El Acuerdo de París busca contener el calentamiento global reduciendo las emisiones humanas. Pero, ¿qué pasa cuando las emisiones no son humanas?

Un nuevo estudio señala que, al calentarse el planeta, el suelo congelado -llamado permafrost- comenzaría a derretirse. Esto liberaría emisiones no tomadas en cuenta por Naciones Unidas para combatir el cambio climático.

El estudio publicado en la revista Nature advierte que nuestro “inventario” de emisiones se reduciría considerablemente cuando se toma en cuenta lo emitido por el permafrost.

Thomas Gasser, autor principal del estudio e investigador del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados de Austria, indicó a Ojo al Clima que estos resultados nos dejan con un margen menor de emisiones, por lo que es necesario que los gobiernos actúen con mayor determinación para reducir emisiones.

Sabemos muy bien que las ambiciones actuales son demasiado bajas para cumplir el Acuerdo de París, con o sin permafrost. Nuestro estudio simplemente nos dice que estamos un poco más lejos de lo esperado”, explicó el investigador.

Según este estudio, un factor determinante para cumplir con los objetivos de París sería si encontramos una forma de succionar carbono de la atmósfera; es decir, “eliminar” emisiones.

“Si logramos capturar CO2, alcanzar el objetivo será más fácil porque podemos contrarrestar las emisiones del hombre y las del permafrost. Si no lo logramos, será más difícil porque tenemos que reducir tanto las emisiones producidas por el hombre como las que estará emitiendo el permafrost al mismo tiempo”, explicó.

Otro estudio de la Universidad de Colorado había advertido desde el 2014 que el criterio técnico de Naciones Unidas no estaba tomando en cuenta las emisiones liberadas por el derretimiento del permafrost.

Este estudio incluso se dirigía al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático -el grupo oficial de científicos reunido por Naciones Unidas- y les recomendaba crear una comisión especializada en permafrost para tener negociaciones con criterio científico más exacto.

El suelo se derrite

El permafrost es un tipo de suelo que cubre un 25% del hemisferio norte y se puede encontrar en la tundra de Canadá o Siberia. Básicamente, es lodo congelado y mantiene atrapados a microbios, carbón, metano e incluso mercurio tóxico en el suelo.

Con el aumento de la temperatura global, este tipo de suelo se ha ido derritiendo. Un estudio del Programa para el Monitoreo y Evaluación del Ártico indicó que para el 2040, un 20% de todo el permafrost del mundo se podría haber derretido.

Este derretimiento ha afectado infraestructura en Alaska, por ejemplo. En este Estado, las carreteras han sufrido graves daños por el derretimiento del suelo y, en algunos sitios, se han formado extrañas colinas en la vía.

Además de esto, las emisiones liberadas con el derretimiento del permafrost son considerables. Un estudio publicado en Nature en el 2016 estimó que este tipo de suelo contiene entre 1,4 y 1,85 mil millones de toneladas métricas de carbono orgánico atrapado.

Según Gasser esto es un problema que se veía venir desde el sector científico pero que hasta ahora se puede decir exactamente cuánto afectaría al cumplimiento del Acuerdo de París.

“No es que no se haya visto antes. Sabíamos sobre el permafrost, pero apenas podíamos cuantificar el efecto de sus emisiones. Incluso ahora, la incertidumbre es alta”, explicó el científico.

Para el investigador austríaco, si queremos cumplir con el Acuerdo de París, es necesario dotar de recursos al sector científico para poder investigar más sobre el tema y también tomar acciones políticas rápido para reducir nuestras emisiones.