El mundo se está calentando cada vez más. Según hallazgos de Copernicus Climate Change Service (C3S), los últimos siete años fueron los más cálidos registrados a nivel mundial; siendo el 2021 el quinto año más cálido registrado. De hecho, en el 2021 la temperatura media anual fue de 0,3°C por encima de la temperatura del periodo de referencia 1991-2020, y de 1,1-1,2°C por encima del nivel preindustrial de 1850-1900.

Los aumentos en la temperatura y las variaciones de humedad causadas por el cambio climático afectan varios aspectos de la vida de las personas, siendo la productividad laboral una de ellas. Al trabajar en condiciones calientes y húmedas se generan riesgos para la salud, lo cual es preocupante en un planeta cada vez más caliente.

Los trabajadores, al exponerse a un calor húmedo, comprometen la capacidad del cuerpo para perder calor corporal. De igual manera, al trabajar al aire libre en estas condiciones, las personas deben reducir la velocidad de trabajo, hidratarse y tomar descansos en la sombra para permitirle a su cuerpo enfriarse, ya que -de no ser así- corren el riesgo de sufrir lesiones, enfermedades e incluso la muerte

De acuerdo con un estudio científico, publicado en la revista Nature Communications, las pérdidas por productividad laboral -asociadas con reducciones en la tasa de trabajo por la exposición al calor- van de los $280.000 a los $311.000 millones al año. La mayoría de estas pérdidas provienen de países de ingreso medio y bajo, principalmente en rubros como mano de obra pesada: en labores propias de  la agricultura y la construcción.

Para minimizar los efectos del calor en la productividad laboral, los autores del estudio proponen un traslado del trabajo a las horas más frescas del día, para así recuperar alrededor del 30% de las pérdidas. Este cambio debe considerar las implicaciones para la salud y el bienestar de los trabajadores, ya que podría causar otros problemas por la falta de sueño.

El hallazgo principal de este estudio es que cada grado que se caliente el planeta provocará pérdidas de trabajo cada vez mayores, por lo que la medida del traslado de las labores pesadas a horas más frescas del día será cada vez menos eficaz. 

Según Luke Parsons, uno de los autores del estudio, “muchos trabajadores ya dejan de trabajar por la tarde porque hace demasiado calor. Pensaba que las primeras horas de la mañana seguirían siendo lo suficientemente frescas como para trabajar cómodamente, pero me sorprendió la rapidez con la que incluso las horas más frescas del día se vuelven demasiado calurosas para trabajar de forma continua”.

De igual manera, en caso de que la temperatura media a nivel mundial aumente 2°C, las pérdidas de trabajo en la mitad más fría del día superarán a las actuales en la mitad más calurosa y las pérdidas económicas aumentarán a $1,6 billones. También, en estas condiciones, trabajos como la agricultura y la construcción serán imposibles de realizar de forma segura durante las tardes de verano en muchos lugares.

Las mayores pérdidas las experimentarán India, Pakistán, Indonesia y China, ya que la mayor parte de la población trabaja al aire libre. También se resaltan 14 países menos poblados que podrían experimentar mayores pérdidas per cápita: Bangladesh, Tailandia, Gambia, Senegal, Camboya, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar, Brunei Darussalam, Ghana, Togo, Benín, Sri Lanka y Nauru. 

En relación a esto, Parsons comentó que “lamentablemente, muchos de los países y personas más afectados por las pérdidas de trabajo actuales y futuras no son responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero”.

“Este trabajo demuestra que, para proteger a algunas de las personas más vulnerables al cambio climático -los trabajadores al aire libre de muchos países de baja latitud-, tenemos que limitar el calentamiento futuro. El planeta ya es más de un grado más cálido que hace un siglo, lo que está afectando a los trabajadores ahora. Cada grado adicional limita la capacidad de las personas para mantenerse seguras”, añadió. 

Medidas básicas de adaptación como hidratación adecuada, descansar en la sombra y cambiar el horario de trabajo a horas más frescas del día pueden ayudar a reducir los impactos del calor en los trabajadores.

(Créditos: Katya Alvarado)

Realidad costarricense

Costa Rica se ve afectada continuamente por los impactos del cambio climático, ya que desde la década de 1980 se ha experimentado un aumento continuo de las temperaturas de superficie en el país. 

De acuerdo con el Informe de Políticas para Costa Rica de Lancet Countdown on Health and Climate Change, en el país se ha observado un cambio en la fuerza laboral. Por ejemplo, en el 2020, se perdieron 41 millones de horas potenciales de trabajo por el calor extremo, un tercio de estas en el sector agrícola.

Los impactos por el calor en el lugar de trabajo se han reportado en empleados agrícolas, principalmente aquellos relacionados a la caña de azúcar en Guanacaste. El estrés térmico laboral provoca disfunción renal en las personas y, en Costa Rica, los hombres de las zonas rurales agrícolas de bajos ingresos del Pacífico se han visto desproporcionadamente afectados por la Enfermedad Renal Crónica de Causa no Tradicional (ERCnT). 

Los cantones afectados por esto son: Liberia, Nicoya, Santa Cruz, Bagaces, Carrillo, Cañas, Abangares, Nandayure, La Cruz, Hojancha y Upala. Estos se ubican en zonas con una marcada estación seca (noviembre a abril) y una estación lluviosa (mayo a octubre), donde las mañanas despejadas tienen un importante calentamiento e insolación matinal. En los meses de julio y agosto, las lluvias disminuyen y la insolación vuelve a aumentar. 

De acuerdo con Stella Hallinger, quien es la directora del centro regional de Lancet Countdown en Sudamérica, “la exposición al calor no solo va a tener un impacto sobre la mortalidad, sino que va a tener un cambio en la capacidad laboral de las personas. A nivel global se han perdido 295.000 millones de horas potenciales de trabajo debido al calor extremo en 2020. Para Costa Rica se ha visto un récord de 41 millones de horas perdidas debido al calor extremo, siendo el sector agrícola el que está experimentando el mayor potencial de pérdida, con 36% del total.”