Jacques Cousteau es a la investigación marina lo que Carl Sagan es a la astrofísica. Es quizás, el principal responsable de que millones de personas alrededor del globo vieran por vez primera el mundo silencioso de los océanos, que él supo dibujar entre tubos de rayos catódicos de los televisores a través de más de 115 documentales.

Es ícono de la investigación marina y padre del buceo moderno, una actividad que hoy sería un aliado perfecto para la protección de los ecosistemas tejidos entre los mares costarricenses; al menos así lo considera Francine Cousteau, directora de la organización sin fines de lucro Cousteau Society, y viuda del afamado divulgador francés.

Cousteau visitó el país para firmar un convenio de cooperación científica con la Universidad de Costa Rica (UCR). El acuerdo le dará a la Universidad la potestad de utilizar el nombre Cousteau en toda la región de Centroamérica, así como desarrollar proyectos para la recopilación de datos sobre biodiversidad, cambio climático y oceanografía. Aquí un estracto de la conversación que UNIVERSIDAD tuvo con Cousteau.

En Costa Rica tenemos 450 mil kilómetros cuadrados de espacios marinos, pero nuestro presupuesto y nuestras políticas públicas no reflejan eso. ¿Cómo obtener más recursos para proteger estas zonas?

-Te contaré algo. En las Bahamas el aleteo de tiburones era muy importante, los pescadores cortaban las aletas de los tiburones y los dejaban morir en el mar. Pero, con mucha investigación y esfuerzos, logramos demostrar que los tiburones vivos traían más dinero que la venta de sus aletas. ¿Cómo era eso posible? Bueno, hoy el buceo con tiburones es una gran industria turística allí.

Nosotros le demostramos al Gobierno de las Bahamas que el dinero que les traía era muchísimo más alto con el buceo de tiburones. Y eso siempre es importante: si usted no soluciona los problemas financieros de la gente, no terminará con el problema.

En Costa Rica la industria del buceo sería un gran aliado, una gran razón para proteger con más recursos sus mares. Ustedes no solo tienen tiburones, como en Bahamas, ¡tienen ballenas y muchos más recursos marinos! Nuestra obligación es poder estudiar y conocer qué recursos hay, y aprender cómo usarlos adecuadamente.

Los recursos marinos regulan el clima, capturan carbono, nos permiten la pesca. En Costa Rica tenemos un fondo llamado Fonafifo, que financia procesos de reforestación. Hoy se discute un proyecto similar para crear un fondo de conservación de mares. ¿Debemos pagar por los beneficios que nos dan estos recursos?

-Sí, pero hay muchas formas de lograrlo. En la Isla de Pascua, cuando entras como turista, pagas diez dólares. Y eso va para plantar árboles y cuidar el lugar. Solo pagan los turistas y ellos entienden por qué. Los turistas no son pobres: si puedes llegar hasta Costa Rica como turista puedes probablemente gastar  $5 o $10. No sé cuántos turistas reciben ustedes por año, pero imagina el monto que tendrían al final. Ustedes pueden conformar un fondo para lograrlo: tendría un enorme impacto.

Cousteau fue un gran defensor de las formas limpias para producir energía eléctrica. ¿Qué opinión tiene sobre nuestra matriz energética?

-El caso de ustedes es admirable. Estoy muy impresionada. Pienso que no podemos concentrar la generación de energía en una sola forma, pero ustedes usan diferentes fuentes para generarla: eso es muy destacable, y la gente debe aprender de ello.

Actualmente, hay polémica en Costa Rica acerca de la pesca de arrastre. ¿Cree que exista pesca de arrastre sostenible?

-No puedo hablar técnicamente sobre eso. El problema con la pesca de arrastre es que destruye todo porque captura todo: captura los peces que queremos comer, pero también destruye el suelo marino y otros muchos organismos.

Sé que es difícil, pero hemos mejorado mucho en el cultivo de camarones. Hay países donde los cultivan de forma limpia y muy exitosa. Una estrategia preferible sería ayudarle a la gente a construir espacios de cultivo; sé que no siempre es el caso, pero podemos apoyar -más bien- el cultivo, porque hay formas limpias y seguras de cultivar camarones.

Usted visita Costa Rica con motivo de la firma de un nuevo convenio entre The Cousteau Society y la  Universidad de Costa Rica. ¿Por qué es importante esto?

-Es más que un convenio. Primero porque estamos aquí en Costa Rica, que para nosotros es un paraíso en la tierra. Es el lugar correcto; es un lugar entre dos océanos, un centro de grandes ecosistemas, y es muy importante para el Cousteau, porque siempre ha considerado el ambiente como ecosistemas que no tienen barreras, más allá de los países. Sabemos que, cuando vas a estudiar algo aquí, es una invitación para estudiar en otros muchos países.

Hoy necesitamos un sitio donde los datos científicos se recopilen en todo el tiempo. De la misma manera que tenemos satélites, necesitamos observatorios que recolecten datos sobre nuestros mares en tiempo real. No es algo que podamos hacer rápido, tenemos que empujar estos observatorios y las herramientas que necesitan para lograrlo. Pero es muy importante, porque hoy muchas de las decisiones concernientes con el ambiente son tomadas en plazos muy cortos y hoy vemos las consecuencias de esa falta de información.

Estados Unidos dejó un gran vacío en la lucha contra el cambio climático, y Francia, liderado por el presidente francés Macron, busca llenarlo. ¿Cree que pueda lograrlo?

-Es cierto que el presidente Trump abandonó el Acuerdo de París, pero la industria en los Estados Unidos no está muy de acuerdo con eso. Muchos de ellos saben que tenemos que hacer esfuerzos y están haciendo cosas para cambiar. Aunque alguna parte de la industria seguirá a Trump, otros muchos están reduciendo sus emisiones; eso es esperanzador.

Francia ha hecho muchos esfuerzos y ha tenido éxito en lograr que este acuerdo se firmara. Pensamos que se puede lograr, pero el papel de Francia no será mirar solo desde adentro, sino también facilitar, al resto de países, lograr acuerdos. Creo que Francia hará lo mejor para su país, pero también debemos ayudar a las negociaciones. También tenemos que poner atención a lo que sucede en cada uno de nuestros países. Las iniciativas internas también son muy importantes.

Calypso es un símbolo único del descubrimiento, de la investigación y tiene que regresar. Quiero que vuelva, pase lo que pase.

Usted ha trabajado por más de 20 años para que Calypso vuelva a las aguas, y sé que recientemente tuvieron un incidente. ¿Qué esperanzas hay de que Calypso regrese?

-Es una de las cosas más tristes que ha ocurrido. Su restauración costaba cerca de ocho millones de euros y recoger ese dinero  era muy complicado, porque solo aceptamos donaciones. Encontramos el dinero para repararlo en una primera etapa y ponerlo de nuevo en el agua. Estábamos muy felices, se veía como un buque de nuevo; pero el 12 de septiembre recibí una llamada: Calypso se estaba quemando.

Aún no sabemos todo. Tenemos expertos investigando; la culpa parece que no es de nadie. Pensamos que el seguro cubrirá una parte de ello y mi hija está negociando con los abogados para ello. Pero tenemos que lograrlo, tenemos que volver a poner a Calypso en el agua: esto habría sido lo que Cousteau habría querido y pienso que aún es posible.

Calypso es un símbolo único del descubrimiento, de la investigación y tiene que regresar. Quiero que vuelva, pase lo que pase. Si yo me volviera muy rica, construiría una flota de diez Calypsos y los enviaría por todo el mundo.