El Parque Nacional Volcán Irazú contiene uno de los pocos ecosistemas de páramo de Centroamérica y es uno de los 5 parques más visitados del país. Pero eso no será para siempre: un grupo de científicos advierte que su biodiversidad está en riesgo.

Según un reciente estudio del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), el cambio climático podría dejar al borde de la extinción por lo menos a cuatro especies del páramo del Irazú y amenazaría la supervivencia de este ecosistema.

Los investigadores se preguntaron cómo afectaría el aumento en las temperaturas -producto del cambio climático- al ecosistema del Irazú. ¿Qué hallaron? Que para el 2070 algunas especies de páramo podrían llegar al borde de la extinción, perdiendo un 98% de su área habitable.

Eso no significa que todos los impactos serán dentro de 50 años. Más bien, desde ahora el Parque Nacional y sus especies sufrirán un deterioro gradual. Los científicos también ofrecieron una serie de medidas para aliviar estos daños.

Mario Quesada, uno de los científicos que realizaron el estudio, afirmó que las especies de alta montaña, como las del Irazú, podrían ser de las más afectadas por el cambio climático.

“Estos sectores, las zonas montañosas y las zonas altas de la cordillera, son las que más van a ser afectadas. Rincón de la Vieja, Miravalles; estos lugares donde tienen especies de mayor altura se van a extinguir”, advirtió Quesada, científico de la Escuela de Ingeniería Forestal del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Cuatro especies particulares de mucha presencia en la zona, Archibaccharis irazuensis, Halenia rhyacophila, Solanum longiconicum y Werauhia ororiensis, podrían perder alrededor de un 99% de su población, dejándolas al borde de la extinción.

Luis Guillermo Acosta, coautor del estudio, también habló sobre el daño que causa el cambio climático a estas especies de páramo y recalcó la necesidad de amortiguar nuestra huella de carbono.

“Me preocupa que se llegue a un punto donde más bien esos procesos que se han venido dando de forma paulatina lleguen a acelerarse”, afirmó Acosta.

 

Puede ampliar la información escuchando el Podcast de Ojo al Clima sobre el páramo del Irazú. Escúchelo en este enlace.

 

Esta especie nativa en Costa Rica, Werauhia ororiensis, es una de las que podrían desaparecer en un 99% de acuerdo a las proyecciones.

(Créditos: Scott Zona)

Uno de los mayores perdedores podría ser el sector Prusia, debido a que está rodeado por potreros y tierras agrícolas deforestadas. Esto deja a las especies de la zona atrapadas en una especie de isla.

“De 700 hectáreas, 400 son plantaciones de ciprés, eucalipto y pino. Estas se establecieron en el 63 después de la gran erupción, entonces no hay campo para que estos sean bosques nativos”, asegura Quesada.

Es por esto que los científicos están trabajando en un plan de rehabilitación del territorio. Ellos planean sustituir las especies plantadas por especies nativas. Esto ayudaría, de manera secundaria, a regenerar especies en riesgo por la agricultura como el roble o los aguacatillos.

En el estudio incluso advierten sobre la necesidad de adquirir tierras cercanas al parque nacional como Hacienda Retes y parte de Finca Padua pues sus características climáticas parecen mantenerse.

“Si el modelo está indicando que las condiciones (principalmente temperatura y humedad) están manteniendo la condición actual en esas zonas (la recomendación) es que se adquieran esas zonas”, sostuvo Acosta.

Páramos más calientes

El incremento en la temperatura podría ser el factor determinante. Las especies de páramo, como las que están en este parque nacional, “huyen” de las condiciones cálidas. Cuando las temperaturas suben, no les queda de otra más que escapar a lugares más altos.

Sin embargo, las especies de alta montaña ya han alcanzado un punto máximo de altitud. Si las temperaturas comienzan a subir en el Irazú, ellas ya no tienen a dónde seguir subiendo.

“(En teoría), las especies pueden continuar subiendo altitudinalmente por los cambios de cambio climático. Sin embargo, en el Irazú ya llegan a un tope y lo que hace es que pierdan su efecto de poder seguir desplazándose y más bien al tener especies invasoras cerca van a llegar a competir”, explica Quesada.

Uno de los factores más preocupantes es el incremento en la temperatura que extinguiría a estas especies es casi inminente. Según la investigación, aún cumpliendo con los requisitos del acuerdo de París, el páramo del Irazú se ve fuertemente afectado.

Estas especies son raras en la región. Según los científicos del TEC, el país es hogar del 90% del páramo de Centroamérica. Ellos agregan que el ecosistema del Irazú es el límite occidental de los páramos, el ubicado más al oeste del país.

“El páramo es la herencia que tenemos -en ecosistemas- de los Andes. La mayoría de los páramos se encuentran en los Andes. En Costa Rica tenemos el 0,4% mundial de páramos” afirmó el ingeniero forestal.