Chile desistió este 30 de octubre de albergar las negociaciones mundiales para combatir el cambio climático, debido a su crisis política interna. Esto es algo que nunca había pasado, y que deja el destino de las negociaciones en suspenso.

Luego asegurar que “no habían cambios en la agenda” internacional, el gobierno de Chile finalmente desistió de organizar tanto el Foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC) como las negociaciones de cambio climático de la ONU (COP25).

“Esta es una decisión muy difícil, que nos ha causado mucho dolor, porque entendemos perfectamente la importancia que significa la APEC y la COP para Chile y para el mundo”, aseguró el presidente de Chile, Sebastián Piñera en una conferencia de prensa.

Pero, entonces, ¿qué pasa con las negociaciones? Actualmente el panorama no es claro porque este es un hecho sin precedentes en las negociaciones internacionales de cambio climático. 

La secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Patricia Espinosa, emitió un pronunciamiento con poca información sobre el futuro de la COP25.

“Hoy me informaron de la decisión del gobierno de Chile de no albergar la COP25 en vista de la difícil situación que atraviesa su país. Actualmente estamos explorando opciones de hospedaje alternativas”, dijo a través de un comunicado.

Miembros del Parlamento Europeo celebraron la cancelación de la COP25 en Chile. “La COP25 no puede llevarse a cabo en un país que está atacando a su propia gente”, dijo el diputado europeo, Mick Wallace.

En la Conferencia de las Partes se negocian acciones para implementar el Acuerdo de París y bajar las emisiones mundiales, algo cada vez más urgente según científicos de todo el mundo.

Pero hay asuntos que todavía no se han resuelto y tienen que resolverse en esta COP25. Esto porque el 2020 es la fecha en la que entra en vigor el Acuerdo de París y todas las reglas para implementarlo deberán estar claras.

Chile aseguró, a través de un comunicado, que planea mantener la presidencia de la COP25, a pesar de no ser el país donde se vayan a realizar las negociaciones. La presidencia de la COP puede influir en el ritmo y la agenda de negociación.

De acuerdo con el comunicado, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, apoyó esa decisión. 

Chile decidió organizar la COP25 a principios de este año, luego de que Brasil también desistiera de organizar la cumbre por la elección del presidente Jair Bolsonaro. En ese momento, el país sudamericano acordó organizar la COP y Costa Rica asumió la organización de la PreCOP25.

¿Costa Rica?

Algunos señalaron a Costa Rica asumir como país anfitrión de la COP25. Así lo hizo en días anteriores la senadora chilena, Ximena Rincón, quien solicitó al presidente Piñera trasladar la COP25 al país centroamericano, por ser el organizador de la PreCOP.

La sociedad civil de Chile también hizo un llamado a ese país para albergar las negociaciones, para así mantener la influencia de América Latina en las discusiones.

“Para todos nosotros tiene un valor que estos temas los discutamos en nuestra región. (…) Es más atractivo que sea nuestra región, hablando español, en un país como Costa Rica, a que sea en Alemania” dijo Hernán Blanco de Fundación Avina.

El mismo expresidente de Costa Rica, José María Figueres, hizo un llamado al presidente Carlos Alvarado para aprovechar “una oportunidad única”. “Ahora Costa Rica debe levantar la mano y convertirse en sede de la COP25”, dijo en un tweet.

No obstante, seis días antes de que Chile desistiera de organizar la COP, el Ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, descartó “cualquier posibilidad” de que Costa Rica albergue la COP25. 

“Descartamos cualquier posibilidad de organizar la COP. Ni lo tenemos presente ni le hemos dado ningún pensamiento”, aseguró Rodríguez a Ojo al Clima en ese momento.

Ante el anuncio de Chile, el Ministerio de Ambiente sacó un pronunciamiento oficial, donde su postura fue un poco menos contundente. El Ministro aseguró que Costa Rica será un “socio” de Chile en la búsqueda de un nuevo hospedaje para la COP.

“Vamos a apoyar las decisiones que se tomen en aras de encontrar pronto una alternativa exitosa para la realización de la COP25”, dice Rodríguez en el comunicado.

“Recordamos que la organización de una conferencia de este nivel, posee un proceso logístico largo que lleva una preparación de meses”, advierte también el comunicado.

Ojo al Clima trató de conocer la posición de Rodríguez sobre el tema luego del anuncio de Chile pero, al cierre de esta nota, no hubo una respuesta.

En el caso de la última COP, en Polonia, la cumbre reunió a casi 30 mil personas de 195 países, 2 mil personas trabajaron en la habilitación de los diferentes recintos y 500 voluntarios ayudaron en la logística del evento.

¿Qué dice el procedimiento?

De acuerdo con el procedimiento de la COP, si ningún país se ofrece a albergar las negociaciones, estas se deberían realizar en la sede de ONU Cambio Climático, en la ciudad de Bonn, Alemania.

“La COP se reúne en Bonn, la sede de la secretaría, a menos que una Parte ofrezca organizar la sesión”, dice el protocolo de la Conferencia de las Partes.

En el caso de la COP23, el único antecedente más o menos parecido, la cumbre se realizó en Bonn con Fiji como presidencia de las negociaciones. En este caso, sin embargo, esto se dio porque el país no tenía la capacidad logística para albergar la cumbre.

El secretario de Medio Ambiente de Alemania, Jochen Flatsbarth, dijo en un tweet que “estamos en contacto con la Secretaría de Cambio Climático de la ONU y la presidencia polaca de la COP24 para discutir la situación”.

La COP24 reunió a casi 200 países en Polonia del 2 al 14 de diciembre para poner en marcha el Acuerdo de París.

(Créditos: AFP)

¿Qué se está negociando?

El principal tema que aún sigue sin resolver son las reglas para los “mercados de carbono”: el artículo 6 del Acuerdo de París. Esto se refiere a las maneras en que un país puede reducir sus emisiones simplemente comprándolas.

Por ejemplo, cuando un país ha reducido más emisiones de las que se comprometió, los mercados de carbono le permitirían vender esa diferencia a países que no van tan bien.

Pero el riesgo es que esas reducciones pueden terminar siendo contadas doble: por el país comprador y por el país que hizo las reducciones. Esto podría inundar el mercado de “reducciones” baratas que no están ayudando en verdad.

Para evitar esto, los países que ofertan ese carbono deben descontarlo de sus propias reducciones; es decir, sumarse más emisiones. Brasil se opuso fuertemente a este ajuste en las reducciones durante la última COP24 y delegados de ese país dijeron al medio internacional Climate Home que mantienen su posición.