La capacidad de los ecosistemas terrestres —como los bosques— de absorber carbono a través de la fotosíntesis está disminuyendo, según un estudio publicado en Science.

Específicamente, investigadores de diferentes universidades observaron una disminución en los efectos de la fertilización con carbono (CFE, por sus siglas en inglés) en todas las zonas climáticas y tipos de vegetación.

Es más, identificaron una tendencia: a medida que aumentaban los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, el 86% de los ecosistemas terrestres en el planeta se volvían progresivamente menos eficientes a la hora de capturarlo.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron múltiples conjuntos de datos satelitales y terrestres, recolectados desde 1981 hasta 2015. De esta forma observaron que el CFE ha disminuido en gran parte del planeta, lo cual se correlaciona con cambios en las concentraciones de nutrientes en el suelo y disponibilidad de agua.

“Encontramos que, desde 1982, el promedio mundial de CFE ha disminuido constantemente del 21% a 12% por cada 100 partes por millón (ppm) de dióxido de carbono en la atmósfera. En otras palabras, los ecosistemas terrestres se están volviendo menos confiables como mitigadores temporales del cambio climático”, dijo Ben Poulter, coautor del estudio y científico del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en un comunicado.

Fotosíntesis

El dióxido de carbono es uno de los principales insumos con que cuentan las plantas para crecer. Concentraciones elevadas de este gas pueden incrementar la fotosíntesis y, consecuentemente, impulsar el crecimiento de la vegetación.

A eso se le conoce como CFE, el cual es un factor clave tanto en la respuesta de las plantas al incremento de dióxido de carbono en la atmósfera como su capacidad para removerlo y fijarlo tanto en su biomasa (hojas, raíces y troncos) como en el suelo.

Ahora bien, y según los autores del estudio, la abundancia de dióxido de carbono no es suficiente para determinar el crecimiento. La fotosíntesis requiere de otros insumos como nutrientes y disponibilidad de agua.

“De acuerdo con nuestros datos, lo que parece estar sucediendo es que hay tanto una limitación de humedad como una limitación de nutrientes que entran en juego”, dijo Poulter.

“En los trópicos, a menudo, no hay suficiente nitrógeno o fósforo para sostener la fotosíntesis, y en las regiones templadas y boreales, la humedad del suelo es ahora más limitada debido al calentamiento global”, agregó el científico de NASA.

En otras palabras, el mismo cambio climático está afectando la capacidad de mitigación de los ecosistemas terrestres.

Cambio climático

Según modelos basados en procesos del ciclo terrestre de carbono, citados en el estudio, el CFE es responsable de aproximadamente el 70% del “reverdecimiento” mundial debido al incremento del área foliar y hasta el 60% del actual sumidero de carbono.

Para Poulter, sin esta retroalimentación entre la fotosíntesis y el elevado carbono atmosférico, el cambio climático habría ocurrido a un ritmo mucho más rápido del actual.

Sin embargo, este servicio ecosistémico brindado por los ecosistemas terrestres como captores y fijadores de carbono estaría viéndose comprometido a la luz de los resultados del estudio, los cuales sugieren que los efectos positivos que el CFE tiene en la mitigación del cambio climático pueden tener límites.

De hecho, y según los autores, la reducción sustancial de CFE debe tenerse en cuenta a la hora de realizar modelado de escenarios climáticos.

“Lo que esto significa es que, para evitar el calentamiento de 1,5-2°C y los impactos climáticos asociados, necesitamos ajustar el presupuesto de carbono restante para tener en cuenta el debilitamiento del CFE de la planta. Debido a este debilitamiento, no podemos confiarnos en que los ecosistemas terrestres sigan realizando la mitigación del clima en las próximas décadas”, dijo Poulter.