Luego de meses de trabajo y tras algunas disputas políticas, el gobierno finalmente presentó este 24 de febrero su “Plan de Descarbonización” en una actividad en el Museo de Arte Costarricense.

El plan marcaría una hoja de ruta hacia un modelo de desarrollo sin emisiones, un objetivo que pocos países han adoptado. No obstante, implementarlo también tendrá sus retos y “debería verse con cautela”, según aseguran expertos.

El objetivo principal del plan será continuar creciendo económicamente al tiempo que se reducen las emisiones de gases contaminantes de Costa Rica.

Según contempla, para el 2050, el país llegaría a ser carbono neutral. Esto significa que, en ese momento, el país estaría emitiendo la misma cantidad de dióxido de carbono que estarían “respirando” los bosques. Osea, cero emisiones netas.

Esta es la ruta de emisiones que plantea el país para el año 2050.

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Esto, según la ex-secretaria ejecutiva de ONU Cambio Climático, Christiana Figueres, sería un objetivo inédito entre los países del mundo.

“Sólo hay dos países (que han asumido esta meta), unas son las Islas Marshall y el otro es Costa Rica. Con la gran diferencia de que en las Islas Marshall no tienen todavía todo el plan articulado sector por sector”, aseguró Figueres a Ojo al Clima.

El plan recibió halagos de varias figuras de la política internacional como el ex-vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore; el primer ministro de España, Pedro Sánchez y la ex-presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Según señaló el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, a pesar de que el país representa una parte muy pequeña de las emisiones mundiales, la importancia del plan sería el de impulsar al cambio y servir de “experimento” para otros países.

“(La importancia de que) hoy, desde acá, podamos ser ese ejemplo, se convierte en el poder de la inspiración, del valor y de hacer lo correcto. Tenemos que inspirar a las personas”, aseguró el mandatario durante la presentación del plan.

De lograr cumplirse, el plan aportaría lo que al país “le toca” reducir para que el mundo no supere un calentamiento de 1,5 grados Celsius a final de siglo, la meta que los científicos de Naciones Unidas definieron como segura.

Transporte: el sector clave

El transporte es la principal fuente de gases contaminantes del país y responsable por alrededor de un 40% de las emisiones de Costa Rica, según datos oficiales producidos por el Instituto Meteorológico Nacional.

Para reducir las emisiones de este sector, el plan propone darle prioridad al sistema de transporte público, según indicó la arquitecta y Primera Dama, Claudia Dobles.

“Un sistema moderno y eficiente de transporte público tiene un impacto mucho mayor en la descarbonización que solamente electrificar nuestra flota vehicular”, explicó Dobles, quien lideró este eje del plan.

De hecho, el plan prevé que para el año 2040, la cantidad de autos circulando en el Gran Área Metropolitana se reduzca a la mitad, según reveló el Ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, durante su presentación.

La “obra estrella” para desencadenar este cambio en el transporte público sería el Tren Rápido de Pasajeros, según Dobles. Esta obra conectaría 73 km de la GAM y sería completamente eléctrico.

La Primera Dama Claudia Dobles lideró la presentación del sector de movilidad.

(Créditos: Julieth Méndez Ramírez)

Además, en el área de transporte, el plan propondría llegar a una flota de buses y taxis 70% eléctrica y una flota de carros individuales 25% eléctrica dentro de 16 años.  

No obstante, si bien el plan sería un esfuerzo importante, “hay que verlo con cautela”, señaló Jairo Quirós, investigador de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Esto porque algunas metas –como tener una flotilla de buses y taxis 100% eléctrica para el 2050– tienen un alto costo y están sujetas a muchísima incertidumbre.

“Aunque uno tiende a ver que los precios van cayendo en el tiempo, hay mucha incertidumbre con respecto a eso”, explicó Quirós, quien lideró el proceso de modelación energética de plan.

Juan Ignacio del Valle, director de operaciones de la empresa científica Ad Astra, coincidió en que el plan tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, en áreas como el transporte de carga, aún hace falta innovación tecnológica para lograr las metas.

“Hay que seguir trabajando porque este documento es un marco de trabajo”, aseguró.

¿Qué pasará con el petróleo?

Una de las razones por las que Costa Rica puede apuntar a la descarbonización es que, “gracias a tatica Dios”, el país no tiene una industria de extracción de combustibles fósiles, según dijo Figueres.

No obstante, según el ministro Rodríguez habría que cambiar muchas cosas en el uso de combustibles, principalmente porque actualmente son una importante fuente de ingresos para el gobierno.

Actualmente, los combustibles fósiles significan alrededor de un 12% de los ingresos del gobierno, por impuesto a combustibles, importación de vehículos e impuestos “al ruedo”.

Para lograr ser carbono neutral, además, el plan contempla llegar a una cobertura forestal de 60% (actualmente es de 52%). Sin embargo, la mayoría de los ingresos del Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo) vienen de impuestos al combustible.

Para lograr dejar ir los combustibles fósiles, el gobierno tendría que impulsar una “reforma fiscal verde”, la cual buscaría nuevas fuentes de ingresos para el gobierno.

El plan buscaría transformar a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) para garantizar su supervivencia. La institución se dedicaría a la investigación en fuentes alternativas de energía como el hidrógeno y los biocombustibles.

Ambos serían procesos largos, ya que tendrían que pasar por la Asamblea Legislativa por ser modificaciones a la ley.

A la vanguardia

Si bien las metas del plan son ambiciosas, tanto Rodríguez como Alvarado señalaron que Costa Rica tendría ciertas características que le permitirían estar a la vanguardia en este tema.

El presidente firmó los decretos que dejan en pie el proceso de descarbonización.

(Créditos: Roberto Sánchez)

En primera instancia, según Rodríguez, el país ya ha pasado por procesos similares en el pasado.

“En los años 60s y 70s, Costa Rica tenía la tasa de deforestación per cápita más alta del mundo. Hemos logrado no solamente parar la deforestación sino duplicar la cobertura forestal” mientras la economía crecía, señaló Rodríguez.

La cobertura forestal subió de cerca de 30% en la década de 1980 a 52% en el 2013, según datos del Estado de la Nación.

Según Alvarado, además, la matriz eléctrica renovable de Costa Rica también sería una oportunidad para servir de base para un transporte eléctrico completamente limpio, algo que no se podría en países que producen electricidad con petróleo.

El director de operaciones de Ad Astra, coincidió en que el plan hace bien en sacar provecho de estos dos factores y que, pese a ser bastante ambicioso, contiene una hoja de ruta seria.

“Sí existe una línea de acción. (…) El documento es más que un simple símbolo pero, aún así, el mismo contiene, en los lugares correctos, espacios para desarrollar las ideas que hacen falta. Es un documento vivo”, aseguró del Valle.

Aparte de las acciones en transporte, el plan plantea medidas en sectores como agricultura y ganadería y residuos, donde también las emisiones llegarían a ser cero netas en el 2050.

Cada uno de los diez ejes de trabajo que presentó el Gobierno tiene tres tiempos de acción. El primero incluye la duración de esta administración, el segundo cubre entre 2022 y 2030 y el tercero se extiende desde 2031 hasta el 2050.

Usted puede consultar el plan completo en este enlace.