Varias cuentas y páginas en plataformas digitales se benefician lucrativamente de la inversión publicitaria mientras producen y promueven desinformación climática durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático o COP26. Es por eso que la Red de Publicidad Consciente (CAN, por sus siglas en inglés) emitió una carta para que se tomen medidas sobre este tema.

La carta está dirigida a los responsables de la toma de decisiones y plataformas tecnológicas de la COP26. Esta pide, en primer lugar, una definición universal de desinformación climática y, en segundo lugar, acciones contra la desinformación climática que se deben incluir en la negociaciones que salen de la COP26 y, por último, se pide que las plataformas tecnológicas implementen políticas contra la desinformación climática y su aplicación se extiendan al contenido, algoritmos y publicidad.

En el documento, CAN propone la siguiente definición: “desinformación climática se refiere a contenido engañoso que 1) socava la existencia o impactos del cambio climático, la inequívoca influencia humana en el cambio climático y la necesidad de la correspondiente acción urgente de acuerdo con el consenso científico del IPCC y en línea con los objetivos del Acuerdo de París; 2) tergiversar datos científicos, incluso por omisión o selección a la medida, con el fin de erosionar la confianza en la ciencia del clima, las instituciones centradas en el clima, los expertos y las soluciones; y 3) publicita falsamente esfuerzos que apoyan los objetivos climáticos que de hecho contribuyen al calentamiento climático o contravienen el consenso científico sobre mitigación o adaptación”.

Según Jacob Dubbins, cofundador de CAN, “no existe una definición universalmente aceptada de desinformación climática, y la mayoría de las plataformas en línea no tienen políticas contra la desinformación climática”.

“Hemos visto la desinformación descarrilar conferencias antes y no podemos permitir que vuelva a suceder. Nuestro planeta y nuestras vidas están en juego”, enfatizó Dubbins.

La carta cuenta, hasta el momento, con más de 250 firmas. Entre quienes la han rubricado se destacan: Laurence Turbiana, CEO de la Fundación Europea para el Clima y una de las arquitectas del Acuerdo de París; Manuel Pulgar-Vidal, líder global de Clima y Energía del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Bill Hare, CEO de Climate Analytics.

Desinformación en redes sociales

En un estudio reciente hecho por Stop Funding Heat se encontró que 113 anuncios en Facebook con mensajes cómo “el cambio climático es un engaño” entre enero y octubre del 2021. Los autores del estudio recalcan que este tipo de contenido amenaza a las negociaciones climáticas y a las acciones climáticas en general.

La producción de la desinformación climática se ha convertido en un modelo de negocio para muchos actores en las redes sociales. Es más, el Índice Global de Desinformación (GDI) reportó repuntes en la desinformación cada vez que se hacía un anuncio referente a clima en el periodo previo a la COP26. 

A eso se le suma que el Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCDH) identificó diez editores marginales, “The Toxic Ten”, que alimentan el 69% de la negación digital del cambio climático.

Google, a inicios de este mes de noviembre, anunció una nueva política de monetización que “prohibirá los anuncios y la monetización de contenido que contradiga el consenso científico bien establecido sobre la existencia y las causas del cambio climático”. Esta política se desarrolló en conjunto con la CAN.

Las medidas que las plataformas tecnológicas implementaron con respecto a la verificación de datos referentes a la COVID-19 colocaron un precedente para que se haga lo mismo sobre la desinformación sobre el cambio climático. 

“Al inicio de la pandemia, las plataformas tecnológicas se unieron y emitieron un comunicado diciendo que habían unido fuerzas para combatir el fraude y la desinformación sobre el virus. Entonces sabemos que pueden hacerlo. La última política de Google fue el resultado de un arduo trabajo y envía una fuerte señal a todas las grandes empresas de tecnología de que pueden y deben hacer más”,  mencionó Harriet Kingaby, cofundadora de CAN.