Brasil y Panamá ratificaron el Acuerdo de París sobre cambio climático y cambiaron el panorama en América Latina, donde hasta ahora solo un país (Perú) lo había hecho.

Con estas dos nuevas adiciones se acelera el proceso global, especialmente con la de Brasil, el mayor emisor de la región y que suma un 2,48% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del mundo.  El número de países que han ratificado llegaría a 30.

“Esto debería incentivar a otros países a unirse y debería estimular la acción climática”, dijo a Washington Post David Waskow, director de iniciativas climáticas del World Resources Institute, una reconocida ONG.

Hasta hoy, 27 países han notificado oficialmente a Naciones Unidas que ratificaron el Acuerdo, mientras que el parlamento de Sri Lanka se sumó el pasado viernes. Tanto Brasil como Panamá ratificaron el acuerdo el lunes 12 de setiembre. Ninguno de estos tres ha hecho el anuncio a la ONU.

El acuerdo entrará en vigor cuando haya sido ratificado por 55 países que representen al menos el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Con Brasil, ese porcentaje supera el 41.5%.

Los participantes en la Conferencia de París (COP21) se comprometieron a actuar para limitar el alza de la temperatura global “muy por debajo de los 2º C” y a “continuar los esfuerzos” para alcanzar la meta de una reducción de 1,5º respecto a los niveles de la era preindustrial.

Brasil.

El presidente brasileño Michel Temer ratificó el lunes el Acuerdo de París sobre el clima y sumó su país (el sétimo emisor del mundo) al grupo donde ya están China, Estados Unidos, Francia y una veintena de países más.

La deforestación es uno de los principales fuentes de emisión del sur global, en zonas como esta en Rio Branco, Acre, Brasil. Los INDC prometen reducir esto de cara al 2030.

La deforestación es uno de los principales fuentes de emisión del gigante brasileño y es evidente en zonas como esta en Rio Branco, Acre, Brasil.

(Créditos: Kate Evans / Center for International Forestry Research (CIFOR).)

Temer, que el 31 de agosto sustituyó a la destituida presidenta de izquierda Dilma Rousseff, puso de relieve en la ceremonia en Brasilia que la cuestión climática “no es [una cuestión] de tal o cual gobierno, es [una cuestión] de Estado“.

Se trata, insistió, de “una política de Estado determinada por la soberanía popular y es una obligación del gobierno acatar lo que determina la Constitución”.

Brasil se comprometió a reducir sus emisiones en un 37% hasta 2025 y en un 43% hasta 2030 respecto a los niveles de 2005.

La entrada en vigencia del acuerdo será un paso importante, pero su eficacia solo se verificará, según los expertos, con la reorientación de grandes inversiones hacia el sector de las energías verdes y con la instauración de nuevas políticas en materia de transporte y de desarrollo agrícola.

Panamá.

En Panamá, fue el presidente canalero, Juan Carlos Varela, quien sancionó la ley mediante que ratifica el Acuerdo.

“El cambio climático es una amenaza al bienestar y la salud de la población y una amenaza al futuro de todos y todas las que habitamos en este planeta”, dijo Varela en la ceremonia de ratificación.

Panamá “mantiene su compromiso con la protección del medio ambiente” y la “voluntad de actuar antes de que sea demasiado tarde“, añadió Varela.

Según el mandatario panameño, el país centroamericano se prepara para implementar “acciones climáticamente inteligentes” en los sectores de energía, sanidad básica, forestal, agrícola y movilidad.

Panamá pretende para 2050 que 70% del consumo energético del país provenga de fuentes renovables y reforestar un millón de hectáreas en 20 años para que la mitad de su suelo esté cubierta de bosque.

Costa Rica.

El pasado 22 de agosto, la Asamblea Legislativa costarricense aprobó en primer debate ratificar el Acuerdo de París.

De 41 diputados presentes, todos menos la frenteamplista Ligia Fallas votaron a favor del primer acuerdo global para contener el impacto del calentamiento global.

En este momento, el proyecto de ley se encuentra en consulta constitucional ante la Sala Constitucional y debe regresar a finales de setiembre para recibir una segunda votación.