Costa Rica cumplirá 200 años de independencia en 2021 y el nuevo presidente de la república, Carlos Alvarado, quiere celebrarlo con una revolución propia: el fin de los combustibles fósiles para el transporte.

“Cuando alcancemos los 200 años de vida independiente llevaremos a Costa Rica adelante y celebraremos (…) que hemos eliminado la gasolina y el diésel de nuestro transporte”, prometió Alvarado en su discurso de victoria a principios de este mes.

La promesa de Alvarado marca la primera vez que una reforma de este tipo se discute en la política costarricense, aunque ha sido sugerida previamente por organizaciones civiles como Costa Rica Limpia.

Según Paola Vega, diputada electa y una de las asesoras ambientales de Alvarado durante la campaña, primero buscarán tener indicadores claros para establecer una fecha clara y esperan que -para el 2021- ya exista un “plan nacional” para la eliminación de combustibles fósiles.

La legisladora añadió que las acciones clave serían: reformar la ley de hidrocarburos, transformar Recope para que en el largo plazo lidere el sector de combustibles alternativos, ejecutar bien la nueva ley de incentivos al transporte eléctrico y transformar el transporte público con fondos de cooperación internacional.

Pero lograr ese ambicioso objetivo en una fecha cercana, incluso en un país conocido por su compromiso ambiental, será un gran desafío, dicen los expertos en energía.

José Daniel Lara, investigador de energía costarricense en la Universidad de California-Berkeley, dijo que eliminar completamente los combustibles fósiles rápidamente es probablemente poco realista, aunque la promesa en sí podría inspirar una acción hacia la meta.

“Una propuesta como esta debe ser vista por su valor retórico y no tanto por su precisión técnica”, dijo a Ojo al Clima.

Oscar Echeverría, presidente de la Asociación de Importadores de Vehículos y Maquinaria (Aivema), explicó que, desde su perspectiva, la transición no puede apresurarse ya que estarían dirigiendo a los consumidores a un mercado sin desarrollar.

“Si no hay infraestructura previa, competencia, precios asequibles y gestión de residuos, llevaríamos este proceso al fracaso. Debemos ser cuidadosos. Procesos como este son más delicados cuando están comenzando “, dijo Echeverría.

Según la directora de Costa Rica Limpia y economista, Mónica Araya, enfocarse en el transporte es esencial, especialmente en un país que ya se está comenzando a librar de los combustibles fósiles.

“Deshacerse de los combustibles fósiles es una gran idea que viene de un país pequeño. Esta es una idea que está comenzando a ganar apoyo internacional con el surgimiento de nuevas tecnologías “, dijo en una entrevista.

Obstáculo sobre ruedas

El impulso de Costa Rica hacia la energía limpia no enfrenta una oposición significativa, en parte porque el país no tiene una industria desarrollada de petróleo o gas.

No obstante, la demanda de automóviles está aumentando y eso puede ser la principal piedra en el zapato para alcanzar el objetivo de cero combustibles fósiles, dijo Lara.

Según los datos del Registro Nacional, el número de automóviles matriculados en el 2016 fue dos veces mayor que el número de nacimientos, por ejemplo. El transporte es, hoy, la principal fuente de emisiones en el país.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Meteorología del país, el 64 por ciento de las emisiones de Costa Rica proviene del uso de energía, y más de dos tercios de eso proviene del transporte.

Pero, ¿por qué ha crecido tanto la flota vehicular del país? Según los datos del informe del Estado de la Región, el transporte público ha sido incapaz de resolver las necesidades de transporte de los costarricenses.

Como resultado, la demanda de vehículos privados ha aumentado dramáticamente: según el vigésimo primer informe del Estado de la Nación, en los últimos quince años, mientras que la población creció en un 23%, la flota vehicular se duplicó.

Según Lara, lograr reducir la cantidad de carros de motor de combustión sería el paso más difícil para independizarnos del petróleo y solo se lograría con un transporte público limpio y eficiente y apostar por tecnologías limpias.

Hueco presupuestario

Otro gran obstáculo para reducir los combustibles fósiles es que el presupuesto del país depende de ellos, señaló Lara.

Según los datos del Ministerio de Hacienda, el 22 por ciento -más de un quinto- de los ingresos del gobierno proviene de los impuestos a los combustibles fósiles, y la mayoría de estos se aplican al transporte.

Esto es particularmente problemático, considerando el problema del déficit fiscal, que aqueja las finanzas públicas desde 2009, con un déficit que llegó al 6 por ciento del PIB en el 2017, según Hacienda.

La propuesta de Alvarado, según Araya, obligaría a reconsiderar la dependencia financiera de Costa Rica de una fuente de energía contaminante.

“El país podría, por ejemplo, considerar nuevos impuestos más amplios sobre las emisiones de carbono”, aseguró la economista, quien añadió que la medida podría proporcionar beneficios de ahorro como menos gasto de los servicios de salud del país en problemas respiratorios.

El exministro de Hacienda, Fernando Rodríguez, también ha observado que se debe tener cuidado con cómo se reemplaza ese ingreso ya que, entre mejor funcione el impuesto al carbón, menos gases se van a emitir y, por ende, menos plata va a ingresar al estado.

Transporte limpio

Alvarado llegó a la presidencia con la promesa de avanzar en la erradicación del petróleo del sector transporte. Tal logro sería un momento decisivo en la historia del país, similar a la abolición del ejército de 1948, aseguró el presidente electo.

Según Echeverría, los empujones como la recién aprobada Ley de Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico ayudan a que el sector eléctrico se mueva hacia energías más limpias. No obstante, según aseguró, todo se reduce a que el mercado los acepte.

“Nosotros como industria lo vemos con muy buenos ojos pero también tenemos que ser prudentes en esto porque no podemos guiar a las personas a un mercado que no está totalmente definido”, explicó.

Para Araya, la rápida expansión internacional de la energía renovable y el transporte eléctrico podría facilitar las cosas y representar una gran oportunidad económica para Costa Rica.

“Por ejemplo, tomó casi 20 años llegar a un millón de automóviles eléctricos (en todo el mundo). Tomó 18 meses llegar a dos millones. El tercer millón ocurrió en los próximos ocho meses. Este es un crecimiento exponencial “, explicó ella.

Los precios están cayendo y la eficiencia crece en las nuevas tecnologías de energía limpia, incluido el almacenamiento de la batería, dijo. La mayor barrera para ver que se usen mucho más ampliamente puede ser simplemente que la gente todavía no está acostumbrada a ellos, agregó.

“Abordar la resistencia al cambio es una de las tareas más importantes que tenemos ahora”, indicó Araya.