El Canal de Panamá sufrió en 2019 una drástica reducción de lluvias que ha llevado a la vía a prolongar las medidas paliativas para operar con normalidad, informó este lunes la autoridad canalera.

La cuenca hidrográfica de la vía interoceánica concluyó 2019 “como el quinto más bajo de los últimos 70 años en cuanto al registro de lluvias” en su, dijo la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

La cuenca canalera recibió el año pasado 2,149 milímetros de precipitación, “lo que representa 20% por debajo del promedio histórico de 2,695 milímetros”, indicó la ACP en un comunicado.

Por la vía de 80 kilómetros pasa el 3,5% del comercio mundial, según la ACP. Sus principales usuarios son Estados Unidos, China y Japón, y sus rutas van desde Asia a la costa este norteamericana.

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Autoridades del país centroamericano han advertido que la falta de agua, producto del cambio climático, es el mayor reto que enfrenta el Canal.

“En lo que va de siglo hemos visto nuevas oportunidades y amenazas, la mayor de ellas el cambio climático y sus efectos, que claramente nos afectan”, destacó el administrador del vía panameña, Ricaurte Vásquez, el pasado 31 de diciembre.

Las bajas lluvias han provocado también que el nivel del embalse Gatún, principal lago del que se nutre el Canal, se encuentre muy por debajo del promedio, con el riesgo de no alcanzar los márgenes adecuados para enfrentar la temporada seca.

La situación ha provocado que de los 5.250 millones de metros cúbicos de agua dulce que necesita el Canal para operar de manera sostenida, sólo se dispongan de unos 3.000 millones, lo que hace temer que las navieras opten por otras rutas, como el Canal de Suez.

La ACP ha indicado este lunes que producto de la situación, el canal “continuará” con algunas medidas paliativas para “conservar agua” durante sus operaciones.

Sin embargo, la ACP espera poder implementar a mediano plazo, con ayuda del gobierno, medidas más agresivas como buscar nuevas fuentes de agua subterránea o de plantas de tratamiento, trasvase de ríos, nuevos embalses o desalinizar agua de mar.

El canal, inaugurado en 1914, también enfrenta una disminución global del comercio y el cambio de rutas marítimas, que se han desplazado hacia Asia en detrimento de Estados Unidos y América Latina