Un total de 28,1 millones de kilómetros cuadrados de océano han sido protegidos desde el 2010, lo cual equivale a una adición del 42% en la cobertura desde la última década. 

Según el Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente (UNEP-WCMC), en su informe Planeta Protegido 2020, esto representa un progreso considerable a nivel internacional de cara a la meta mundial en cobertura de áreas protegidas reflejada en la Meta 11 de Aichi del Convenio de Diversidad Biológica (CDB). 

Sin embargo, aún existen retos. Para los autores del informe -a saber: UNEP-WCMC, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y National Geographic Society-, las carencias están a la hora de cumplir con los compromisos sobre la calidad de estas áreas.

En este sentido, el Informe Planeta Protegido 2020 propone enfocarse en mejorar la calidad de las áreas nuevas y existentes para lograr un cambio positivo para las personas y el medio ambiente. Esto principalmente porque la biodiversidad continúa disminuyendo, incluso dentro de muchas áreas protegidas.

En el tema marítimo, las dificultades parecen estar en la protección de zonas fuera de los mares patrimoniales. En el informe se revela que el 18,01% de las áreas marinas dentro de las fronteras nacionales están protegidas, mientras que fuera de ellas la protección es solo del 1,18%. El otro aspecto que incide en la calidad es la conectividad.

El informe en datos

El informe Planeta Protegido 2020, dado a conocer esta semana, presenta los hallazgos finales sobre el progreso alcanzado respecto a la Meta 11 de Aichi, la cual incluye el objetivo de proteger al menos el 17% de ecosistemas terrestres y el 10% del medio marino. Esto con el fin de brindar importantes beneficios tanto a la biodiversidad como a las personas.

A la fecha, más de 22,5 millones de kilómetros cuadrados de ecosistemas terrestres están protegidos, lo que equivale a un 16,64%. Para poner en contexto, en 2010, la cobertura terrestre fue de 20,2 millones de kilómetros cuadrados.

En primera instancia parece que no cumple con  la meta; sin embargo, el informe expone que la cobertura superará considerablemente el objetivo cuando los datos de todas las áreas estén disponibles, ya que muchas áreas conservadas siguen sin declararse. Esto pasa porque algunas de esas zonas son administradas por pueblos indígenas, comunidades locales o entidades privadas.

Por su parte, los 28,1 millones de kilómetros cuadrados de ecosistemas marinos protegidos equivalen a un 7,74% de la meta. Aunque se puede apreciar que se está por debajo del 10% propuesto, si se pone el dato en perspectiva hay un gran cambio debido a que en 2010 el reporte era de apenas 9 millones de kilómetros cuadrados de ecosistemas marinos protegidos. 

No obstante, ya está planificada la inclusión de cinco áreas marinas protegidas a nivel mundial con una proporción de 8,8 millones de kilómetros cuadrados que estarán en régimen de protección en el 2021. Apenas sean designadas, se incrementará el total que se cubre.

Lo que sigue

El marco de trabajo para todo lo que sigue después del 2020 se acordará en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP15), a realizarse en la ciudad de Kunming, en China. Esta actividad se llevará a cabo en el mes de octubre y se esperan propuestas para ampliar la cobertura y la efectividad de las áreas protegidas y conservadas.

“Ahora hacemos un llamado a las Partes en la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad en Kunming para que establezcan un objetivo ambicioso que garantice una cobertura de áreas protegidas del 30% de la tierra, el agua dulce y los océanos para el 2030″, señaló Bruno Oberle, director general de UICN, durante la conferencia en que se presentó el informe.

De hecho, algunos tipos de ecosistemas permanecen totalmente desprotegidos como es el caso del mosaico de bosques montanos y pastizales de Angola así como los bosques caducifolios de la región de Anatolia Oriental, al este de Turquía.

Además, el informe  señala que un tercio de la áreas fundamentales de biodiversidad carecen aún de cobertura y menos del 8% de los espacios terrestres protegidos cuentan con una conexión entre ellos. Las áreas protegidas que están conectadas entre sí, tanto en el suelo como en el agua, permiten que los animales viajen, aumentando la resiliencia al cambio climático y protegiendo los procesos ecológicos esenciales para toda la vida en la Tierra.

En el caso de Costa Rica, el país cuenta con un 17,93% de zonas protegidas conectadas entre sí. Esto según el indicador ProtConn, especial para especies con una distancia de dispersión media de 10 kilómetros.

El informe además expone que el siguiente paso es que las áreas protegidas y conservadas estén conectadas entre sí, para permitir que las especies se muevan y los procesos ecológicos funcionen. Un tema que en sí representa un reto por el proceso de cómo realizarlo.