La Cumbre de Líderes Mundiales -auspiciada por el Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson, en el marco de la COP26– cerró con el anuncio de compromisos en protección de bosques, reducción de emisiones de metano, apoyo para la acelerar la adopción de tecnologías verdes y también financiamiento.

La cumbre reunió a Jefes de Estado y representantes de gobierno así como a sociedad civil y empresarios con el fin de incrementar la ambición para alinear la mitigación con la meta de 1,5 °C del Acuerdo de París, escalar los esfuerzos de adaptación y movilizar fondos.

De hecho, el mandatario costarricense –Carlos Alvarado Quesada- aprovechó su intervención para urgir a los líderes mundiales a incrementar sus esfuerzos de mitigación, principalmente a los grandes emisores.

“Si el mundo fuera una compañía privada, imaginen eso por un minuto, y los líderes del mundo fueran los diferentes CEO (directores ejecutivos) de la empresa, hoy todos estaríamos despedidos y fuera del negocio. ¿Por qué? Porque estamos fuera del camino, sin lograr los resultados”, destacó Alvarado.

El mundo necesita que los países desarrollados y los grandes emisores de gases no solo escuchen, sino que también trabajen en conjunto en las soluciones y en las transformaciones necesarias”, agregó.

El costarricense también hizo un llamado en pro de un mayor acceso a financiamiento para enfrentar los impactos del cambio climático, sobre todo en el caso de los países más vulnerables.

Freno a deforestación

Un total de 114 países, entre los que se encuentra Costa Rica, se comprometieron a frenar y revertir la pérdida de bosques así como la degradación del suelo para 2030. Los países firmantes albergan, en su conjunto, el 85% de los bosques del mundo, los cuales absorben alrededor de un tercio del dióxido de carbono liberado anualmente a la atmósfera como resultado de la quema de combustibles fósiles.

Este compromiso, reflejado en la Declaración de los Líderes de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra, está respaldado por $12.000 millones de fondos públicos que serán aportados por 12 países entre 2021 y 2025 así como $7.200 millones provenientes de fondos privados.

Ese dinero apoyará proyectos en los países en desarrollo orientados a la restauración de tierras degradadas, la lucha contra los incendios forestales y el apoyo a los derechos de las comunidades indígenas, las cuales administran alrededor del 25% de la superficie terrestre y son las guardianas de las reservas vivas de carbono.

“Los bosques son una de nuestras mejores defensas contra el catastrófico cambio climático y son esenciales para mantener el 1,5 °C. Este compromiso histórico ayudará a poner fin a los efectos devastadores de la deforestación y a apoyar a los países en desarrollo y a las comunidades indígenas que son los guardianes de gran parte de los bosques del mundo”, manifestó Alok Sharma, presidente de la COP26.

Asimismo, unas 30 instituciones financieras se comprometieron a dejar de invertir en actividades relacionadas con deforestación. “Las instituciones financieras tenemos un papel fundamental, utilizando nuestra influencia en las empresas en las que invertimos para fomentar y garantizar las mejores prácticas. Aviva se enorgullece de firmar el compromiso para acabar con la deforestación, ayudando a crear una masa crítica para el cambio. Juntos podemos reducir el riesgo para el planeta y los mercados financieros, y aprovechar las oportunidades que ofrece una inversión más sostenible”, dijo Amanda Blanc, directora ejecutiva del Grupo Aviva.

Aparte de Costa Rica, en América Latina y el Caribe firmaron: Belice, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, Panamá, Perú y Uruguay.

El más reciente informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ya había señalado que, en todos los escenarios para limitar el calentamiento a 2°C en este siglo, era necesario poner un freno a la deforestación y la degradación de las tierras. De hecho, la protección de los bosques existentes es la forma más rápida y barata de estabilizar el clima mundial, esto acompañado de esfuerzos de restauración.

El cambio en el uso del suelo –favorecido por la tala, deforestación y la agricultura- es responsable del 23% de las emisiones mundiales. “Proteger los bosques y acabar con el uso perjudicial de la tierra es una de las cosas más importantes que el mundo puede hacer para limitar el catastrófico calentamiento global, al tiempo que se protegen las vidas y el futuro de los 1.600 millones de personas de todo el mundo -casi el 25% de la población mundial- que dependen de los bosques para su subsistencia”, se lee en el comunicado emitido por Reino Unido, anfitrión de la COP26 y la Cumbre de Líderes Mundiales.

Asimismo, se espera que –en los próximos días- los 28 gobiernos –que actualmente representan el 75% del comercio mundial de commodities que amenazan los bosques como palma aceitera y soya- firmen la Declaración sobre bosques, agricultura y comercio de productos básicos (FACT, por sus siglas en inglés).

Con FACT, estos gobiernos se comprometerían a ejecutar una serie de acciones para favorecer un comercio sostenible y reducir la presión sobre los bosques, incluyendo el apoyo a los pequeños agricultores y la mejora de la transparencia de las cadenas de suministro.

“Lo que estamos viendo en la COP26 podría ser finalmente el comienzo de algo transformador”, declaró Justin Adams, director ejecutivo de Tropical Forest Alliance.

Reducción de emisiones de metano

El metano, uno de los gases de efecto invernadero que contribuye con el calentamiento global, es 80 veces más potente que el dióxido de carbono; la diferencia es que la vida atmosférica del metano es relativamente corta (10 a 12 años).

“El metano ha sido responsable de aproximadamente el 30% del calentamiento global desde la época preindustrial y hoy sus emisiones están aumentando más rápidamente que en cualquier otro momento desde que se empezaron a llevar registros en la década de 1980”, dijo Kadri Simson, Comisario de Energía de la Unión Europea.

En este sentido, las medidas para reducir las emisiones de metano pueden limitar el incremento de la temperatura media del planeta de una manera más inmediata, aparte de favorecer la calidad del aire.

Precisamente, en el marco de la Cumbre de Líderes Mundiales, se lanzó el Compromiso Mundial sobre el Metano, en el que 105 países se abocan a reducir colectivamente las emisiones de metano en un 30% para 2030 con respecto a los niveles de 2020. Esto podría eliminar 0,2°C de calentamiento para 2050.

Entre los firmantes se encuentran 15 grandes emisores, incluidos sus promotores: Estados Unidos y la Unión Europea. De hecho, los países que se sumaron a la iniciativa representan el 40% de las emisiones mundiales de metano, así como el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. Lamentablemente, tres de los cinco mayores emisores de metano del mundo -Rusia, India y China- no forman parte del compromiso.

Para supervisar los compromisos, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con el apoyo de la Unión Europea, creo el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO, por sus siglas en inglés).

Tecnologías verdes y limpias

Asimismo, más de 35 líderes mundiales respaldaron la Agenda de Avances de Glasgow, la cual busca acelerar el desarrollo e implementación de tecnologías limpias así como disminuir los costos de estas.

“El objetivo es hacer que las tecnologías limpias sean la opción más asequible, accesible y atractiva para todos en los sectores más contaminantes de aquí a 2030, apoyando especialmente al mundo en desarrollo para que acceda a la innovación y a las herramientas necesarias para una transición justa hacia el cero neto”, se lee en el comunicado.

En este sentido, se trabajará en cinco sectores: energía, transporte terrestre, hidrógeno, acero y agricultura. Con respecto a los cuatro primeros, los países ya aprobaron un objetivo de avance, los parámetros para medirlo y las principales iniciativas de colaboración internacional para lograrlo.

En cuanto a agricultura, Reino Unido se comprometió a trabajar con los países-durante el año que ostenta la presidencia de la COP26- para desarrollar un consenso similar en torno al objetivo de avance, los parámetros subyacentes y las iniciativas prioritarias para apoyar el avance.

Los líderes también se comprometieron a evaluar los avances cada año a partir de 2022. Para ello, los países se apoyaran en informes emitidos por la Agencia Internacional de la Energía (IEA) en colaboración con la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).

El sector privado también se ha sumado a la Agenda de Avances de Glasgow. La Fundación Rockefeller, junto con la Fundación IKEA y el Fondo Bezos para la Tierra, puso en marcha la Alianza Mundial de la Energía para la Gente y el Planeta con una financiación inicial de $10.000 millones provenientes de filantropías y bancos de desarrollo para apoyar el acceso a la energía y la transición a la energía limpia en el Sur Global, esto en asociación estratégica con el Consejo de Transición Energética dirigido por el Reino Unido.

El programa Breakthrough Energy Catalyst, dirigido por Bill Gates, tiene como objetivo recaudar $3.000 millones de capital en condiciones favorables para catalizar hasta $30.000 millones de inversiones para reducir los costes de las tecnologías limpias y crear mercados de productos ecológicos para el hidrógeno verde, la captura directa del aire, el almacenamiento de energía de larga duración y el combustible de aviación sostenible.

A estos esfuerzos se suma la Iniciativa de Redes Verdes -liderada por Reino Unido e India- que pretende movilizar la voluntad política, la financiación y la asistencia técnica necesarias para interconectar los continentes, los países y las comunidades con las mejores fuentes de energía renovable a nivel mundial para garantizar que nadie se quede sin acceso a la energía limpia. Ya se cuenta con el respaldo de más de 80 países.

AIM4C es una iniciativa liderada por Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, con más de 30 países apoyándola, cuyo objetivo es acelerar la innovación en agricultura sostenible. Ya se han conseguido $4.000 millones para invertir en agricultura climáticamente inteligente e innovación en sistemas alimentarios, incluidos $1.000 millones aportados por Estados Unidos.

También está First Movers Coalition, una idea promovida por Estados Unidos, que reúne a 25 grandes empresas que se comprometieron a comprar tecnologías innovadoras en sectores como acero, el transporte por carretera, el transporte marítimo, la aviación, el aluminio, el hormigón y los productos químicos.

Asimismo, Reino Unido anunció un paquete de financiación, en el marco del Clean Green Initiative, para apoyar el despliegue de infraestructura sostenible y tecnologías verdes revolucionarias en los países en desarrollo.

Se incluye un paquete de garantías al Banco Mundial y al Banco Africano de Desarrollo para proporcionar 2.200 millones de libras ($3.000 millones) para inversiones en proyectos relacionados con el clima en la India, apoyando el objetivo de este país de alcanzar 450 GW de capacidad instalada de energía renovable para 2030, y también en toda África.

CDC, institución de financiación del desarrollo del Reino Unido, se comprometerá a aportar más de 3.000 millones de libras de financiamiento climático para el crecimiento ecológico en los próximos cinco años. Esto incluirá 200 millones de libras esterlinas para un nuevo Fondo de Innovación Climática que apoyará la ampliación de las tecnologías que ayudarán a las comunidades a hacer frente a los impactos del cambio climático. Esto supone el doble de la cantidad de financiación climática que CDC invirtió en su anterior período de estrategia (2017 a 2021).

El Grupo de Desarrollo de Infraestructuras Privadas (PIDG), respaldado por la Oficina de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo, también comprometió más de 210 millones de libras esterlinas en nuevas inversiones para respaldar proyectos ecológicos transformadores en países en desarrollo como Vietnam, Burkina Faso, Pakistán, Nepal y Chad.

“Los Avances de Glasgow nos ayudarán a avanzar hacia un punto de inflexión mundial, en el que las tecnologías limpias y ecológicas que necesitamos para alcanzar el cero neto y mantener el 1,5 °C sean más asequibles, accesibles y atractivas para todos que las prácticas contaminantes que estamos dejando atrás”, apuntó Sharma.