El rey de comemaíz o cuatro-ojos de jupa-roja (Melozone cabanisi) es una de las aves endémicas o únicas que posee Costa Rica. Su principal hábitat se ubica en el Valle Central, aunque se han identificado pequeñas poblaciones en Turrialba y Monteverde.

Suele usar los bosques cercanos a los ríos, también se ha adaptado bastante bien a los tacotales y plantaciones de café. Sin embargo, el proceso de urbanización está causando no solo la pérdida de estos espacios sino también su fragmentación, lo cual amenaza a esta especie con la extinción. 

Así lo determinó un estudio, publicado en la Revista de Biología Tropical, realizado por los biólogos Pablo Muñoz y Luis Sandoval de la Universidad de Costa Rica (UCR) junto a Adrián García de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

Las plantaciones de café y tacotales son los hábitats que mayor declive han sufrido en los últimos 25 años. Esto se refleja en el número y tamaño de los parches vegetativos, la superficie y la densidad de los bordes del paisaje desde 1996 hasta 2005.

“Debido a la ampliación constante del casco urbano en Costa Rica y la falta de legislación sobre este tipo de sitios, el hábitat de charrales decreció un 63,3% y de cafetales en un 5%”, destacaron los investigadores.

Según explicó Muñoz, las condiciones de hábitat que requiere esta especie son bosques en sucesión; eso sí, con cobertura vegetativa. Asimismo, el rey de comemaíz necesita grandes extensiones de territorio.

Entonces, no es solo que se están perdiendo espacios de vegetación para dar paso a residenciales sino que la urbanización también está transformando hábitats grandes y continuos en parches más pequeños con características diferentes al original e incluso separados por otros tipos de hábitat.

“La fragmentación del hábitat puede aumentar la endogamia al restringir el flujo de genes entre las poblaciones, limitar la dispersión e interrumpir la atracción de congéneres. Por lo tanto, se esperan aumentos en la probabilidad de extinción de las especies nativas en hábitats altamente fragmentados”, se lee en el estudio. 

La situación del rey de comemaíz es tan preocupante que, tras una evaluación de expertos, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) subió su estado de conservación a “en peligro crítico” en el 2017. 

Análisis de paisaje

Para calcular el área del hábitat potencialmente propicio a la especie, los investigadores utilizaron un modelo de nicho ecológico, cuyo algoritmo fue alimentado por dos tipos de datos. 

El primer conjunto de datos deviene de las observaciones personales de los investigadores, además de dos bases de datos internacionales: eBird (www.ebird.org) y Global Biodiversity Information Facility (www.gbif.org). Esas tres fuentes de información permitieron extraer datos de ocurrencia (avistamiento de la especie) desde 1817 hasta 2015.

El segundo conjunto de datos se extrajo de WorldClim (www.worldclim.org), que brindó 19 capas de información bioclimática -como precipitación y temperatura- a una resolución de un kilómetro cuadrado.

De esta forma, los investigadores se dieron cuenta que actualmente, dentro de las áreas urbanas, solo el 26% del área es potencialmente propicia para el rey de comemaíz. “Determinamos que solo 49.037,4 hectáreas (ha) corresponden al hábitat realmente adecuado para Melozone cabanisi basándonos en la presencia de cafetales, arbustos y matorrales”, señalaron en el estudio.

Conociendo cuál era el área potencialmente propicia para este ave, el siguiente paso fue analizar la conectividad del paisaje y el uso del suelo, centrándose en la dinámica de los parches en términos de fragmentación, configuración, distribución y bordes de los sitios. 

Analizaron un total de 1.206 parches (41.837,2 ha) de cafetales y 717 parches (7.200,2 ha) de tacotales. Los diez parches más grandes representaban el 74,3% de los cafetales y el 36,3% de los tacotales. 

“Los mayores parches adecuados dentro de las zonas urbanas eran las plantaciones de café, que también eran cruciales para mantener la conectividad entre los parches de hábitat a lo largo del área de distribución de la especie”, detallaron en el estudio.

De hecho, los mayores parches de cafetales se ubican desde Carrizal hasta Sarchí de Alajuela, mientras que los parches más grandes de tacotales se hallan cerca de San Rafael de Escazú (San José) y Paraíso de Cartago.

Por lo general, los cafetales se encuentran en zonas que han sido deforestadas y, por tanto, estos son utilizados por aves migratorias como zonas de invernada y como fuente de alimentación durante períodos de sequía por parte de las aves residentes. 

“Por lo tanto, proteger estas zonas utilizadas por el rey de comemaíz beneficiará también a las especies migratorias y a varias otras especies residentes que las utilizan”, destacaron los investigadores.

De hecho, y según se lee en el estudio, estos espacios sirven de refugio para 88 especies de aves, 27 de mariposas y 10 de mamíferos.

El rey de comemaíz ofrece un servicio ecosistémico a las plantaciones de café, ya que -al alimentarse de insectos- funciona como controlador de plagas. (Foto: Pablo Muñoz).

(Créditos: Pablo Muñoz)

Conservación y cambio climático

A propósito de los hallazgos, los investigadores hicieron un llamado a los gobiernos locales para generar políticas de uso del suelo que contemplen la conservación del hábitat de esta especie. Por ejemplo, los autores sugieren diseñar un programa de reducción de impuestos que sirva de incentivo a los dueños de fincas, también promover proyectos de reforestación que ayuden a mejorar la conectividad entre los parches de vegetación.

“Esta especie es muy local, no se mueve mucho, y las extensiones de terreno que requieren manejo no son tan grandes. El trabajo se puede hacer a nivel de cantón”, dijo Muñoz.

Aparte de evitar el cambio de uso del suelo, los investigadores recomiendan ampliar los contratos de reforestación, regeneración natural y sistemas agroforestales en el marco del Programa de Pago de Servicios Ambientales (PSA) para beneficiar a más fincas en la GAM.

“Existen experiencias de PSA enfocadas en protección de aves en la zona de Los Santos, la idea es incentivar esos proyectos en la GAM”, comentó Muñoz.

Las recomendaciones realizadas por los investigadores están a tono con las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, bajo el enfoque de soluciones basadas en la naturaleza. De hecho, el eje 10 del Plan de Descarbonización plantea la consolidación de un modelo de gestión territorial que “facilite la protección de la biodiversidad, el incremento y mantenimiento de la cobertura forestal y servicios ecosistémicos”.

En junio de 2020, por ejemplo, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) -en conjunto con Fundecooperación y la Cooperación Alemana GIZ- lanzaron el Fondo Ciudad Verde que busca financiar iniciativas de reforestación, rehabilitación de espacios verdes, turismo urbano, construcción basada en arquitectura verde y agricultura urbana, entre otros. 

También, la estrategia Ríos Limpios del MINAE contempla acciones para recuperar los ecosistemas ribereños dentro de las áreas de protección de los ríos. “El corredor interurbano, que utiliza las cuencas de los ríos Torres y María Aguilar, es una iniciativa muy buena. Originalmente, esta especie usaba las áreas cercanas a los ríos por ser bosques en sucesión y este corredor se está planteando a partir de las cuencas hidrográficas, por ende, se beneficiaría a la especie”, destacó Muñoz.  

El implementar proyectos en la GAM enmarcados en estas iniciativas beneficiaría a la conservación del rey de comemaíz, ya que se estaría recuperando su hábitat.

El mercado potencial de observadores de aves se calcula en más de 9,2 millones de personas en el mundo. (Foto: Serge Arias).

(Créditos: Serge Arias)

Aviturismo

El rey de comemaíz, al ser una especie única, es muy atractiva para el turismo de observación de aves. Pajareros de alto nivel de Estados Unidos y Reino Unido viajan a Costa Rica exclusivamente para ver esta especie.

“La parte continental de Costa Rica solo tiene cuatro especies endémicas y esta es una. Además, verla no requiere irse a meter bosque adentro, se puede ver en el Valle Central”, explicó Muñoz y agregó: “por lo que el aviturismo puede ser una opción para dinamizar la economía de comunidades en la GAM, que incluso se puede ligar con otro tipo de oferta como turismo rural comunitario o gastronomía”.

Para Serge Arias, experto en aviturismo de Costa Rica Birding, la observación de aves en la GAM -utilizando al rey de comemaíz como especie bandera- puede traer oportunidades de reactivación económica tras la pandemia, en el corto plazo, al apostar al turismo nacional.

En los últimos años, la cantidad de costarricenses que pajarean aumentó. Según el III Estudio sobre el perfil del observador costarricense de aves, publicación de la Alianza Costa Rica Birding Hotspots y la Mesa Nacional de Aviturismo, unas 5.000 personas se dedican a esta actividad en el país, más de la mitad se concentra en el Valle Central.

La mayoría de los pajareros ticos dedican al menos el 40% de sus salidas y viajes a la observación de aves, actividad que combinan con otras orientadas al disfrute de la naturaleza. Suele viajar en grupo, aprovechando fines de semana y feriados e invierten aproximadamente ₡100.000 en el viaje.

Según este estudio, su principal motivación es la conservación de las aves y aprender sobre la especie. Tiene gran afinidad hacia las aplicaciones virtuales de la Universidad de Cornell -tanto eBird como Merlin- por lo que aportan a los esfuerzos mundiales de ciencia ciudadana. También comparten sus observaciones en redes sociales, principalmente Facebook, lo cual contribuye a la educación ambiental.

¿Dónde ver al rey de comemaíz? Según Arias, Ujarrás y el valle de Orosi son sitios de importancia para la observación de esta especie. “Incluso existen grupos organizados como el Club de Observadores de Aves de Paraíso e iniciativas privadas como el hotel Quelitales, que dio un giro hacia la observación de aves y ha venido trabajando con esta especie como bandera para promover la zona e incluso ha trabajado con algunos finqueros locales. También ahí se está desarrollando un proyecto de monitoreo de la especie, a cargo de Ernesto Carman, que se suma a otros proyectos en finca Cristina y el valle de Ujarrás”, dijo.

En Alajuela y Heredia también se puede observar al rey de comemaíz. “Hay iniciativas que combinan turismo y café. Ese es el caso de Finca Rosa Blanca, en Santa Bárbara de Heredia, que tiene un modelo de café sostenible con buenas prácticas ambientales, en micro lotes de café de alta calidad, lo que brinda la oportunidad para observar aves, con el valor agregado que da esta especie endémica”, comentó Arias.

Según Arias, en la figura del rey de comemaíz convergen el valor agregado que brinda la biodiversidad con el valor agregado de la cultura del café, lo cual lo hacen atractivo a nivel turístico.

Cada vez más, los turistas y consumidores de café buscan conocer las historias detrás del producto. “Ya tenemos turistas dispuestos a comprar café con valor agregado como denominación de origen y buenas prácticas ambientales como cercas vivas, el no uso de plaguicidas y el hecho que sea un lugar amigable con la biodiversidad. Hace unos meses llevé a un grupo a unos cafetales de la zona de Los Santos y, en medio de la finca, estábamos viendo quetzales. Esa experiencia es la que buscan los turistas”, destacó el experto en aviturismo.

Para Arias, incluso se pueden diseñar rutas turísticas que combinen observación de aves y gastronomía a base del café, dándole así un valor agregado a las fincas agrícolas. Si bien el rey de comemaíz puede ser la especie bandera, lo cierto es que también se pueden observar otras especies como la reinita alidorada, la reinita de cafetal, perdiz de montaña y el pinzón orejiblanco, entre otros.

“Son especies con gran valor científico, muchas de ellas son migratorias, que también son muy valiosas desde el punto de vista ecoturístico”, subrayó Arias y añadió: “ahora, no solo es que la especie esté presente, también se necesitan servicios para atender al turista como guías especializados, albergues, fincas, reservas, sodas o restaurantes, gasolineras, pulperías, etc”. 

Entonces, alrededor del rey de comemaíz, se pueden generar una serie de encadenamientos que pueden beneficiar a las comunidades y prepararlas para recibir turismo internacional, conforme se vayan abriendo las fronteras tras COVID-19.

Según Arias, los pajareros extranjeros eligen los destinos con base en dos criterios: la existencia de reservas naturales así como de programas de conservación y educación ambiental. “Esa es una oportunidad para que los emprendimientos, las fincas, las empresas, la academia y las instituciones públicas hagamos sinergias en pro de la protección de la especie, lo cual también repercute en la sostenibilidad del engranaje de actividades económicas en el país”, señaló.

La ventaja es que el rey de comemaíz es una especie residente que se puede observar todo el año.