Una botella de agua hecha con materiales 100% reciclados es el primer producto costarricense con una etiqueta ambiental. 

Esta ecoetiqueta pertenece al tipo III de etiquetas ambientales, y según la definición de la Organización Internacional para la Normalización (ISO), se le asigna a aquellos productos que declaran sus principales huellas ambientales durante su ciclo de vida, es decir, desde la adquisición de materia prima o de su generación a partir de recursos naturales hasta la disposición final.

“La etiqueta III da información sobre las 18 huellas ambientales, como la de carbono, de agua, de cambio de uso del suelo, la de afectación a la capa de ozono, etc”, indicó Luis Rodríguez, de la Dirección de Gestión de Calidad Ambiental (DIGECA).

El lanzamiento de la misma lo realizó el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), al cual pertenece DIGECA, a través del Programa Nacional de Etiquetado Ambiental, bajo la modalidad alianza público-privada con la empresa Florida Ice & Farm Co (FIFCO), empresa que precisamente logró etiquetar dos de sus productos.

Según un comunicado, entre los beneficios de promover el etiquetado ambiental está traducir los términos técnicos o científicos a un lenguaje más sencillo para el consumidor. De esta forma, se facilita una selección confiable de un producto con mejor desempeño ambiental y es un factor diferenciador respecto a otros artículos convencionales.

Se espera que productos como concreto, artículos de limpieza, café, electrodomésticos y aires acondicionados puedan contar con una etiqueta ambiental en el corto y mediano plazo. Para consultar los productos que ya cuentan con etiqueta ambiental, se puede revisar este enlace: http://www.digeca.go.cr/areas/productos-con-etiquetado-ambiental-tipo-iii

Etiquetas confiables

El objetivo del Programa Nacional de Etiquetado Ambiental es establecer las reglas de cómo va a operar en el país el proceso de etiquetado, el cual se realiza con las etiquetas tipo I y las tipo III. Este Programa se sustenta en normas internacionales y también tiene respaldo en la Ley N° 8279 que establece el Sistema Nacional para la Calidad.

Según Rodríguez, mediante las etiquetas tipo I se garantiza, al menos, que los productos o servicios que las llevan causen menos impacto sobre el medio ambiente, más allá de lo que establece la ley.

“Por ejemplo, la norma de etiquetado ambiental tipo I para productos de limpieza, incluye 11 criterios, entonces debe de ser un producto biodegradable, que no contenga sustancias tóxicas, tiene que tener un empaque con material reciclado, entre otros”, indicó Rodríguez.

En comparación con la etiqueta l, la III es más completa ya que incluye información y datos ambientales acerca del posible impacto medio ambiental del producto o servicio. 

A nivel internacional, además de la etiqueta I y III, está la II, la cual es una etiqueta que la empresa auto declara. Según Rodríguez, la DIGECA descartó este tipo de etiqueta debido a que suele caer en el “maquillaje verde”.

“El tipo I y lll están basadas en evaluaciones serias, desde una tercera parte, sin conflictos de intereses”, comentó Rodríguez y añadió: “queremos que el consumidor tenga confianza de lo que está viendo”.

No obstante, para disponer del tipo de etiqueta I y III, es necesario acudir a una entidad cuya actividad sea la de gestionar programas sobre declaraciones ambientales. Al respecto, Shirley Soto -directora de DIGECA- indicó que el trámite para conseguir el uso de una etiqueta ambiental tipo III en un producto o servicio dependerá de que exista la respectiva Regla de Categoría de Producto (RCP) para ese artículo.

“Si es así, un organismo de evaluación de la conformidad debidamente acreditado evalúa la declaración ambiental del producto; si cumple con lo estipulado en las normas y su RCP, el organismo de evaluación de la conformidad emite una declaración de verificación y el MINAE, con base en ese certificado, le da el derecho de uso de la etiqueta tipo III como la obtenida por FIFCO”, comentó Soto.