Organizaciones filantrópicas se comprometieron a contribuir con $5.000 millones hasta el 2030 con el fin de apoyar “la creación, expansión, manejo y monitoreo de áreas de conservación en tierras y océanos, trabajando de manera conjunta con comunidades indígenas y locales, sociedad civil y gobiernos”.

El anuncio se hizo en el marco del evento de alto nivel Acción Transformativa para la Naturaleza y las Personas, el cual tuvo lugar esta semana en la ciudad de Nueva York (EE.UU.) como parte de las actividades paralelas a la Asamblea General de Naciones Unidas.

Entre los donantes se encuentran Arcadia (fundación de Lisbet Rausing y Peter Baldwin), Bezos Earth Fund, Bloomberg Philanthropies, la Fundación Gordon and Betty Moore, Nia Tero, Rainforest Trust, Re:wild, Fundación Wyss y Fundación Rob and Melani Walton.

Este compromiso financiero responde a la necesidad expresada por científicos de proteger el 30% de los ecosistemas terrestres y marinos para el año 2030. La naturaleza es la mejor defensa ante la crisis planetaria, que incluye la pérdida de biodiversidad, el cambio climático e incluso el riesgo de epidemias.

Precisamente, esa es la meta central de la Coalición de la Alta Ambición por la Naturaleza y Personas, iniciativa liderada por Costa Rica y Francia, con el Reino Unido como co-líder en temas marítimos. Actualmente, 71 países se han adherido a la iniciativa.

La protección de 30% de los ecosistemas terrestres y marinos busca detener la pérdida masiva de la biodiversidad y, con ello, asegurar la prestación de servicios ecosistémicos que benefician a las personas.

Las Soluciones Basadas en Naturaleza (SBN) permiten a las comunidades, países y regiones responder -desde la adaptación- a los desafíos que plantea el cambio climático como seguridad alimentaria y riesgo de desastres, entre otros. Siendo, además, costo-efectivas.

La propuesta del 30×30, como se le conoce, será llevada a la próxima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP15), que se realizará en Kunming, China, en 2021 (virtual) y 2022 (presencial).

“Los anuncios de hoy demuestran que el mundo está convergiendo en torno a la necesidad de revertir la pérdida de la naturaleza y está empezando a movilizar fondos a gran escala, dando un paso prometedor hacia el cierre del déficit de financiación de $700.000 millones al año para revertir la pérdida de la naturaleza”, declaró Marco Lambertini, director general de WWF Internacional, en un comunicado.

La cifra de $700.000 millones al año deviene de un análisis realizado por el Instituto Paulson, el cual sugiere que se necesitan entre $722.000 y $967.000 millones cada año, durante los próximos diez años, para revertir el declive de la biodiversidad.

Esto sitúa el déficit de financiación de la biodiversidad en una media de $711.000 millones, es decir, entre $598.000 y $824.000 millones al año.

“Adoptar un objetivo global positivo para la naturaleza impulsará la reasignación de la financiación pública y privada en prácticas sostenibles en los sectores que hoy causan la pérdida de biodiversidad, como la agricultura, la pesca o la infraestructura. Tiene sentido desde un punto de vista económico, ya que el costo de la inacción será enorme y trágico. Esto también permitirá proteger a la humanidad, ayudará a prevenir pandemias y creará nuevos empleos”, agregó Lambertini.

Recuperación post pandemia

Este financiamiento en conservación también permitirá a los países  incluir a la naturaleza en los planes de recuperación económica.

De hecho, y según una investigación de WWF, unos 39 millones de empleos podrían crearse con tan solo que los gobiernos reasignen $500 millones anuales que actualmente se otorgan como subsidios a actividades que terminan dañando a la naturaleza.

“En la actualidad, los gobiernos gastan al menos $500.000 millones al año en subvenciones para actividades como la agricultura insostenible o la sobrepesca, que dañan la naturaleza, con consecuencias desastrosas para la sociedad, la economía y nuestro bienestar”, dijo Lambertini.

“Reasignar este gasto hacia prácticas sostenibles no solo ayudaría a reducir el impacto sobre la biodiversidad, sino que también nos ayudaría a la transición hacia una economía positiva para la naturaleza, y a reformar nuestro actual modelo insostenible de producción y consumo. Reorientando estos recursos -y el mundo ha demostrado con su respuesta a la crisis de COVID-19 que es posible realizar cambios financieros significativos- podríamos poner en marcha un círculo virtuoso hacia la creación de $10 billones en valor empresarial anual y 400 millones de puestos de trabajo para la nueva economía positiva para la naturaleza”, continuó.

Esta semana, y también en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, 75 instituciones financieras -que representan 12.000 millones de euros en activos- se comprometieron a eliminar las inversiones perjudiciales para la naturaleza, según destacó WWF en un comunicado.