Iniciar la construcción de un tren eléctrico en la Gran Área Metropolitana fue una de las promesas emblemáticas de Carlos Alvarado al comienzo de su administración. Hoy, el estado de las finanzas públicas complica cada vez más este proyecto.

Así lo aseguró la Presidenta Ejecutiva del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), Elizabeth Briceño, a Ojo al Clima este 25 de setiembre, luego de su participación en el primer Congreso Nacional de Regulación en Servicios Públicos.

“Sin reforma fiscal, no tendríamos el músculo suficiente para poder pedir un empréstito (para financiar el tren), entonces tendríamos que buscar otros métodos de financiamiento”, indicó Briceño.

La jerarca del Incofer añadió que una posible fuente de financiamiento podrían ser las tarifas pero que esto “afectaría muchísimo poder hacer un proyecto viable”.

Según Federico Villalobos, director de asesoría financiera de la empresa Deloitte, financiar este proyecto solamente por medio de las tarifas sería imposible, ya que los precios dejarían de ser viables.

“En el caso de Estados Unidos, la tarifa cubre en promedio el 22% de un proyecto de infraestructura. En Europa, esa cifra ronda el 40%. Lo que queremos decir es: el tren no puede pagarse únicamente vía tarifa”, explicó durante su presentación.

Además, Villalobos coincidió en que, sin una reforma fiscal, estaríamos generando un clima de incertidumbre para los concesionarios y entidades financieras internacionales, de quienes depende el tren eléctrico.

“Además de que no contamos con recursos, (el problema de tener déficit) es que brinda una imagen de mucho mayor riesgo. (…) Ahí los concesionarios, sean locales o extranjeros, empiezan a mirar ya distinto”, dijo el economista.

La presidenta del Incofer incluso aseguró que ya hay bancos multilaterales que han apoyado el proyecto desde su comienzo: el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) y el Banco Centroamericano para la Integración Económica (BCIE).

Briceño también aseguró que están valorando la cooperación del Fondo Verde para el Clima, el cual financia -con tasas de interés bajas- proyectos que reduzcan emisiones de carbono en países en vías de desarrollo.

El proyecto de un tren eléctrico ciertamente disminuiría las emisiones de carbono del sector transporte, el cual es actualmente el principal emisor del país (alrededor de un 30%, según datos del Instituto Meteorológico Nacional). No obstante, aún no sabe sabe exactamente de cuánto sería esa disminución.

En este momento, el proyecto se encuentra terminando los últimos estudios de factibilidad y elaborando un cartel licitatorio. Según Briceño, el Incofer espera que su construcción comience en el año 2022.