¿Se podría llegar a eliminar completamente el petróleo de nuestro transporte y reemplazarlo por energías provenientes de recursos costarricenses limpios?

El ex-astronauta costarricense y actual director de Ad Astra Rocket Company, Franklin Chang, se preguntó esto mismo y tiene su respuesta: sí y “con creces”.

“Nosotros le hemos apostado a esto ya sea con hidrógeno, baterías o la combinación de ambos. Lo importante es que Costa Rica tiene suficiente energía para generar su propio combustible en casa. No tiene que comprar petróleo”, afirmó Chang.

Su empresa le apuesta fuerte a este futuro y en mayo lanzará el primer bus de hidrógeno del país, que será el punto de partida para un proyecto de transporte que empleará esta energía.

Chang detalló este plan y otras ideas en una conferencia sobre la relación entre el petróleo y el hidrógeno en Costa Rica, celebrada en la Asamblea Legislativa este viernes 3 de marzo.

Según el ahora empresario, el potencial de generación energética renovable en el país es de 338 mil TJ por año. En la actualidad, el consumo total de energía tica –incluyendo combustibles fósiles como el petróleo– es de solo 100 mil TJ por año. Osea, se podría producir el triple de lo que necesitamos.

Cero emisiones de carbono

Sin embargo, la aspiración de Chang no se limita a introducir la industria del transporte de hidrógeno al país. 

El científico planea operar un ecosistema de transporte con cero (sí, cero) emisiones de carbono desde su matriz eléctrica hasta el combustible de los carros. Algo que hoy, por ejemplo, él asegura que no sería posible ni siquiera emigrando a carros eléctricos.

Según Chang, si esto sucediera la matriz eléctrica limpia del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) no daría abasto y tendría que usar plantas térmicas contaminantes para alimentar a los carros. En el pasado, el ICE ha sostenido que sí sería posible administrar el crecimiento de una flota eléctrica y suplir la demanda con fuentes renovables.

“El ajuste del sistema eléctrico para tomar la electromovilidad no es un reto; más bien es una enorme oportunidad para el país”, dijo el director de Planificación Eléctrica, Javier Orozco, en una entrevista en enero del 2017.

El plan del científico, por otro lado, propone que es posible instaurar una matriz renovable capaz de soportar los carros, los cuales se moverán tanto con hidrógeno como con electricidad.

Chang dio una conferencia en el Salón de Expresidentes de la Asamblea Legislativa.

(Créditos: Katya Alvarado)

Según Chang, este plan sería de enorme ganancia tanto para el medio ambiente como para la economía del país. 

“No es que vamos a eliminar una fuente de ingreso para el gobierno (por impuestos al petróleo), sino que más bien la vamos a aumentar”, explicó el físico costarricense.

El hidrógeno significaría una nueva industria para el país y se abrirían oportunidades de empleo y posibilidad de exportar esta tecnología, dijo Chang. Diputados como Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana, vieron en este aspecto una oportunidad para el país.

“Este plan tenemos que verlo a futuro por razones ambientales, de generación de empleo y de avance tecnológico”, aseguró el diputado.

Por otro lado, aprovechar nuestro potencial de generación energética podría volver al país autosuficiente en este ámbito, eliminando la necesidad de importar petróleo.

Además, en un estimado de Ad Astra, se contempla que el Estado ingrese $1,934 millones en impuestos a la venta de gases como el oxígeno, que se genera como residuo del motor de hidrógeno. Actualmente, los ingresos por impuesto de combustibles rondan los $645 millones.

El problema

La extinción de los combustibles fósiles como fuente de energía más eficiente parece inminente para todos. Sin embargo, donde se encuentran los desacuerdos es en el “cuándo”.

Carlos Roldán, director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Grandes Consumidores de Energía, discrepa en que esto se pueda hacer antes del 2050 (como lo estipula el acuerdo de París).

“Jamás. No hay ninguna posibilidad. Implicaría una inversión de $20.000 millones pasar la infraestructura con electricidad. Con hidrógeno, un vehículo vale $60.000 sin impuestos y el mismo vehículo en gasolina vale $20.000”, afirmó Roldán.

Para Chang, por otro lado, parece incierto si para entonces el país se podrá deshacer por completo de los combustibles fósiles. Sin embargo, mantiene que el petróleo va “lentamente de salida”.

El bus de Hidrógeno

Como ejemplo para el desarrollo de este ecosistema de transporte limpio, Chang quiere echar a andar el bus de hidrógeno sin emitir ni un solo gramo de carbono. El proyecto es iniciativa de su empresa Ad Astra.

El bus, importado desde California, tiene capacidad de 35 pasajeros y es impulsado por una celda de combustible. Es capaz de almacenar 38,5 kg de hidrógeno y recorrer 9 kilómetros por kilogramo, lo que le confiere una autonomía de 338 km.

Se contempla que recorra tres posibles rutas: Liberia-Nicoya, Liberia-Tamarindo y Liberia-Playa Panamá.

El bus es eléctrico, pero cuenta con una celda de combustible en donde se comprime el hidrógeno. El hidrógeno que ingresa a la celda es el que genera la energía que permite que el vehículo se mueva.

Se espera que en abril comiencen las pruebas del recorrido de este bus y en mayo será la inauguración oficial del bus.


Nota del editor, 3 de marzo, 5:35 p.m.: Una versión anterior de esta nota afirmaba que el autobús de hidrógeno desarrollado por AdAstra utiliza un electrolizador para quebrar el agua en hidrógeno y oxígeno. En realidad, la transformación no ocurre en el vehículo, sino que este recibe el hidrógeno ya separado.