Hace tres años, las abejas costarricenses se encargaron de producir alrededor de 900 mil toneladas de miel. Hoy, este rendimiento está amenazado por las sequías que vendrían con el cambio climático.

Ante esta información, sin embargo, en el Servicio de Salud Animal (Senasa) y la Cámara de Fomento Apícola no se quedaron de brazos cruzado y se unieron para capacitar a los apicultores reunidos en el XII Congreso Nacional de Apicultura, celebrado el 7 y 8 de abril.

Este es uno de los esfuerzos de la industria apícola por adaptarse y prepararse para las alteraciones que se esperan en el clima y su efecto en las abejas.

“La idea es capacitar a los apicultores para que aprendan a resistir el cambio climático y afrontar las nuevas plagas, de modo que puedan seguir viviendo de la actividad apícola”, comentó Ana Cubero Murillo, encargada del Programa Nacional de Apicultura del SENASA.

De acuerdo al investigador Johan Van Veen, del Centro de Investigaciones Apícolas Tropicales de la Universidad Nacional (UNA), el cambio climático ha venido disminuyendo la población de abejas. Este efecto es más notorio en Guanacaste, por su clima seco.

“De acuerdo con un estudio conducido por un grupo de estadounidenses desde hace 40 años, ellos señalan que han disminuido la cantidad de abejas y la cantidad de especies” explicó Van Veen.

La investigación de este grupo de estadounidenses todavía sigue en desarrollo, por lo que no se sabe el dato exacto de cuán perjudicadas saldrán las abejas con el calentamiento global.

Algo innegable es que las abejas (y los polinizadores en general) son de suma importancia para la actividad agrícola sostenible.

De acuerdo a un estudio publicado por la revista Science, las abejas cumplen un rol importante en la producción de alrededor de 2000 millones de pequeños productores agrícolas, gracias a su labor polinizadora.

Además, para el sector apícola (criadores de abejas), las abejas juegan un rol de protagonista en la producción de miel, cera y jalea real.

Cambio climático en las abejas

¿Cómo exactamente afecta el cambio climático a las abejas? Bueno, funciona como una especie de efecto dominó.

La concentración de gases de efecto invernadero –provocada por los seres humanos– aumenta la temperatura. Una mayor temperatura disminuye el agua. Poca agua significa cambios en la floración de especies de árboles. Menos flores significa menos comida para las abejas.

En esencia, las abejas se quedan sin comida, en algunos casos, o se alteran los momentos en que aparece su comida, en otros casos.

¿Por qué importarían los árboles para la producción de miel de un apicultor? Bueno, porque a pesar de estar en “granjas” siguen necesitando el néctar de las flores.

En los apiarios (granjas de miel) las abejas, en vez de producir miel en una colmena natural, tienen su hogar en una especie de “cajas”. De ahí, salen a recolectar el néctar de las flores para transformarlo en lo que eventualmente acaba siendo la miel.

Según Van Veen, el año pasado muchos de los árboles que usualmente florecen en diciembre terminaron floreciendo a finales de enero, acortando el periodo de cosecha.

“Lo que es un periodo seco, en el cual ellas producen, es entre navidad y abril (un período de cuatro meses) prácticamente se les redujo a dos meses entonces produjeron menos miel”, explicó el investigador de la UNA.

Para el investigador, estos cambios en los patrones de floración deben ser previstos por el apicultor.

Él afirma que las colmenas deberían de alimentarse en los meses lluviosos, preferiblemente setiembre y octubre. Así la colmena alcanzaría su tamaño máximo para finales de noviembre y estaría lista para las floraciones de enero.

Apicultura en Costa Rica

La apicultura en Costa Rica se encargó de la producción de alrededor de 900 mil toneladas de miel en el 2014, aproximadamente el peso de 90 torres Eiffel.

Es sector apícola, además, está compuesto por cerca de 2.054 apiarios en manos de 889 productores distribuidos en las siete provincias.

De manera adicional, la producción de miel ha venido a la alza en los últimos años. Según datos del Programa Nacional de Apicultura, la cantidad de colmenas aumentó de 26 mil en el 2006 a 45 mil en el 2013, un alza porcentual del 74%.

A pesar de esto, el cambio climático ya ha tenido un impacto en la producción local. En el 2015, la importación de miel, proveniente en su mayoría de Nicaragua y El Salvador, se duplicó por la escasez en la producción local.

Es por esto que las instituciones de fomento apícola articulan encuentros de primer nivel como el XII Congreso Nacional de Apicultura para que los apicultores sepan cómo lograr una producción más exitosa.

“En este XII Congreso contamos con la participación de expositores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina, del sector agropecuario costarricense, la academia y de la empresa privada, entre otros” explicó Ana Cubero, del SENASA.

De acuerdo a los expertos de la UNA, otros de los factores que afectan la presencia de abejas es el uso de agroquímicos en la agricultura y la urbanización. Ellos se animan a concluir que el factor humano es el que afecta a las abejas.