Si bien el cambio climático no ha sido el principal precursor de la pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas en los últimos 50 años, este sí está exacerbando los impactos sobre natura y el panorama a futuro no es alentador.

“El cambio climático no es el precursor más importante de la pérdida de biodiversidad si uno lo compara con los cambios provocados desde 1970 por el impacto en el uso de la tierra y el mar así como los impactos de la extracción, pero claramente vemos como el cambio climático está volviéndose más relevante en los últimos años y como lo será de ahora al 2030”, dijo Sandra Díaz, científica argentina que fungió como copresidenta del informe Ipbes.

La temperatura media de la Tierra se ha incrementado en un grado (1°C) en relación a los niveles preindustriales (antes de 1850). Con ello, la frecuencia e intensidad de fenómenos como como huracanes y ciclones así como incendios forestales, inundaciones y sequías se han incrementado en los últimos 50 años.

Según las observaciones, los efectos se están acelerando en los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce y ya están afectando a la agricultura, la acuicultura, la pesca y las contribuciones de la naturaleza a las personas.

De llegarse a un incremento de 2°C en la temperatura global, el 5% de las especies del mundo estarían en riesgo de extinción y ese porcentaje llegaría a 16% en un escenario de 4,3°C de calentamiento, en escenario en el rango actual si mantenemos la trayectoria actual de emisiones.

Los arrecifes de coral son particularmente vulnerables y, según Ipbes, se prevé que disminuyan su cobertura en 10-30% con un calentamiento de 1,5°C y hasta menos de 1% con un calentamiento de 2°C.

En otras palabras, la naturaleza no puede permitirse un calentamiento superior a los 2°C e, idealmente, este no debería superar ni siquiera 1,5 °C; lo cual concuerda con las metas climáticas establecidas en el Acuerdo de París.

La verdad es que el ser humano tampoco puede permitírselo, ya que sin biodiversidad y ecosistemas, las personas se quedarían sin servicios como regulación hídrica, fuente primaria de medicamentos, seguridad alimentaria, polinización y control de plagas en cultivos, entre otros.

Según el informe de Ipbes, ya se observan impactos en la distribución de especies, la dinámica de las poblaciones, la estructura de las comunidades y la función de los ecosistemas.

Biodiversidad como aliada

A la fecha, los ecosistemas marinos y terrestres son los únicos sumideros de carbono que son realmente efectivos.

“La biodiversidad es fundamental para mantener la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera en un nivel que de alguna manera mitigue aumentos mayores en los impactos del cambio climático.Todo aquello que evite la deforestación de ecosistemas que son reservorios importantes de carbono -como las grandes turberas, los pantanos, etc- es importante”, mencionó Díaz a LatinClima.


Esta nota se publica como parte del convenio entre LatinClima y Ojo al Clima.