Antes de ocupar la cartera de Ambiente y Energía (Minae), Édgar Gutiérrez trabajaba de cerca con cambio climático: fue uno de los autores principales del más reciente informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, el estudio más completo a nivel global sobre el tema.

Desde que asumió como ministro, Gutiérrez ha intentando virar la gestión climática en Costa Rica: nombró una nueva Directora de Cambio Climático, creó la figura del Coordinador Sectorial y cambió el foco en la acción climática del país, tradicionalmente centrada en la carbono neutralidad, todavía con cabos sueltos como la refinería china y la flota vehicular.

Desde su oficina en la cima de un edificio flaco y bastante desgarbado en barrio Lujan, conversó con Ojo al Clima sobre cómo implementar la contribución nacional (INDC, en jerga de Naciones Unidas) donde Costa Rica adelantó al mundo sus intenciones en materia de cambio climático.

¿Cómo ve el resultado final del acuerdo, lo que se consigue en al COP21?

-Creo que el Acuerdo es un paso firme hacia adelante, si bien no es todo lo que hubiéramos querido tener –que fuera legalmente vinculante y que apuntara hacia 1.5 sin el margen de 2 grados, por ejemplo– se lograron cosas importantes. La misma declaratoria del rango de aumento de temperatura es un reconocimiento del camino de los países, se logró la revisión quinquenal cada cinco años, otro logro fuerte fue el registro de las contribuciones y que sea abierto al público y haya transparencia y también la creación y el robustecimiento del fondo de adaptación. Hay cosas que son muy positivas pero todavía hacen falta trabajar esas grandes líneas del Acuerdo.

¿Qué pasará con el INDC de Costa Rica como tal? Una cosa es ver la métrica y otra es los detalles del INDC como tal.

-La parte de socialización se mantiene, pero habrá un trabajo interno de mejoramiento de métrica, de afinamiento del lápiz y tenemos hasta el 2020 para hacer cualquiera de los cambios y quisiera que en el primer semestre de este año el lápiz tenga la punta lista. Después tenemos que armar el proceso de socialización: tenemos que hablar con la Asamblea, que conformar el Consejo Consultivo Ciudadano, el Científico y toda esa parte necesita integrarse con los sectores. El trabajo con los consejos sectoriales tiene que seguir.

Un sector clave para lograr la meta es transporte. Una estimación planteó que el tren eléctrico bajaría un 15% las emisiones. Aparte de esta, ¿cuáles otras prioridades tienen?

-La prioridad fundamental, aparte del tren que es una inversión grande, es impactar fuertemente el transporte público de personas. Se está trabajando y vamos a tener una ruta experimental rápida de Desamparados a San José y hay un trabajo para establecer otras rutas rápidas. Todo el ordenamiento espero que sea una realidad al final de esta administración. Estamos haciendo todas las valoraciones para ver si efectivamente impactamos la flota vehicular privada.

La idea es pasar esa 75% de matriz energética que usa combustibles fósiles a algo más limpio.

-Sí, al menos meterle un pellizco. Es muy fuerte y cuando uno tiene una flotilla vehicular de más de 1 millón de vehículos privados que la mayoría son ineficientes y viejos, hay que hacer cultura de que la tecnología eléctrica para el transporte es viable. Ahora empezarán a salir anuncios hacia la ExpoMóvil no solo sobre esto, sino también para que la tenga conciencia de que los carros emiten, que no solo vean color sino también revisen cuanto emiten.

Es llevar a cada ciudadano la acción climática.

-Sí, que ha sido siempre mi propuesta. Cuando propusimos la meta nacional, lo pusimos en toneladas de dióxido de carbono (CO2) per cápita porque es responsabilidad de todos, no solamente del gobierno. Hay una responsabilidad importante del ciudadano que está relacionada con sus patrones de consumo.

El Estado de la Nación indica que cada vez sube más la huella de carbono de país, lo que obliga a una transición muy fuerte.

-La política nacional de energía y el VII Plan Nacional de Energía es una apuesta a la descarbonización y eso va 2015 al 2030. Estamos trabajando en directrices de gobierno, ya firmé la directriz para prohibir luminarias ineficientes y por eso estamos ahora trabajando hacia movilidad que va relacionado con carros eléctricos, híbridos y eficientes.

Todo esto apunta hacia bajar el consumo de combustible en Costa Rica. Si queremos bajar el combustible en el mediano plazo, ¿queremos ahora invertir en la refinería?

-Es una discusión que está vigente y también está vigente si tenemos en el futuro cercano avances en energía solar y almacenaje vía baterías, ¿es necesario el Proyecto Hidroeléctrico Diquís? Es una discusión vigente y que tenemos a lo interno de la administración. Además, le incorporamos la voluntad de incorporar biocombustibles. Yo realmente quisiera, en la mejor práctica europea, combinar etanol con las gasolinas.

La otra parte de acción climática es la adaptación…

-Es que todo tiene ambos componentes (mitigación y adaptación), el hecho que uno hable de solar tiene un componente de adaptación porque se reduce la vulnerabilidad de la hidráulica.

En el INDC hay dos ejes: el Plan Nacional de Adaptación, que según el documento debe estar para 2018.

-Eso ya está caminando y pedí que estuviera antes, ojalá para el 2017.

Y la otra es la Política Nacional de Gestión de Riesgo 2015- 2030. ¿Cómo van esos avances?

-La política de riesgo apenas está en ciernes, tenemos que impulsarlas. La estrategia nacional de adaptación va caminando y usted ha visto algunas acciones importantes, como el fondo de adaptación que logramos financiar estos proyectos en comunidades para intentar después replicarlo en otras comunidades. Si bien en cierto la convención y la jerga habla de adaptación y mitigación, la apuesta nuestra es una Estrategia Nacional de Acción Climática, donde habrán énfasis en adaptación y otros en mitigación, pero queremos ver todo con ambas visiones. El tema fundamental es cómo aumentamos la resiliencia de las comunidades para enfrentar el cambio climático. La acción climática no es fundamentalmente del MINAE, sino que convoca a muchos actores y muchos del Estado.