El 2020 se convirtió en el sexto de una serie de años excepcionalmente cálidos experimentados a partir del 2015 y cerró la década más cálida a la fecha (2011-2020).

Aparte de olas de calor e incendios forestales, ese incremento en la temperatura podría estar detrás de las descargas eléctricas o caída de rayos experimentadas el año pasado.

El escenario más probable es que, debido al aumento de las temperaturas, se dé un aumento en la cantidad de descargas atmosféricas”, explicó Berny Fallas, funcionario de la Unidad de Procesamiento, Pronóstico y Análisis Meteorológico del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

En total, y según datos del ICE, cayeron 631.000 rayos en 2020. Si bien estas descargas eléctricas se presentaron en todo el territorio nacional, los lugares con mayor incidencia fueron Osa, Golfito, Puntarenas, Parrita, Esparza, Nicoya, Santa Cruz, San Carlos, San Mateo, Orotina, Turrubares, Atenas y Guácima. 

En el 2019, la cantidad de rayos caídos fue 600.000. En promedio suelen caer unos 500.000 rayos al año. “Efectivamente, 2020 estuvo ligeramente por encima de los valores promedio, esto se relaciona a las condiciones de La Niña aún presentes. Sin embargo, pudo ser más activo si no fuera por los temporales que generaron los ciclones tropicales Eta e Iota”, manifestó Fallas.

La Red de Descargas Atmosféricas del ICE cuenta con siete sensores que permiten detectar los rayos caídos en el territorio nacional. Estos se ubican en la península de Nicoya, Liberia, Aguas Zarcas, Limón, Buenos Aires, Quepos y Paso Canoas.

Estos sensores detectan las ondas electromagnéticas que generan los rayos y, gracias a ello, se obtiene información como la ubicación, el tiempo y amplitud, entre otros parámetros. El radio de monitoreo de cada sensor va desde los 3.000 hasta los 30.000 metros, incluso se llega a cubrir algunas regiones de Nicaragua y Panamá.

La información recopilada por estos sensores permiten emitir alertas por rayería, esto con fines tanto de seguridad de las personas como en lo referente a salvaguardar la infraestructura eléctrica del país.

El récord de descargas eléctrica lo sigue teniendo el año 2017, cuando se registraron 1.245.968 rayos. Le sigue 2014 con un registro de 1.008.863 rayos.

Tormentas eléctricas

Relacionado a este tema, un estudiorealizado por investigadores de la Universidad de Copenhagen (Dinamarca)- halló una relación entre la incidencia de tormentas eléctricas (no únicamente rayos) y la diferencia de  temperatura de la superficie terrestre de noche y de día.

“La capacidad de la atmósfera para generar grandes tormentas eléctricas está influida, entre otras cosas, por la diferencia entre la temperatura de la superficie terrestre durante la noche y durante el día. Si la diferencia es grande, vemos más tormentas eléctricas y, por consiguiente, más estallidos de nubes”, señaló Jan Olaf Härter, profesor asociado del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhagen y autor del estudio, en un comunicado.

Los truenos se producen cuando el aire cálido y húmedo de la superficie se eleva y se encuentra con el aire más frío en la parte superior de la atmósfera. Esto desestabiliza aún más el aire que yace en la parte superior y crea convección, la cual transporta el aire caliente aún más arriba.

“Cuando el aire caliente sale disparado hacia la atmósfera se encuentra con aire más frío y se condensa, es decir, forma nubes y gotas de lluvia. Por ello, las tormentas suelen ir seguidas de lluvias densas y chaparrones”, explicó Silas Boye Nissen, coautor del estudio publicado en Nature Climate and Atmospheric Science.

Para los investigadores, cuando la diferencia de la temperatura es grande, la probabilidad de grandes tormentas eléctricas aumenta.

Además de las grandes variaciones de temperatura diurnas y nocturnas en la superficie terrestre, las tormentas eléctricas también se auto-refuerzan.

“Cuando las diferencias de temperatura del aire crean nubes y lluvias intensas, la lluvia gasta mucha energía en su descenso mientras se evapora lentamente. Mientras esto ocurre, cada gota de lluvia crea una bolsa de aire frío a su alrededor. Cuando estas bolsas de aire frío chocan con otras bolsas de aire frío, de otros sistemas meteorológicos, se forman más nubes, lluvia y truenos. Esto da lugar a un efecto de auto-refuerzo”, explicó Silas Boye Nissen.