Por Lois Henry

Fotografías: Ryan Christoper Jones

En el corazón del cinturón agrícola de California —el Condado de Kings — los granjeros presienten que algo está mal con sus suministros de agua. En este condado intensivamente cultivado y en sequía continua, el agua se está agotando a un ritmo preocupante.

“Todos lo hemos visto”, dijo Steve Walker, granjero que cosecha nueces. “No nos hemos sentado y puesto tintura en el agua para ver a dónde es que se va en realidad. Pero todo el mundo habla de ello y todos estamos preocupados”.

Por lo que sabe Walker, ninguna agencia, ciudad o junta del condado está tratando de averiguar qué es lo que realmente sucede. “Hay tantos canales y maneras en las que puede salir [el agua]; es difícil de rastrear”, dijo. Pero lo que sí sabe es que ciertos pozos de agua subterránea del condado están funcionando prácticamente durante todo el año, incluso durante los años lluviosos.

“Así que, se va a alguna parte”, agregó Walker. “Y ese es el problema más grande. Porque una vez que se bombea, no la recuperaremos”.

Justo en medio de otra sequía devastadora que se vive actualmente, los agricultores del condado de Kings como Walker quieren saber: ¿A dónde se va el agua?.

Por las porciones que se pueden rastrear a través de los registros de agua estatales y de otros distritos, se sabe que el agua fluye principalmente hacia el sur hasta el condado de Kern, la mayor parte desde las dos sedes de operaciones agrícolas más grandes y más poderosas del condado de Kings, J.G. Boswell Company y Sandridge Partners.

El Canal Blakeley se conecta a una estación de bombeo del Distrito Acuático de Dudley Ridge en el condado de Kings, California. Los agricultores del condado de Kings temen que las aguas subterráneas locales estén dejando su región a través de este canal.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Exactamente cuánta agua sale de Kings y quién se está beneficiando, son preguntas más turbias, como el agua — especialmente la de río y la subterránea — y en California, eso es muy difícil de rastrear. Lo que está claro es que en los últimos 12 años, Boswell y Sandridge han movido un total de 239.000 acres-pie (295 mil millones de litros) de agua del Proyecto Estatal de Agua del Condado de Kings, todo con la aprobación del Departamento de Recursos Hídricos (DWR, por sus siglas en inglés).

Parte del servicio de agua contratado por el estado parece haberse utilizado en acuerdos multimillonarios realizados por Boswell, esto en base a los pocos registros que podrían rastrearse; otra parte ha ido a parar a los campos de Sandridge ubicados en otros condados, según el propietario de la compañía.

Sin embargo, el resultado final es menos cantidad de agua para el condado de Kings. Y las consecuencias de esto podrían ser de gran alcance. Contar con menos agua superficial obliga a los cultivadores a pagar por pozos más profundos o suministros de agua adicionales que son particularmente costosos, más durante una de las peores sequías del estado registradas en la historia reciente.

Algunos agricultores no pueden darse el lujo de hacerlo, por lo que han tomado la difícil decisión de todos juntos, abandonar la agricultura. “Los agricultores independientes están vendiendo [sus terrenos]”, dijo Robert Smith, agricultor del condado de Kings y quien cultiva nueces, almendras, maíz y algodón en aproximadamente 1.000 acres de tierra (405 hectáreas). “Aquí soy un pequeño agricultor y los grandes, bueno, los que pensé que eran grandes [que tienen] 10.000 acres (4.047 hectáreas), incluso ellos están vendiendo”.

Smith, Walker y otros, temen que si continúan saliendo de Kings grandes cantidades de agua — con poca o ninguna supervisión del estado — la mayoría de los pequeños agricultores serán expulsados de una parte de California a la que han llamado hogar por generaciones.

“Sencillamente para nosotros en este momento las cosas no se ven bien”, agregó Smith.

El Canal Blakeley se conecta a una estación de bombeo del Distrito Acuático de Dudley Ridge en el condado de Kings, California. Una estación de bombeo bombea agua fuera del Canal Blakeley y en tuberías. Sin embargo, es imposible saber dónde es que va a parar esa agua.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Los campesinos de Kings

El condado de Kings es pequeño según los estándares del Valle de San Joaquín. Solamente tiene 1.392 millas cuadradas (3.605 km), casi igual que el tamaño de Rhode Island. En comparación, sus vecinos más cercanos, Kern, Fresno y Tulare, están ubicados en 8.000, 6.000 y 4.800 millas cuadradas (  20.720; 15.540 y 12.430 Km2) respectivamente. Al igual que sus vecinos, en Kings la tierra se cultiva intensamente. Cerca del 90% de sus fincas son consideradas “de propiedad familiar”, según el censo agrícola del 2017 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).

La agricultura corre en la sangre de cultivadores como Jeff y Karen Gilcrease. La familia Gilcrease ha cultivado en el condado de Kings desde la década de 1880. Tienen el certificado original del año 1881 firmado por el secretario de la administración de James Garfield por 80 acres (32 hectáreas) para cosechar al sureste de Lemoore, donde todavía viven y cultivan.

Durante todos estos años, la granja ha sido realmente una operación familiar, con Karen encargándose de la contabilidad y sus hijos ayudando durante las cosechas. Aunque en un momento los Gilcrease se expandieron a 700 acres (aproximadamente 283 hectáreas), tuvieron que vender parte de sus tierras porque no tenían el agua para seguir cultivando. Obtienen agua del río Kings, pero dependen principalmente de las aguas subterráneas.

Jeff ha estado involucrado en la planificación de sostenibilidad de aguas subterráneas de su zona y está preocupado por las transferencias de agua fuera del condado de las que tanto ha oído hablar. “A largo plazo no es algo positivo”, dijo. Un sector agrícola fuerte y diverso es vital para la economía local y la seguridad alimentaria; y eso requiere agua.

“Puede que sea legal, pero no es moral”, dijo Karen sobre el agua que sale de Kings.

Karen no es la única que se siente así.

En Lemoore, California, el granjero Jeff Gilcrease dirige la granja que su familia fundó a finales de 1800. Gilcrease cultiva uvas y almendras en menos de 1.000 acres (aproximadamente 405 hectáreas). A Gilcrease le preocupa que a largo plazo, todo el movimiento de agua fuera del condado de Kings no sea benéfico para la agricultura.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

David Ávila es un parlanchín de 75 años de ascendencia portuguesa cuya familia llegó por primera vez a California en la década de 1840 y que ha estado cultivando en la zona de Hanford desde el año 1900. Ávila, junto con su esposa e hijos, cultiva cerca de 100 variedades de árboles frutales en múltiples parcelas pequeñas de tierra y vende los productos en docenas de mercados de agricultores desde los de Beverly Hills hasta los de San Luis Obispo.

Él y su hijo conocen sus tierras como la palma de su mano, tanto que pueden señalar qué áreas retienen más agua, en qué estaciones y la dirección en que el agua se mueve bajo tierra.

“Trabaja con la naturaleza; no luches contra ella”, dijo Ávila repetidamente. Pero eso se ha vuelto cada vez más desafiante.

Recuerda que cuando era niño, la región estaba repleta de pequeñas lecherías, huertos, cultivos rotatorios de maíz, algodón y alfalfa, y que había tierras de pastoreo abiertas con vertientes que podían absorber el agua durante los años de inundaciones. Ahora la tierra está cubierta de enormes huertos de almendros y pistachos, cultivos permanentes que representan más de 66.000 acres (26.709 hectáreas) del total de 782.731 acres (316.760 hectáreas) cosechados por Kings, según los informes de cultivos del condado.

Ávila dice que las corporaciones están devorando la tierra para plantar cultivos más permanentes y drenando el agua del condado en el proceso. “El agua es nuestra sangre”, dijo, y “nos la están robando”.

El agua es una variable clave sobre la que los pequeños agricultores tienen poco o ningún control. Los terratenientes más grandes tienen contratos por la mayor parte del agua estatal traída a Kings desde Sacramento-San Joaquín Delta y son dueños de grandes porciones de las compañías privadas de zanjas que reparten el agua del río Kings y la transportan hacia las granjas.

En Hanford, California, el agricultor David Ávila, de 75 años de edad, de Avila and Sons Farms, LLC, posa frente a la casa que ha sido de su familia desde hace más de 100 años. La familia Ávila es originaria de la región de Las Azores de Portugal y ha cultivado en el Valle Central por muchas generaciones.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Eso deja a los pequeños agricultores con el uso de agua subterránea, que solo durante este año según Walker, ha disminuido de entre 100 a 120 pies (entre 31 y 37 metros). Eso se debe en parte a la sequía, pero también a un mayor uso. El Condado de Kings aprobó mil 238 nuevos permisos para construir pozos agrícolas entre el inicio de la última sequía en 2012 y 2021, según los registros del condado.

“Cuando tienes un tazón y solo tres popotes, el tazón tarda más en vaciarse”, mencionó Walker. “ Si usas 20 popotes, no se necesita mucho tiempo”.

Mientras tanto, Smith espera que sus hijos pequeños algún día tomen su lugar en el tractor. Pero teme que la propiedad de la familia ya esté siendo cotizada fuera de la agricultura y predice que el negocio se consolidará cada vez en menos y menos manos.

Los datos muestran que ya está pasando. De 2002 a 2017, según el censo agrícola más reciente del USDA, el número de granjas en el condado de Kings disminuyó  en un 16.6%. Pero el tamaño de las granjas aumentó en un 14.5% de un promedio de 559 acres a 640 (de 226 a 259 hectáreas) .

“Las corporaciones y los tipos más grandes están comprando tierra a diestra y siniestra a precios astronómicos”, dijo Smith. “Con cualquier cosa que tenga agua, vas a competir con mucho dinero”. Eso incluye tierras con derechos fluviales, contratos estatales de agua o incluso, las aguas subterráneas.

“Mi papá me dijo desde el primer día, que prefería ser el dueño de toda el agua de la tierra que todo el oro”, contó Smith.

Una cosechadora de almendras sacude almendros para su cosecha en la granja de Jeff Gilcrease en Hanford, California. Se necesita un galón de agua (aproximadamente 3.8 litros) para cultivar una almendra.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Los titanes del agua

Cuando se trata de agricultura y agua en el condado de Kings, Boswell y Sandridge son los dos niños fortachones de la cuadra.

Boswell ha sido el tejido en la tela del condado de Kings desde que su fundador, James Griffin Boswell, puso un pie en el viejo cauce del lago Tulare hace 100 años e imaginó un imperio del algodón. Su sobrino convirtió la compañía en una potencia agrícola y de desarrollo internacional de 2.500 millones de dólares. Actualmente conserva cerca de 132.000 acres (53.419 hectáreas) en Kings, así como 3.700 acres (1.497 hectáreas)  en el condado de Tulare y 23.000 acres (9.308 hectáreas) en el condado de Kern, según ParcelQuest, una base de datos de información de la propiedad.

Boswell ha empleado a generaciones de familias del condado de Kings, principalmente en la pequeña ciudad de Corcoran, donde el estadio de una escuela secundaria y un parque llevan el nombre de Boswell. Y la compañía sostiene cargos en casi todas las juntas y comisiones relacionadas con el uso del agua y la agricultura en Kings, lo que le otorga un peso político considerable.

La compañía está dirigida desde sus oficinas de Pasadena por James W. Boswell, presidente, director general y sobrino nieto del fundador. A pesar de toda su influencia y poder, Boswell es notoriamente hermético. Sus directores y empleados rara vez son citados en los medios de comunicación. Boswell declinó en repetidas ocasiones, las solicitudes de entrevistas para este reportaje.

David Ávila, de 45 años de edad, de Avila and Sons Farms, LLC, arranca un dátil de uno de los árboles de los ranchos familiares en Hanford, California. Los dátiles son uno de los múltiples cultivos que son especialidad de la familia y que venden en los mercados de agricultores que se realizan por todo el estado.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

En contraste, John Vidovich, quien dirige Sandridge, proviene de una familia de agricultores originarios de Silicon Valley y que luego se volvieron promotores. En 1994 compró su primera propiedad en el condado de Kings en una ejecución hipotecaria y finalmente acumuló 102.000 acres (41.278 hectáreas) en Kings, así como casi 40.000 acres (16.187 hectáreas) en el condado de Kern, 10.000 acres (4.047 hectáreas) en el condado de Tulare y 1.700 acres (688 hectáreas) en el condado de Fresno, según ParcelQuest.

En 2009 Vidovich se ganó los titulares — y muchos enemigos — al vender permanentemente los derechos para 14.000 acre-pies (17 mil millones de litros) de agua estatal desde un distrito de agua del condado de Kings al sur de California por 73 millones de dólares, según informes de los medios. La venta continúa siendo considerada por otros agricultores como un golpe a la cartera de agua de Kings. Y Vidovich ha dicho que si tuviera que hacerlo nuevamente, no haría esa venta.

Su bombeo y movimiento de agua subterránea fuera de su distrito natal, también lo han colocado en un punto de mira dudoso, según informes de los medios de comunicación. En 2017, volvió a ser noticia por su participación en un plan para sacar del condado el agua de las inundaciones del río Kings, un esfuerzo que todavía está en curso. Aunque insiste en que esta inundación no se está utilizando y es, de hecho, una molestia, los lugareños lo consideran un intento de robo del agua del río Kings.

Vidovich participa en varias juntas locales de agua, incluso sirviendo como presidente en una. Aunque no busca la atención de los medios, cuando se le pregunta sobre el agua que está bajo su control, rara vez se niega a hablar. Con frecuencia señala que los distritos de agua que supervisan las asignaciones de agua y mantienen la infraestructura son entidades públicas y el público tiene derecho a la información, como dijo a SJV Water en una entrevista para este reportaje.

El agricultor de Hanford, Robert Smith, debido a la creciente escasez de agua, decidió este año dejar en barbecho algunas de las tierras utilizadas para cultivos de algodón.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Las batallas por el agua

Aunque Boswell y Vidovich tienen acceso a grandes cantidades de agua, su relación con este preciado recurso es totalmente antagónica. Actualmente son las fuerzas impulsoras detrás de dos grandes batallas legales por el agua del río Kings.

En una batalla, la Kings River Water Association, donde Boswell es un importante titular de derechos, está demandando a Tulare Lake Reclamation District 761 y Sandridge Partners, dirigidos por Vidovich, por enviar sus aguas del río Kings a tierras que posee en el oeste del condado de Kings. La asociación sostiene que aunque esas tierras están en el condado, están más allá de lo que se considera el “área de servicio del río”.  Y el agua del río no puede ser sacada fuera de esa área de servicio, según la demanda.

El caso está siendo juzgado en el condado de Kern por el juez David Lampe. En junio, el juez dictó el fallo parcial de que los acuerdos fluviales de larga duración permiten a los propietarios del río mover el agua dentro del área de servicio. Sin embargo, aún no se han determinado los límites de esa zona de servicio. Se ha fijado una fecha de juicio para diciembre de 2022.

Boswell y Vidovich también se encuentran en lados opuestos de si el río Kings está siendo totalmente utilizado por todos sus titulares de derechos. Si la Junta de Control de Recursos Hídricos del Estado determina que la Asociación de Agua del río Kings no está utilizando plenamente sus derechos sobre el agua, podría renunciar a esos derechos.

El extenso Semitropic Water Storage District,ubicado en el condado de Kern quiere el agua de las inundaciones del río River que se dice, los actuales titulares de derechos están dejando fluir al océano durante los años de fuertes precipitaciones. El distrito planea almacenar los flujos de inundación en tierras junto al Acueducto de California, la arteria principal que mueve el agua del norte al sur de California, y luego bombearla hacia el sur. Vidovich es dueño de esa tierra y Semitropic ya le ha pagado 40 millones de dólares por un tipo de servidumbre. Vidovich también obtendrá una parte de las aguas de inundación y se le permitirá utilizar las instalaciones para mover algunas aguas subterráneas, según el contrato del proyecto.

La Asociación de Agua del río Kings, que incluye al  Distrito de Almacenamiento de Agua de la Cuenca del Lago Tulare, donde Boswell es el propietario mayoritario, está luchando con uñas y dientes contra el plan. De acuerdo con los informes legales presentados por dicho distrito, todas las aguas de la inundación a las que se les puede dar un uso  beneficioso han sido usadas y no hay agua sobrante disponible para Semitropicl. El verano pasado, la Junta del Agua comenzó a realizar audiencias sobre el tema.

Las empresas también están en desacuerdo sobre el uso de las aguas subterráneas.

La polvareda levantada por un tractor que cosecha nueces en tierras de cultivo ubicadas en el condado de Kings, California.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

En una carta remitida al estado el verano pasado, el vicepresidente de Boswell — el abogado Jeof Wyrick—  quien preside la Agencia de Sostenibilidad de Aguas Subterráneas de El Rico, acusó a Vidovich de mover aguas subterráneas fuera del área a través de un gasoducto a donde no puede rastrearse. Exigió que Sandridge dé más información a las otras agencias de sostenibilidad de aguas subterráneas.

“Hay cierta incertidumbre por parte de El Rico GSA con respecto a esta solicitud debido a la naturaleza oculta de las operaciones de Sandridge”, escribió Wyrick en la carta  con fecha de junio de 2020.

En una entrevista, Vidovich negó haber enviado agua subterránea fuera del condado de Kings. “Ni un acre de pie”, insistió.

Cuando se le preguntó sobre el oleoducto que Wyrick menciona en su carta de junio de 2020, Vidovich dice que solamente las aguas de inundación del río Kings pueden haber sido enviadas fuera del condado.

Vidovich reconoce abiertamente que está moviendo algunas aguas superficiales fuera del condado de Kings. Pero es agua del Sacramento-San Joaquín Delta, agua que no es originaria del condado de Kings. “Estoy a favor de mover el agua”, dijo. “Amalgamamos nuestras aguas para utilizarlas en nuestras tierras más productivas”. En los últimos 12 años, ha movido cerca de 137.000 pies cúbicos (12.728 metros cuadrados) de agua estatal del sur del condado de Kings a huertos de nueces que posee en el lado oeste de Kern, según los registros estatales y de otros distritos de agua.

Boswell también ha estado sacando agua de Kings. Desde 2009, la compañía ha transferido o vendido 102.000 acre-pies (126.000 millones de litros) de sus aguas superficiales fuera del condado, según los registros de DWR, Tulare Lake Basin Storage District y de la agencia de agua del condado de Kern. La diferencia, según Vidovich, es que Sandridge está dejando algunas de sus tierras del condado de Kings en barbecho, mientras que, asegura, Boswell está bombeando agua subterránea adicionalmente para continuar cultivando su superficie del condado de Kings.

No está claro si Boswell está vendiendo el agua superficial de forma periódica, pero según las facturas obtenidas por SJV Water, la compañía vendió 49.000 acre-pies (60 mil millones de litros) de su agua del río Kings fuera del condado por $47.5 millones en 2015 y 2016 y en 2019 otros 35.000 acre-pies (43 mil millones de litros) de agua de río por una cantidad no revelada.

“Realmente no está bien”, dijo Vidovich.

Boswell ha rechazado solicitudes de entrevistas para hablar sobre los movimientos de agua de la compañía, incluyendo cuánta agua bombea. Esa información tampoco está contenida en los planes de agua subterránea de la Agencia de Sostenibilidad de Aguas Subterráneas de El Rico, que cubre casi exclusivamente a las tierras de Boswell.

Sin embargo, durante el testimonio del estado sobre el procedimiento del río Kings, Mark Unruh, un empleado de Boswell, dijo que la compañía irriga casi todo el año, desde finales de octubre hasta el verano. Tiene 61 pozos capaces de bombear un total de 240 pies cuadrados (aproximadamente 22 metros cuadrados) por segundo. En el límite superior de 300 días al año, eso podría significar que Boswell está bombeando hasta 140.000 acre-pies (173 mil millones de litros) al año.

Una cáscara de nuez agrietada y madurada en Steve Walker Farms en Hanford, California. California produce el 99% de todas las nueces de EE.UU. Una sola nuez requiere casi cinco galones (aproximadamente 19 litros) de agua para ser cultivada.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Bien o mal

Ya sea que el agua esté saliendo del condado de Kings para pagos en efectivo o para cultivos que finalmente se venderán con fines de lucro, es lo mismo, dijo el economista David Zetland, quien da conferencias sobre la política y la economía del agua en el Leiden University College ubicado en los Países Bajos.

“¿Están mal por sacar el agua? ¿Legalmente? No”, dijo. “Pero en términos de equidad, sí, es un problema”.

La exportación de grandes cantidades de agua de una región agrícola a otra y el bombeo agresivo de aguas subterráneas afectan negativamente a otros propietarios. Menos cantidad de agua superficial crea una mayor necesidad de bombear desde el subsuelo, lo que reduce el nivel freático para todos los usuarios. A medida que disminuye el agua, los cultivadores se involucran en una carrera de excavación.

“Desde esa perspectiva, económicamente se vuelve muy ineficiente”, agregó Zetland. Cavar un pozo nuevo puede costar decenas de miles de dólares, y como cada agricultor persigue el agua más profundamente en la tierra, no solo empuja a otros a ir más profundo, también socava los costosos esfuerzos para recargar el acuífero.

Por ejemplo, el Distrito de Aguas de Westlands, que limita con el condado de Kings, planea recoger agua en años de fuertes lluvias e inyectarla en el acuífero para salvaguardar los niveles de agua. Pero “es difícil cuando justo al lado están cayendo [niveles de agua] de 60 a 100 pies,” dijo Russ Freeman, subdirector general de recursos hídricos de Westlands, en un artículo previo de SJV Water.  (Sesenta a 100 pies equivalen a 30 metros.)

Esos son solo algunos de los costos indirectos asociados al traslado de grandes cantidades de agua fuera de una región, destacó Zetland. El costo para la sociedad de expulsar a los pequeños agricultores es más difícil de calcular.

“Si los pequeños [agricultores] desaparecen, perdemos diversidad de negocios y experiencia”, destacó Zetland. “Perdemos empresarios. Perdemos innovación”.

Aún así, Zetland no culpó a Sandridge o Boswell. “Eso hacen las empresas”, dijo. “El estado de California tiene la culpa. Establecen las reglas básicas y una vez que se establecen las reglas, la gente juega el juego”.

Durante los últimos 20 años, de mayo a octubre en el “Thursday Night Market Place” en Hanford, California, los agricultores han establecido puestos pequeños para vender sus productos y otros productos locales.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Supervisión pasada por alto

Al hablar sobre el asunto del agua en el condado de Kings, Doug Verboon, granjero del condado de Kings se escucha cansado.

“La gente se queja todo el tiempo de lo que pasa con nuestra agua, pero nadie quiere hacer nada”, dijo. Intentó que el condado aprobara una ordenanza que prohibía la exportación de aguas subterráneas nativas, pero dijo que no pudo obtener los votos suficientes. Cuando llevó el asunto a la Comisión del Agua del Condado de Kings en febrero de 2020, la iniciativa fue puesta a consideración, y desde entonces, la comisión no se ha reunido.

Mientras tanto, Boswell y Vidovich han llevado sus preocupaciones a la DWR de California, que supervisa las transferencias relacionadas con el agua del estado. También se encarga de revisar los planes de aguas subterráneas bajo la Ley de Manejo Sostenible de Aguas Subterráneas (SGMA, por sus siglas en inglés) del estado, aprobada en 2014.

Esa ley requiere que las agencias de agua subterránea en zonas con cuencas de agua críticamente sobre caladas elaboren planes para equilibrar los acuíferos para el año 2040, lo que significa que no se debe bombear más agua de la que ya se bombea. Todo el Valle de San Joaquín, incluyendo el condado de Kings, está críticamente sobre usado.

Karla Nemeth, Directora de Recursos Hídricos, admitió que se había reunido con representantes de las agencias de aguas subterráneas en relación con las acusaciones de que Boswell está bombeando agresivamente sus tierras del condado de Kings, porque está vendiendo su agua estatal. Pero, dijo que realmente su departamento no puede intervenir hasta que haya revisado los planes de aguas subterráneas presentados al estado en 2020.

El humo de los incendios locales opaca el cielo del Valle Sur de San Joaquín sobre la Interestatal 5 (I-5) y las granjas operadas por Sandridge Partners en Kettleman City, en el oeste del condado de Kings, California. Sandridge cosecha principalmente en la región almendras, pistachos y granadas.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

“En términos de una aplicación superior para detener esto, eso no es lo que SGMA da al departamento”, dijo. El papel de la agencia es simplemente revisar los planes de aguas subterráneas para ver si son adecuados. Si los planes son rechazados y las agencias locales de aguas subterráneas se niegan a hacer correcciones, el estado puede remitir el asunto a la Junta de Control de Recursos Hídricos, que podría establecer límites de bombeo y emitir multas, pero esto solo después de un largo proceso.

Dicho esto, explicó que el departamento estará observando de cerca el bombeo de aguas subterráneas y las transferencias de agua desde el condado de Kings, porque parece que “esta es una zona de conflicto donde no se usan las matemáticas”.

“Si tuviéramos transferencias de agua que sabemos que no encajan con un plan aprobado de sostenibilidad de las aguas subterráneas, eso va a ser un problema para la aprobación continua de estas transferencias por parte de DWR”, destacó Nemeth y agregó que el departamento reevaluará su programa de transferencia para sumar mayor supervisión y transparencia.

Una pequeña zanja cerca del dique Corcoran’s Cross Creek en Whitley Avenue ubicado entre las avenidas 9 y 10. Corcoran, localizada en el condado de King, California, es el hogar de una de las oficinas de J.G. Boswell Company, una de las operaciones agrícolas más grandes de la región. La compañía mueve grandes cantidades de agua superficial fuera del condado de Kings hacia el condado de Kern, pero se desconoce cuál es el destino final de esa agua.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

“Bombeando y bombeando”

Muchos agricultores del condado de Kings que han visto el agua salir de su región, se preguntan si se vende a Los Ángeles. La influencia política de la ciudad, el dinero y la historia de llegar al norte para saciar su sed lo convierten en el ogro del agua obvio para los cultivadores en el Valle de San Joaquín. Sin embargo, los registros estatales y de los distritos de aguas indican que el agua de Boswell y Sandridge se encuentra en mayor parte en la zona del valle.

A pesar de que en 2009 vendió una parte de los derechos de agua al sur de California, Vidovich se burló de la idea de que actualmente se está vendiendo agua al sur. “No, no; no estoy vendiendo agua a Los Ángeles”, aseguró. “No tiene sentido económico. Y si no es [un asunto] económico, no puedes cuestionar la moralidad”.

En última instancia, destacó, incluso si Boswell y Sandridge movieron toda su agua estatal fuera del condado de Kings, es una pérdida bastante menor para el condado. Combinadas, las dos compañías controlan cerca de 90.000 acres (111.000 millones de litros) de los 140.600 acres (174 mil millones de litros) de agua estatal contratada. Pero esas cifras reflejan la totalidad de las asignaciones contratadas. El Proyecto Estatal de Agua rara vez entrega asignaciones completas y de hecho, solo entregó el 5% del agua contratada durante este último año de sequía.

“Es un punto decimal”, dijo Vidovich sobre las cantidades de agua del estado en comparación con lo que los agricultores utilizan de los ríos y las aguas subterráneas.

Pacas de algodón desmotado ubicadas en el piso del traspatio de la compañía J. G. Boswell en Corcoran, California. Boswell fue pionero del cultivo de algodón en el Valle Central. A pesar de que J. W. Boswell, director general de la compañía, le dijo en el 2000 a The Wall Street Journal que un agricultor gana más dinero vendiendo una opción de agua que vendiendo algodón, mientras continúa cosechando en el lecho del lago Tulare.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Y eso puede ser cierto. Un informe de sostenibilidad de las aguas subterráneas de 2020 muestra que en los últimos cinco años, la agricultura en el condado de Kings dependía en un promedio de unos 319.000 acre-pies (394 mil millones de litros) de ríos y arroyos locales, 475.000 acre-pies (586 mil millones de litros) de aguas subterráneas y solo 37.000 acre-pies (46 mil millones de litros) de agua estatal. Sin embargo, los comentarios de Vidovich no señalan si todo el río y el agua subterránea se está utilizando en el condado de Kings o son enviados a otro lugar, una pregunta que se ha vuelto algo casi imposible de responder.

Aunque Vidovich no sintió que el movimiento estatal del agua impactaría sustancialmente la agricultura del condado de Kings, predijo que la agricultura se reduciría en el lugar. Eso es cierto en todo el Valle de San Joaquín, donde dijo que la huella de la agricultura se está retrayendo debido a las restricciones de bombeo que se ciernen bajo la nueva ley de aguas subterráneas del estado.

Por su parte, Vidovich está listo para el recorte del agua. Su estrategia siempre ha sido utilizar cerca del 30% de su tierra para la agricultura y el 70% para su agua.

“Nos estamos preparando para SGMA. Todos los demás están bombeando y bombeando”, dijo.

Eso está bien para una operación agrícola del tamaño de Sandridge o Boswell, pero los productores más pequeños no pueden permitirse el lujo de dejar que esa cantidad de tierra no se vea afectada.

“El pequeño [agricultor] se ha ido”, dijo Walker, el granjero de nueces. “He visto a mucha gente llegar e irse de aquí. Pero, en los últimos cinco o diez años, solo han entrado hombres corporativos. Todos los demás se van”.

Robert Smith, granjero de Hanford, su esposa Courtney y sus tres hijos, Ryker, de seis años de edad; Rhett, de cuatro, y Reese, uno. Smith teme que sus hijos no puedan continuar la tradición agrícola de su familia debido a la creciente escasez de agua y la incertidumbre, además del aumento general de los costos en el Valle Central.

(Créditos: Ryan Christopher Jones)

Este artículo es parte de una colaboración que incluye al Institute for Nonprofit News (INN), al California Health Report; al Center for Collaborative Investigative Journalism; Circle of Blue, Colorado Public Radio, Columbia Insight, The Counter, High Country News, New Mexico In Depth y SJV Water. El proyecto fue posible gracias a una subvención de Water Foundation con apoyo adicional del INN y el Fondo de Periodismo de Investigación (FIJ, por sus siglas en inglés). Para leer los artículos previos de la serie “Tapped Out”, haz clic aquí.