en mar y tierra al 2050 con el fin de estabilizar el clima e impedir que la media de la temperatura se incremente por encima de 1,5 °C.

Según el reporte Protegiendo el 30% del planeta para la naturaleza: costos, beneficios e implicaciones económicas, los beneficios de proteger el 30% de los ecosistemas terrestres y marinos superan a los costos por un factor de 5 a 1.

De hecho, las ganancias derivadas de los bienes y servicios que nos proveen los ecosistemas de manera gratuita se estiman entre $125.000 y $140.000 millones al año. En otras palabras, la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) mundial depende de la naturaleza.

Por su parte, un estudio realizado por McKinsey & Company indicó que esa protección del 30% podría crear hasta 650.000 puestos de trabajo y apoyar unos 30 millones de empleos en el ecoturismo y la pesca sostenible. 

Viendo el beneficio económico que conlleva la conservación, 15 de los países de la coalición también abogaron por incluir a la naturaleza en los planes de recuperación tras la pandemia provocada por COVID-19.

Beneficios de integrar biodiversidad y clima

“La conservación de 30% de áreas terrestres en ubicaciones estratégicas podría salvaguardar 500 gigatoneladas de carbono almacenado en la vegetación y los suelos –aproximadamente la mitad las reservas de carbono terrestres vulnerables en el mundo–  y reducir el riesgo de extinción de casi nueve de cada 10 especies terrestres amenazadas”.

A esa conclusión llegó el informe Fortaleciendo sinergias para lograr los objetivos de la biodiversidad, cuya autoría recae en el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-WCMC).

De hecho, el análisis identificó zonas clave de biodiversidad donde priorizar en soluciones climáticas basadas en naturaleza como el Bosque Atlántico de Brasil, Mesoamérica, gran parte de los biomas mediterráneos y el sudeste asiático, así como otros puntos críticos en la costa del oeste de África, Papua Nueva Guinea y el bosque húmedo del este de Australia.

También se identificaron otras áreas ido importancia debido a las grandes cantidades de carbono, las cuales incluyen las tierras bajas al sur de la bahía de Hudson, el bosque amazónico y la cuenca del Congo.

“El hecho de tener en cuenta la biodiversidad y el carbono juntos puede garantizar el 95% de los beneficios de la biodiversidad y casi el 80% de las reservas de carbono que podría obtenerse priorizando en base a cualquiera de los dos valores solamente”, se lee en el documento.

Esta sinergia entre biodiversidad y clima es uno de los temas a poner sobre la mesa en noviembre cuando, en Glasgow (Escocia), se realice la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), organizada por el Reino Unido en asociación con Italia.

“El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son crisis conjuntas que deben abordarse como una sola, con ambición y acción integrada. Este análisis destaca lugares en todo el mundo donde la conservación puede ayudar mejor a mantener las reservas de carbono almacenadas de forma segura y aumentar la protección de las especies amenazadas”, dijo Valerie Kapos, una de las autoras del informe y directora de Cambio Climático y Biodiversidad del PNUMA-WCMC.