Cuando se negoció el Acuerdo de París en el 2015, los países acordaron limitar el incremento de la temperatura media del planeta a un nivel por debajo de los 2°C y lo más cerca posible a 1,5°C. Para ello, voluntaria y soberanamente, establecieron metas para recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) entre 40 y 70% al 2050 y neutralizarlas al 2100.

Sin embargo, lo propuesto por los países en estos cinco años sigue siendo insuficiente para cumplir con el tratado internacional. Lo planteado por las naciones y el progreso relativo a la meta de 1,5°C se queda corto en un 55%, mientras que la brecha con respecto a 2°C es del 25%.

Los esfuerzos deben cuadruplicarse y apenas se cuenta con un tercio del tiempo para lograrlo, esa fue la conclusión de un análisis —publicado en la revista científica Nature que examinó diez años del Emissions Gap Report elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Este informe compara los esfuerzos realizados por los países para reducir sus emisiones y lo que se requiere colectivamente para cumplir con los objetivos del tratado internacional. A la diferencia entre ambos se le conoce como “brecha”.

Nuestro análisis muestra que la brecha se ha ampliado hasta cuatro veces desde 2010”, señalaron los investigadores, y añadieron: “si se hubieran iniciado acciones climáticas serias en 2010, los recortes necesarios para cumplir con los niveles de emisiones de 2°C habrían sido de alrededor del 2% anual, en promedio, hasta 2030. En cambio, las emisiones aumentaron. En consecuencia, los recortes necesarios a partir de 2020 son ahora más del 7% por año en promedio para 1,5°C (cerca del 3% para 2°C)”.

“La ventana de tiempo para reducir a la mitad las emisiones globales también se ha reducido drásticamente. En 2010 era de 30 años; hoy en día es de 10 años para 1,5°C (25 años para 2°C). Aunque en muchos informes, los científicos y los encargados de la formulación de políticas siguen debatiendo los aumentos de 2°C, cabe destacar que, en 2018, el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) informó de que un calentamiento de más de 1,5°C sería desastroso”, destacaron los autores.

Los investigadores dilucidaron tres razones para el incremento de la brecha. En primer lugar, las emisiones anuales aumentaron 14% entre 2008 y 2018. “Esto significa que ahora las emisiones tienen que disminuir más rápidamente de lo que se había estimado anteriormente, porque son las emisiones acumuladas las que determinan el aumento de la temperatura a largo plazo”, explicaron.

La segunda razón yace en que la comunidad internacional subestimó los riesgos climáticos en el pasado y, si bien ahora existe una mejor comprensión de estos, el tiempo corre y la ventana de oportunidad es cada vez más estrecha.

Por último, y relacionado con lo anterior, las propuestas de acción climática realizada por los países efectivamente son insuficientes. Esto es algo que ya habían advertido, en el 2019, los científicos Robert Watson (Reino Unido), James McCarthy (Estados Unidos), Pablo Canziani y Liliana Hisas (Argentina) así como Nebojsa Najicenovic (Austria) cuando publicaron The truth behind climate pledges.

Según su análisis, el 75% de los compromisos actuales de reducción son parcial o totalmente insuficientes para recortar las emisiones en un 50% al 2030. Otra conclusión a la que llegaron es que al menos 130 naciones, incluyendo cuatro de los cinco mayores emisores del mundo, están muy lejos de contribuir a esta reducción.

Asimismo, 126 países dependen parcial o totalmente de financiamiento, tecnología y fortalecimiento de capacidades para poner en práctica sus compromisos. “Es posible que una parte de esos compromisos no se cumpla porque se ha materializado poco apoyo internacional”, destacaron los científicos.

Para Watson, McCarthy, Canziani, Hisas y Najicenovic, hay dos maneras de reducir rápida y drásticamente las emisiones. La primera es quintuplicar la energía eólica y solar, así como eliminar y cerrar 2.400 centrales eléctricas de carbón, esto con el fin de reducir el uso de carbón en un 70% para el 2030.

La segunda es mejorar y aumentar la eficiencia energética. Esta medida podría reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 40% para el 2040. Según el informe, con esta medida, los hogares podrían ahorrar más de $500.000 millones por año en facturas de electricidad, gas natural destinado a calefacción y combustible para el transporte.

Avances y estancamientos

Si bien en lo colectivo no se avanza tan rápidamente, el análisis publicado en Nature resalta los esfuerzos de países, regiones, ciudades e incluso empresas para evitar un incremento de la temperatura por encima de 1,5°C respecto de los niveles pre-industriales.

“Hay que aprender de lugares como Costa Rica, Shenzhen en China y Copenhague que han hecho progresos mediante el uso de energía renovable y transporte electrificado. El Reino Unido y California han establecido objetivos ambiciosos para llegar a ser carbono neutrales, lo que podría enviar señales a la industria incluso antes de que se apliquen las políticas de apoyo. Mientras tanto, 26 bancos han dejado de financiar directamente nuevas centrales eléctricas de carbón”, se lee en el análisis.

No obstante, otros países —sobre todo los siete grandes emisores— no han avanzado tanto en el cumplimiento de los compromisos adquiridos en 2015. En estos cinco años, las emisiones mundiales proyectadas para 2030 han disminuido solo 3%.

En cuanto a los siete grandes emisores y el cambio en las emisiones proyectadas para 2030 a partir de lo realizado desde 2015, el análisis arrojó que en el caso de China y Estados Unidos no se prevé un cambio. Las razones recaen en las nuevas políticas climáticas y energéticas así como en proyecciones de crecimiento alteradas (China) así como un retroceso de las políticas federales que actúa contra la caída de los precios de las energías renovables y la reducción del uso del carbón (Estados Unidos).

En cuanto a la Unión Europea, las emisiones serían menores, lo cual podría atribuirse a la aplicación de nuevas políticas. Por su parte, India presentaría emisiones ligeramente más bajas, mientras que el análisis determinó proyecciones de emisiones más altas para Indonesia y Brasil a causa de la deforestación.

Sobre América Latina y el Caribe, su situación es similar a la mundial. “Las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) no logran poner a la región en una vía de desarrollo de bajas emisiones y económicamente prudente para lograr los objetivos del Acuerdo de París”, se lee en el informe Hacia un desarrollo resiliente y bajo en emisiones en Latinoamérica y el Caribe elaborado en 2019 por la Plataforma Regional LEDS LAC con apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Euroclima+.

En el 2014, la región fue responsable del 8,3% de las emisiones mundiales. A pesar de contar con uno de los siete grandes emisores, Brasil, su contribución no es tan abultada. Sin embargo, en lo que respecta al sector eléctrico, las inversiones en renovables —aunque van en aumento— siguen siendo menores a las inversiones en combustibles fósiles.

La huella del sector eléctrico se calcula en 6,9 gigatoneladas. Para ser consistentes con los objetivos del Acuerdo de París, y según el informe de LEDS LAC, esa huella debería ser 6,5 gigatoneladas para 2°C y 5,4 gigatoneladas para 1,5°C. Lo preocupante es que las plantas energéticas basadas en fósiles que ya fueron anunciadas para los próximos años generarían 13,6 gigatoneladas.

En cuanto al sector transporte, la flota vehicular podría triplicarse en los próximos 25 años, superando las 200 millones de unidades en el 2050. “Este crecimiento aumentaría las emisiones de GEI y otros contaminantes como óxidos de nitrógeno, carbono negro y material particulado fino, con efectos nocivos para la salud pública. El despliegue de la movilidad eléctrica en la región significa una disminución aproximada de 1,4 gigatoneladas de CO2 para el periodo 2016-2050, siendo este un escenario compatible con una coyuntura de aumento de temperatura de no más de 2°C”, se lee en el informe de LEDS LAC.

El otro gran pendiente que tiene América Latina y el Caribe para el control de sus emisiones yace en el cambio de uso del suelo. En los últimos 15 años, la región ha perdido más de 96 millones de hectáreas.

Solo en el 2014, las emisiones por cambio de uso de suelo y silvicultura representaron el 19% del total (en el mundo fue 7%) y derivadas de la agricultura fueron 23% (el promedio mundial fue de 11%). Aún resta por contabilizar el impacto de los incendios forestales vividos en 2019 y 2020 tanto en la Amazonía como en el Cono Sur.

“La conciencia de los países latinoamericanos sobre la importancia de revertir algunas tendencias antes mencionadas y también la necesidad de dar mayor atención a otras se reflejan en las actuales NDC, que, si bien no alcanzan el nivel de ambición necesario para alcanzar las metas del Acuerdo de París, identifican los sectores clave para la acción climática”, se lee en el informe.

De los 18 países que participan en el programa Euroclima+, 17 priorizaron medidas de mitigación y adaptación en el sector energía en el marco de sus NDC, también lo hicieron en el sector agropecuario y en el forestal, unos 12 en el cambio de uso de suelo y solo seis incluyeron acciones en transporte, mientras que cuatro en ciudades.

“La acción climática no deja de ser un desafío para la región que presenta una alta vulnerabilidad frente al cambio climático además de problemas complejos de gobernabilidad e incertidumbre política”, destacaron los autores.

Ambición

Para los investigadores del análisis derivado de los informes del Pnuma, la brecha es tan grande que los gobiernos, el sector privado y las comunidades deben ponerse en “modo crisis” para que sus compromisos sean más ambiciosos.

Además, y según los autores, estos compromisos deberán “centrarse en una acción temprana y agresiva. De lo contrario, los objetivos a largo plazo del Acuerdo de París están fuera de alcance. No tenemos otros diez años”, enfatizaron.

La buena noticia es que cada vez más países, regiones, ciudades y empresas están llevando a cabo transformaciones alineadas con los objetivos del Acuerdo de París.

Metas de reducción fueron establecidas o están siendo consideradas por 76 países o regiones, siendo la Unión Europea la más grande, y 14 gobiernos subnacionales o estados (el más grande es California); e incluso algunos lugares han iniciado su implementación. En conjunto, estos representan alrededor del 21% de las emisiones mundiales.

En América Latina, 10 países —a saber: Argentina, Belice, Chile, Colombia, Costa Rica, Jamaica, México, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay— anunciaron su intención de alcanzar la neutralización en el 2050.

Asimismo, 11 países  anunciaron su intención de aumentar la ambición de su primera NDC en 2020. Ese es el caso de Argentina, Belice, Chile, Colombia, Costa Rica, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Uruguay.

En cuanto a acciones suscritas a sectores, 53 países y 31 estados se comprometieron explícitamente a tener un sector eléctrico cero emisiones, mientras que otros siete países implícitamente apuntaron hacia una neutralización, lo que significa que aquellas emisiones de GEI que no puedan reducir serán compensadas por sumideros de carbono como, por ejemplo, ecosistemas naturales.

En cuanto a transporte, 21 países, cinco regiones y más de 52 ciudades se comprometieron a tener una flota vehicular libre de emisiones.

“La ciencia es clara: cero emisiones netas tan pronto como sea posible es el objetivo a largo plazo en el que todos deben centrarse. Los compromisos de cero emisiones netas ya están impulsando la acción inmediata y enviando señales importantes a los países, las empresas, las regiones y las ciudades. Pero tener un objetivo a largo plazo no es suficiente. Los gobiernos deben elaborar planes sobre la forma de alcanzar el objetivo de cero emisiones netas”, manifestó Richard Baron, director de la Plataforma Caminos 2050.


Los siete grandes emisores

País o región Emisiones en gigatoneladas de carbono equivalente en 2018
China 13,2
Estados Unidos 6,6
Unión Europea 4
India 3,8
Rusia 2,4
Indonesia 2,3
Brasil 1,6

FUENTE: Niklas Höhne et al. Emissions: world has four times the work or one-third of the time. Nature. 2020.