La Comisión de Transformación de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) está trabajando en este momento en un plan para trasladar parte del análisis de riesgo ambiental a cada uno de los bancos estatales del país.

Así lo indicó a Ojo al Clima el Ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, quien aseguró que los bancos públicos podrían comenzar a medir los riesgos ambientales de cada solicitud de crédito que reciba.

La idea de esto, de acuerdo con el ministro, sería que los bancos midan el impacto ambiental de los créditos y pongan trabas a los que tengan altas emisiones. Esto funcionaría como un filtro previo a que los trámites lleguen a Setena.

Con este cambio, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) buscaría que el mercado opte por una “inversión verde”, en vez de proyectos contaminantes; una tendencia que ya está sucediendo orgánicamente.

De esta forma, también se buscaría incentivar proyectos con menos emisiones o hasta carbono neutrales. Según el ministro, esto ayudaría a avanzar el objetivo de “descarbonización” de la economía que persigue el gobierno.

“Esto va a ser un proceso complejo y largo pero necesario. Si la banca comienza a internalizar todas las variables ambientales en el análisis de los créditos le quitamos a Setena una gran cantidad de tareas esenciales que hace en este momento” aseguró el ministro.

Según Rodríguez, esta medida también pretende reducir en hasta un 70% la cantidad de proyectos que lleguen a Setena.

Esta institución enfrenta una gran saturación en sus labores, ya que debe revisar hasta 2500 proyectos al año según el informe de labores de la institución en el 2017.

El Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) indicó que presentará un informe en febrero del 2019 en el cual se detallarán las medidas de transformación de SETENA hacia la banca pública. A partir de ahí se presentará el proyecto a cada uno de los bancos.

Un cambio necesario

La tendencia en la banca mundial viene pisándoles los talones a los bancos que operan en Costa Rica desde hace varios años, según Emma Tristán, de la empresa de asesoría ambiental Futuris Consulting, en el Congreso Latinoamericano de Sostenibilidad Ecología y Evolución (SEE).  

De acuerdo con Tristán, estas grandes entidades no buscan reducir el riesgo ambiental por filantropía, sino que mitigan estos impactos porque les ahorra una pérdida de recursos económicos a largo plazo.

“Desde hace unos 15 años las entidades financieras empiezan a  ver el impacto social y ambiental como un tema prioritario. Es un cambio que llegó para quedarse”, comentó la asesora ambiental.

Representantes del sector bancario compartieron sus experiencias de evaluación ambiental.

(Créditos: SEE Costa Rica)

De acuerdo con Luis Mastroeni, Gerente de Responsabilidad Social del BAC San José, ya no puede haber un análisis crediticio completo si no se toma en cuenta el impacto ambiental.

“La banca extranjera, que nutre a los bancos locales, tienen una presión importante de: ¿cómo está invirtiendo usted el dinero que yo le estoy asignando? y ¿cómo lo está invirtiendo?”, aseguró Mastroeni.

Según el funcionario del BAC, no se trata de marcar una lista de “checks” por estudios de impacto ambiental y certificaciones, sino más bien de analizar la producción sostenible y la gestión sostenible de los recursos naturales en beneficio de la inversión.

Mastroeni explicó que por esta razón el BAC, al igual que otros bancos privados, comenzó a medir el impacto ambiental de sus créditos mayores a 1 millón de dólares desde el 2017 con el Sistema de Análisis de Riesgos Ambientales y Sociales (SARAS).

Tristán, por su parte, aseguró que esta cascada de arriba hacia abajo hará que los bancos públicos y privados se vean obligados a aplicar cada vez más políticas de carácter ambiental dentro de sus políticas internas y de otorgamiento de crédito.

¿Desaparecería SETENA como institución?

El Ministro de Ambiente cree que con este plan, en unos 5 o 6 años se puede bajar hasta en un 60 o 70% los proyectos que van directamente a Setena por un estudio de impacto ambiental.

Dependiendo del proyecto que se vaya a presentar en febrero, se analizaría el futuro de esta institución. No obstante, Rodríguez no negó una posible reducción significativa de Setena en el futuro.

La banca pública ejercería un control muy grande en materia de regulación ambiental, pero, según Rodríguez, aún quedarían sin regularse los créditos que se otorguen por la banca privada o los proyectos que no necesiten ningún financiamiento.

A pesar de que algunos bancos privados también están implementando el análisis de riesgo ambiental en la evaluación de sus solicitudes crediticias, no lo hacen con un objetivo fiscalizador, sino más bien como una asesoría a sus clientes, según confirmó Mastroeni.

“Somos asesores, porque no vamos como un vigilante. Nosotros como banco lo que hacemos es un acompañamiento para el cliente, no tenemos una connotación de regulador como la puede tener SETENA”, añadió.

El Gerente de Responsabilidad Social explicó que hasta el momento no se ha denegado ningún crédito por la implementación de SARAS en el BAC. Además de que por ahora esta política no se aplica a todos los créditos de inversión de este banco privado.

Cosa que en la banca estatal sería diferente, ya que contarían con el apoyo de SETENA para fiscalizar los proyectos de la misma manera que lo hace esta entidad. Por esta razón serían más minuciosos a la hora de analizar el riesgo e impacto ambiental en los proyectos que piden créditos.  

También otras obras van a requerir un estudio de impacto ambiental por la dimensión o el sitio en el que se van a llevar a cabo. En este caso las entidades bancarias no tendrían la capacidad, al menos al inicio, de realizar estos estudios.