El crecimiento de las ventas de derivados del petróleo disparó su ritmo en el 2016, superando los incrementos anuales de la última década y casi duplicando el crecimiento de la economía costarricense.

Según datos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), las ventas de hidrocarburos en Costa Rica aumentaron 7,91% el 2016 con respecto al año anterior. Por su parte, la economía del país creció apenas un 4,3%, según la última estimación del Banco Central.

Al restar el consumo de búnker y diésel que hace el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), las ventas de combustibles todavía muestran un crecimiento del 7,08%, ligeramente inferior que las del período anterior (7,14%) pero mucho mayor a las de cualquier año desde 2007.

¿Qué está pasando? Expertos consultados por Ojo al Clima coinciden en que este aumento se explica por la dependencia a los vehículos particulares que sufre el país y, en menor medida, la actividad económica en sectores como el turismo aéreo y la industria.

El país sigue todavía “casado” con un modelo donde el crecimiento económico significará mayor contaminación por el consumo de petróleo a pesar de que Costa Rica se promociona como un laboratorio para descarbonizar la economía mundial.

Una mayor cantidad de vehículos en las calles demanda más combustibles y estos vehículos generan atascos viales que queman más gasolina por kilómetro recorrido.

“El caos vial, del que somos testigos todos los costarricenses, aumenta la ineficiencia y el consumo de combustible”, explica la viceministra de Energía, Irene Cañas.

Al final, este caos vial impacta al resto de la economía y dispara el consumo de hidrocarburos, coinciden especialistas de Recope, el Ministerio de Ambiente y Energía, la Universidad de Costa Rica y la Cámara de Empresarios de Combustibles.

“¿Por qué? Porque todo el comercio de Costa Rica se mueve por carretera y entonces el consumo de diésel está directamente relacionado al crecimiento económico de Costa Rica”, explicó Socorro Carranza, directora de Ventas de la Gerencia de Distribución y Ventas de Recope.

La demanda de combustibles pasó 3.023 millones de litros en el 2015 a  3.263 millones de litros en el 2016.

El diésel sigue siendo el combustible que más se consume en Costa Rica.

(Créditos: Recope)

De este total, 41 millones fueron utilizados por el ICE para generar electricidad (un aumento sobre los 15 millones empleados en 2015).

Esto implica más de 200 millones de litros de diferentes tipos de hidrocarburos, incluyendo los combustibles para vehículos (diésel, súper y plus91), el jetfuel (para aviones), el gas licuado de petróleo (GLP) y el búnker empleado por la industria.

Carros y petróleo.

En la calle, el aumento se siente. La Cámara de Empresarios de Combustibles reporta que en sus asociados creció en mayor medida la gasolina súper, al punto que igualó la Plus91 luego de años de estar por debajo.

Los ejecutivos de la Cámara tienen otra explicación al aumento: al ver precios más bajos, los consumidores cargan su vehículo con más litros por “costumbre” de pagar montos fijos.

“Es una práctica común que en las estaciones lleguen a pedir 10.000 o 20.000 colones, en números fijos. Si el precio está por debajo de lo usual, como estuvo en 2016, compran más litros”, dice José Miguel Masís, Director Ejecutivo del grupo gremial.

Las ventas de los tres combustibles utilizados por vehículos representaron la mayor parte del aumento. En conjunto, estas crecieron 7,13% con respecto al 2015 y la súper aumentó más de 15% en ese período.

Con Masís coincidió la directora Carranza de Recope.

“No solo veo un crecimiento del parque automotor, sino que la inflación del 2016 rondó cero y por eso los consumidores tenían más dinero”, apuntó la funcionaria.

Los expertos consultados esperan que las ventas de petróleo aumenten en tanto siga creciendo la economía, pues el país no ha tomado medidas para “desligarlos”.

“No hay una inversión de magnitud importante en sistemas de transporte públicos bajos en emisiones, tampoco hay estímulos para cambiar el uso del vehículo particular”, apunta el economista ambiental de la UCR, Marcos Adamson.

El académico señala que es posible divorciar el crecimiento económico del aumento en la contaminación, pero es una decisión política que tiene que venir acompañado por políticas públicas e inversión en infraestructura.

Costa Rica es el país de América Latina con la tasa más baja de inversión pública contra Producto Interno Bruto, recordó el economista, lo que obliga a repensar el modelo en un sentido más amplio.

“En realidad tenemos una economía muy fosilizada, con un parque industrial y automotor construido para un consumo de hidrocarburos durante años”, señaló.

Otro sector que mostró un aumento significativo fue la aviación. El consumo de JET A-1, el combustible empleado por aviones internacionales, aumentó 11,7% en 2016, luego de haber crecido 9,21% un año antes.