Desde hoy hasta el 31 de diciembre, la humanidad vivirá “a crédito”. Esto porque el 8 de agosto los seres humanos consumimos la totalidad de los recursos naturales que el planeta puede renovar en un año, algo así como la cuota que tenemos disponible para el 2016, y viviremos hasta finales de diciembre utilizando los recursos de generaciones futuras.

How many planets fill in

¿Qué pasaría si consumiéramos todos como lo hacen los ciudadanos de Australia o de India? Este gráfico lo explica.

(Créditos: )

El cálculo lo hace la organización Red Global de la Huella Ecológica (Global Footprint Network, en inglés), que marcó el 8 de agosto como el Día del Sobregiro de la Tierra.

Desde que el planeta empezó a consumir más recursos de los que puede producir, a inicios de la década de 1970, la fecha cada vez llega más temprano.

¿Qué ocurre? Durante décadas, los seres humanos hemos emitido más dióxido de carbono a la atmósfera de lo que nuestros océanos y bosques pueden absorber, y hemos agotado pesquerías y talado bosques más rápidamente de lo que pueden reproducirse y volver a crecer. Solo la huella de carbono representa el 60% de la huella ecológica total.

Comprender este sobregiro es sencillo con una metáfora: imagine que su familia heredó una suma de dinero (que en este caso sería la Tierra) y la tiene guardada en un banco.

Cada año, el banco le entrega una cierta cantidad de dinero por concepto de los intereses que su dinero gana (esto sería los recursos naturales que podemos consumir en un año). Si usted fuera un planificador familiar inteligente, gastaría solo esa cantidad y dejaría la herencia lo más completa posible, para garantizar sus ingresos en el futuro.

En vez de hacer esto, en el 2016 los humanos consumimos “los intereses” entre el 1 de enero y el 8 de agosto. Para poder satisfacer nuestra demanda durante el resto del año, necesitamos pedir al banco más del dinero de la “herencia”. En efecto, estamos gastando ahora los recursos naturales que necesitaremos en el futuro para garantizar agua, comida y un ambiente sano.

Esto tiene que ver con la biocapacidad, un concepto que ilustra la capacidad que tiene nuestro planeta para recuperar sus recursos.

¿Qué es la biocapacidad?

La biocapacidad es el área biológicamente productiva que provee la capacidad de renovación biológica. Es decir, la capacidad de que un ecosistema pueda regenerar sus recursos biológicos y absorber los residuos generados por los seres humanos.

El sobregiro ecológico ocurre precisamente cuando sobrepasamos esa capacidad y el sobregiro global ocurre cuando sobrepasamos la biocapacidad de la biósfera.

Eso significa que, para satisfacer nuestras necesidades, actualmente necesitamos el equivalente a 1,6 planetas por año. Se espera que si mantenemos el ritmo de consumo actual, para el 2030 necesitaremos cerca de dos planetas.

Costa Rica.

Como se puede apreciar en el gráfico superior, Costa Rica también consume por encima de sus capacidades y se encuentra muy cerca del promedio mundial.

“Como resultado de sus patrones de uso de los recursos naturales y las debilidades de su gestión, Costa Rica es un país ambientalmente insostenible”, explica el capítulo ambiental del Estado de la Nación 2015.

En el siguiente gráfico, tomado de este estudio, se puede ver que nuestro país superó su biocapacidad a inicios de la década de los noventa.

Durante años, el Estado de la Nación ha alertado que nuestro país consume más recursos de los que puede renovar.

Durante años, el Estado de la Nación ha alertado que nuestro país consume más recursos de los que puede renovar.

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El principal problema, tanto en nuestro país como a nivel mundial, viene de la llamada huella de carbono, pero de fuentes diferentes: en Costa Rica las emisiones de dióxido de carbono están asociadas en su mayoría al transporte, mientras que a nivel global es atribuido a la generación eléctrica.

“Mientras otros países tienen matrices eléctricas que generan con carbón, nosotros tenemos un modelo renovable. El reto nuestro no es el mismo que el de otros”, explicó en marzo Irene Cañas, viceministra de Energía, en un reportaje dedicado a la matriz energética.

Así, a pesar de tener una matriz eléctrica limpia, Costa Rica todavía cuenta con una matriz energética basada en derivados de petróleo por su modelo de transporte. Esto hace que cerca de 70% del consumo final de energía venga de fuentes relacionadas a combustibles fósiles.

Existen proyectos legislativos para electrificar parte de la flotilla privada y, con la aprobación de la Ley de Fortalecimiento del Incofer, se autorizó la creación de un tren eléctrico.

El regreso del tren a San José, luego de varios años en lenta recuperación, puede finalmente ser una realidad tras el visto bueno de los diputados a un proyecto de ley que impulsa el fortalecimiento del tren en el país.

La electrificación del tren en San José es una realidad más cercana luego de la aprobación de la Ley de Fortalecimiento del Incofer.

(Créditos: Foto de Archivo)

A nivel centroamericano, el último informe Estado de la Región explicó que el istmo supera en 18% su capacidad de renovación de recursos.

Soluciones.

Dado que las emisiones de dióxido de carbono son el principal componente de la huella ecológica, la solución pasa por ahí. 

La Red Global de la Huella Ecológica explica que “si adherimos a las metas establecidas por el acuerdo climático de París adoptado por cerca de 200 países en diciembre pasado, la huella de carbono necesitará disminuir gradualmente hasta llegar a cero en 2050″.

Para esto, el planeta necesita reducir la liberación de gases de efecto invernadero en la atmósfera mediante un desarrollo más limpio (principalmente en cómo generamos y utilizamos nuestra energía).

A pesar del deterioro en los últimos años, todavía estamos a tiempo de cambiar los patrones de consumo para hacer frente a esta situación.

Un primer paso es transformar la matriz de generación eléctrica a nivel mundial, que podría acelerarse si continúa el descenso en los precios de las renovables como paneles solares y turbinas eólicas. Gestos simbólicos como la vuelta al mundo del avión Solar Impulse 2, que utilizó únicamente la energía del sol, dan pasos positivos en esa dirección.

La comprensión de energía en este contexto es amplia: es tan importante reducir el consumo directo (como la gasolina para transporte) como el menos evidente. Por ejemplo, al comprar o consumir menos artículos –desde celulares y carros hasta empaques de plástico– estamos reduciendo la energía necesaria para producirlos. 

También esto pasa por nuestras ciudades: en Costa Rica, por ejemplo, el desarrollo urbano de la Gran Área Metropolitana incentiva el uso de vehículos particulares y no integra residencias con comercio e industria, algo clave para gastar menos energía (de cualquier tipo) en transporte.

Un habitante de Gaza muestra la pequeña planta de energía solar.

Un habitante de Gaza muestra la pequeña planta de energía solar.

(Créditos: AFP)

Para comprender a fondo.

En 2015, el Día del Sobregiro de la Tierra llegó el 13 de agosto. La fecha “avanza inexorablemente desde los años 70” del siglo pasado, recuerdan la organización. En 1970, ese día llegó el 23 de diciembre y desde entonces, no ha cesado de adelantarse.

Hablamos con Mathis Wackernagel, cofundador y director de la Red Global de la Huella Ecológica para comprender mejor los detalles del Sobregiro, tanto en la actualidad como su evolución histórica y lo que podríamos ver a futuro. Este es un extracto de la entrevista.

¿Qué impactos ya podemos sentir por este Sobregiro y cuáles son inevitables en este momento?

La huella de carbón de la humanidad es el mayor componente en la huella ecológica y también el de mayor crecimiento. En la actualidad, representa el 60% del total. Al calcular esta huella ecológica, la huella de carbono representa el área necesaria para capturar emisiones de dióxido de carbono que resultan del consumo de derivados de petróleo y la producción cementera.

Así se ve el impacto de la huella ecológica a nivel global y enfocado en regiones puntuales. El gráfico viene del Estado de la Nación 2015.

Así se ve el impacto de la huella ecológica a nivel global y enfocado en regiones puntuales. El gráfico viene del Estado de la Nación 2015.

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Ahora, esta huella de carbono es la principal causante del cambio climático, que es el resultado más dominante –junto con la pérdida de biodiversidad– de nuestro sobregiro ecológico.

Entonces, para responder la pregunta, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son unos de los impactos más amplios que podemos ver ahora. Otra consecuencia es el colapso de poblaciones de peces.

En su explicación, ustedes plantean la metáfora de que estamos usando el capital de la biósfera, en vez de vivir de los intereses. ¿Cuándo estiman que el principal de esta biocapacidad se perderá?

No tenemos la habilidad de predecir cuándo este principal de la biocapacidad se agotará con base en el ritmo actual de consumo, crecimiento poblacional, deforestación y pesca. Solo podemos esperar que jamás lo alcancemos, porque la pérdida del principal significa cero bosques, cero pesquerías, cero terreno apto para cosechas.

Nuestros análisis sí indican que, al ritmo que vamos, la humanidad requerirá dos planetas Tierra para satisfacer su consumo en el 2030.

En la parte de la huella de carbono podemos ser todavía más específicos, dado que el Acuerdo de París sobre cambio climático incluye el compromiso de no exceder los 2 grados centígrados de calentamiento global. Si realmente no queremos superar esta cifra, los modelos climáticos señalan que la concentración máxima de dióxido de carbono que puede haber en la atmósfera es 450 partes por millón (ppm)

En la actualidad, estamos cerca de 405 ppm y agregando cerca de 2 ppm por año (puede que si agregamos otros gases de efecto invernadero, estemos más arriba de 450 ppm). Entonces, tenemos que llegar a cero las emisiones de CO2 en los próximos 20 años para quedarnos dentro de ese margen.

Así han crecido la concentración de dióxido de carbono (CO2) en nuestra atmósfera. Se mide en partes por milón (ppm); es decir, por cada millón de partículas en la atmósfera, esta medición cuantifica las que son de CO2. El gráfico viene del Instituto de Investigación de Impacto Climático de Postdam.

Así han crecido la concentración de dióxido de carbono (CO2) en nuestra atmósfera. Se mide en partes por milón (ppm); es decir, por cada millón de partículas en la atmósfera, esta medición cuantifica las que son de CO2. El gráfico viene del Instituto de Investigación de Impacto Climático de Postdam.

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¿Cómo se relaciona la lucha contra el cambio climático y el Día del Sobregiro?

Los esfuerzos para reducir el cambio climático son cruciales para reducir la huella ecológica y, por ende, para empujar el Día del Sobregiro más tarde en el calendario. De nuevo, esto es porque la huella de carbono es la parte más significativa de la huella ecológica.

Pero es importante considerar que esta huella ecológica mide más que la huella de carbono; por el contrario, suma todas la presión humana sobre la naturaleza, incluyendo nuestra demanda de comida, vivienda y madera, así como el secuestro de carbono. Además, estas demandan compiten entre sí frecuentemente.

Por ejemplo, una manera de atender el cambio climático es mediante la reforestación que permita capturar más carbono de la atmósfera, pero también esa tierra podría usarse para alimentar a más personas. O, por poner otro ejemplo, digamos que queremos reducir las emisiones de carbono mediante biocombustibles, pero también esa tierra que usaríamos para producir biocombustibles la podríamos utilizar para cosechas, ganado o la expansión de zonas habitables.

¿Cómo ha sido el comportamiento histórico del Día del Sobregiro? ¿Estamos mejor o peor?

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Más de la mitad de los países de la región son ecológicamente insostenibles, según datos de la Red Global de la Huella Ecológica.

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El día está ocurriendo ante s cada año y ha mantenido este patrón prácticamente desde que nuestro planeta entró en modo sobregiro a inicios de la década de 1970. Hay un par de veces en la historia en que la fecha se ha mantenido igual durante dos años y esto se ha asociado con retrocesos económicos.

Conforme la población global ha crecido y el consumo ha aumentado –particularmente con respecto a las emisiones de carbono– el Día del Sobregiro se ha movido en el calendario de finales de setiembre en 2000 al 8 de agosto este año.

En una nota positiva, el ritmo al que se mueve el Día del Sobregiro se ha reducido a menos de un día, en promedio, durante los últimos cinco años; en comparación, desde que inició el cálculo en 1970 se ha estado moviendo en promedio cada tres días cada año, según nuestros cálculos. Pero aun así, 8 de agosto no es una opción. Tenemos que encontrar la manera de llegar al 31 de diciembre.

¿Existen tendencias regionales para América Latina que aparecen en sus observaciones?

La huella ecológica promedio para América Latina es 2.8 hectáreas globales, que está cerca del promedio mundial. Entre las regiones, América Latina tiene la tercera huella ecológica promedio, después de África y Asia-Pacífico. Sin embargo, ese promedio de 2.8 hectáreas globales tanto para América como para el mundo excede la biocapacidad del planeta, que se encuentra en 1.7 hectáreas globales por persona.

Dentro de América Latina, la presión sobre la naturaleza varía considerablemente de país a país, con Chile a la cabeza (una huella de 4.4 hectáreas globales), Argentina y Brasil ambos cerca de 3.1 hectáreas y otros países como República Dominicana (1.6), Nicaragua (1.4) y Haití (0.6) en el extremo opuesto.

Según datos de la Red Global de la Huella Ecológica, los ciudadanos chilenos son los más insostenibles de América Latina.

Según datos de la Red Global de la Huella Ecológica, los ciudadanos chilenos son los más insostenibles de América Latina.

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Por el otro lado, en el lado de la biocapacidad, América Latina tiene una oferta de 5.3 hectáreas globales, que es mucho mayor que el promedio global de 1.7 hectáreas y el mayor entre todas las regiones del mundo. Esto se debe en gran medida a que Brasil tiene la mayor biocapacidad del mundo, seguido por China, Estados Unidos, Rusia e India.

¿Cuáles son soluciones diarias que cualquier ciudadano puede tomar para solucionar este problema?

Se puede participar tanto como ciudadanos como consumidores. La gente se puede informar calculando su propia huella ecológica y aprendiendo acerca de la huella de su país y cómo se compara con otros y con la huella mundial.

Además, se puede trabajar en conjunto para crear presión y voluntad política de modo que haya cambios en la política ecológica de sus gobiernos locales, regionales y nacionales. Esto puede ser impulsar nuevas políticas energéticas, crear conciencia de la necesidad de estilos de vida más saludables, apoyar la creación de ciclovías y bici carriles… las posibilidades son casi ilimitadas.