Hace un año, la tormenta tropical Nate impidió el aterrizaje de más de 20 vuelos en el aeropuerto Juan Santamaría. Ahora, sus encargados buscan que, ante una nueva situación extrema, el aeropuerto pueda seguir operando con fluidez.

Autoridades de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y Aeris -empresa encargada de la operación del aeropuerto- pusieron en marcha en octubre un protocolo de preparación para desastres en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

“Esta es una forma responsable de hacer que los pesares de un desastre natural sean mínimos para la población costarricense”, aseguró Juan Belliard director de Aeris.

Según Alexander Solís, presidente de la CNE, este protocolo es importante debido a la vulnerabilidad del país a eventos extremos y a la necesidad estratégica de mantener el aeropuerto operando durante una emergencia.

“No importa cuan bien preparados estemos en el país en términos de nuestras instituciones de respuesta y comités municipales de emergencia si la puerta de entrada a la asistencia no está preparada”, señaló Solís.

El protocolo “Aeropuertos Preparados para los Desastres” (GARD, por sus siglas en inglés) fue desarrollado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la empresa de logística DHL y busca fortalecer las vulnerabilidades de aeropuertos alrededor del mundo.

Bajo este protocolo, se trabaja para reconocer posibles cuellos de botella, manejo de tráfico aéreo, refrigeración de medicamentos e incluso un centro de coordinación para la emergencia. Todo esto se plasma en un manual que coordina la respuesta a la emergencia.

“Si algo llega a pasar, ¿cómo va a operar el aeropuerto? Porque todo se triplica: la parte de pasajeros saliendo y entrando, la parte de carga, las aduanas, etc. El manual te lleva a un escenario muy realista”, aseguró Gilberto Castro, coordinador de la iniciativa en la región.

La Organización de Aviación Civil Internacional identifica al cambio climático como uno de los retos importantes a atender de parte del sector, ya que podría impactar infraestructura y limitar la operación  de vuelos.