Las negociaciones de cambio climático de la ONU pasaron a “tiempo extra” y, ante el peligro de tener un mal acuerdo, un grupo de países —liderado por Costa Rica— hizo una última jugada para rescatar un resultado exitoso.   

Una coalición de 30 países, llamada el Grupo No Convencional, lanzó “Los Principios de San José” el pasado 13 de diciembre, en el último día de la COP25. 

En este documento, los países piden a Chile (presidencia de las negociaciones) que el acuerdo final de la cumbre sirva para reducir las emisiones globales, algo que no está logrando hasta el momento.

Costa Rica encabeza la coalición de 30 estados, conformada por países latinoamericanos (Colombia, Perú, Paraguay), países europeos (Francia, Reino Unido, Alemania) y pequeñas islas (Fiji, Vanuatu, Islas Marshall). La lista completa está en este enlace.

El conflicto central de la cumbre son los “mercados de carbono”, una herramienta que le permitiría a los países vender sus reducciones de emisiones a otros estados que no estén cumpliendo sus objetivos climáticos. Si algún país va mal, podría nada más comprar sus reducciones.

Pero si se aplica mal, este mecanismo permitiría que las reducciones se cuenten doble: en el país vendedor y en el país comprador. Esto, y otros tecnicismos, podrían hacer que los países incumplan sus objetivos de reducción de emisiones.

Los “Principios de San José” serían recomendaciones para evitar eso y su objetivo central sería preservar la “integridad ambiental” de los mercados de carbono. Es decir, que su propósito sea bajar emisiones y no hacer dinero fácil.

“Cualquier cosa por debajo de Los Principios de San José no creará un mercado de carbono justo y sólido. Necesitamos un resultado justo”, dijo el Ministro de Ambiente de Costa Rica, Carlos Manuel Rodríguez.

“Para que los mercados aumenten la ambición (de reducir emisiones), las reglas deben ser tan robustas como lo indican los Principios de San José”, dijo el jefe de la delegación de Suiza, Franz Perrez.

Según Svenja Schulze, Ministra de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania, los mercados pueden ser una parte muy importante de la implementación del Acuerdo de París, pero debe estar diseñado para aumentar la ambición y garantizar la integridad ambiental. 

Observadores internacionales criticaron el comportamiento de los negociadores al no ponerse de acuerdo en este tema e incluso tratar de debilitar las reglas del Acuerdo de París.

“En los últimos 25 años nunca había visto esta casi total desconexión entre lo que la ciencia y la gente en el mundo reclaman y lo que los negociadores climáticos están consensuando”, aseguró Alden Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados, en un comunicado.

Las negociaciones de cambio climático de la ONU (COP25) se extendieron más allá de lo planificado y continuarán este 14 de diciembre.

(Créditos: AFP)

¿Qué dicen los principios?

En primer lugar, la guía de principios busca proteger la “integridad ambiental” de los mercados de carbono

Pero, además, el documento pide evitar los males del doble conteo de emisiones y de las reducciones de emisiones ficticias. Brasil se opone a que se elimine el doble conteo, ya que los obligaría a “descontarse” las reducciones que vendieron. 

La guía también impediría que los bonos viejos se puedan usar en el nuevo mercado, bajo el paraguas del Acuerdo de París. Si esto sucediera, los países comprarían emisiones viejas, que no servirían para descarbonizar.

No obstante, esto va en contra de la posición sostenida principalmente por Brasil e India en estas dos semanas, quienes son poseedores de muchos bonos de mercados anteriores y, por lo tanto, tienen mucho dinero en juego. 

“Es un interés de otro tipo, pero es un interés legítimo”, dijo la directora de Cambio Climático de Costa Rica, Andrea Meza, el pasado 12 de diciembre. Según ella, sin embargo, los mercados no deben ser “una maquinita de dinero fácil y falso”.

Países como Alemania, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Colombia, Belize, enfatizaron la necesidad de un mercado de carbono con un corpus normativo “robusto” que asegure su funcionamiento y que aumente la ambición de las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

También invitaron a otros países, entidades multinacionales, compañías nacionales e instituciones a sumarse a esta declaración. 

A “tiempo extra”

Aún no se sabe si la Cumbre cerrará hoy o si se seguirá negociando en los próximos días. Tampoco, si se dejará el asunto para las siguientes negociaciones climáticas: la interseccional en Bonn (mayo 2020) o la COP26 de Glasgow (diciembre 2020). 

Según Fernando Tudela, miembro de la delegación española, las posiciones no cambiarían dentro de un año, por lo que posponerla no pareciera de utilidad. 

Sin embargo, desde Climate Action Network (CAN), afirman que sería mejor no llegar a un acuerdo en este tema que terminar esta COP25 con un mecanismo que pusiera en peligro las metas globales para reducir el calentamiento global y la adaptación a los impactos del cambio climático.