En la oficina de la Presidencia Ejecutiva del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) hay un enorme reloj colgando en una de las paredes del despacho que ahora ocupa Elizabeth Briceño, presidenta de la entidad.

El reloj tiene más de 100 años, dice Briceño, y lo encontraron dañado en una bodega del Incofer hasta que llegó una especialista a darle vida otra vez.

Como a este reloj, Briceño dice que quiere devolverle al país el sistema ferroviario que tuvo hace un siglo y ahora perdió. Pero también quiere ir algo más allá: un tren eléctrico de carga en el Caribe y uno eléctrico de carga y pasajeros en el Pacífico.

En el camino, el proyecto para devolverle el tren a la Gran Área Metropolitana (GAM) está intentando cambiarle el perfil a los 15 cantones por los que pasa. Ojo al Clima conversó con Briceño y este es un extracto de la conversación.

El proyecto del tren eléctrico se menciona como un pilar del Plan Nacional de Descarbonización. ¿Cuál es la relación entre este proyecto y el plan global?

— Nosotros no estamos haciendo un tren, estamos montando las bases del sistema de transporte público costarricense.

Esta es esa columna vertebral donde movés pasajeros de un punto a otro; no va a la esquina de mi casa, sino que el tren tiene estaciones cada 1,5 o 2 kilómetros. Se plantearon 42 estaciones, de las cuales 11 son intermodales, es decir que pueden conectarse con otras modalidades de transporte.

Para lograrlo tenemos tres mesas de trabajo. La primera es la unidad ejecutora con el proyecto de la ley de concesión para lograr licitación, obtener ofertas y adjudicar el proyecto. Ese es el norte.

La idea es dejar la concesión lista en esta administración, ¿verdad?

 — Sí, ojalá con el refrendo de la Contraloría. Para eso hay actores que se nos salen de nuestro margen de acción: el empréstito tiene que ir a aprobación en la Asamblea, depende de los tiempos de la Contraloría, el cartel puede tener objeciones… Esas son las cosas que se podrían salir de cronograma.

¿Qué estamos haciendo? Una muy buena labor de comunicación con los entes que nos van a fiscalizar para que no les llegue un contrato, sino que vayan viendo todo el proceso.

La segunda mesa de trabajo es con el viceministerio de Transporte, con la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos y el Consejo de Transporte Público para la sectorización.

Ahí estamos presentes porque queremos que esas 11 estaciones intermodales se conviertan en estaciones radiales con autobuses para que nos alimenten y alimentarlos, y empecemos a generar esa demanda que necesita el tren.

Pero a pesar de que la primera mesa de trabajo tiene avances más claros, son menos evidentes en la sectorización. ¿Cómo está esta mesa de trabajo?

 — Nos reunimos cada 15 días en Casa Presidencial. Lo primero que teníamos que hacer era un cronograma, según dijo el Viceministerio de Transporte, para refrendar ante Aresep los contratos actuales. A partir de ahí ya podemos trabajar hacia el año 2021 cuando vencen las concesiones.

Lo que hemos dejado claro es que nuestro proyecto (el tren de la GAM) va y no nos podemos atrasar por demoras en la sectorización o con alguna otra de las mesas de trabajo.

Porque al 2021 se firman las concesiones, pero tiene que estar un año antes el cartel abierto y unos meses antes de eso la información… Casi que para diciembre de este año tendríamos que tener claridad.

— Correcto, ese cronograma lo puede detallar el viceministerio, pero sí están trabajando muy rápido para tratar de cumplir con el cronograma.

La otra mesa de trabajo es con el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), con Vivienda y con los alcaldes, porque al ser el tren un proyecto que toca todos estos cantones, tiene que generarse demanda para que el proyecto sea financieramente más viable.

La gente dice que el millón de carros que entran a San José se trasladan al tren y ahí está, pero recordemos que son dos modos de transporte distintos que ofrecen servicios diferentes y que no necesariamente de la noche a la mañana te vas a pasar.

Eso le pasó a Panamá. Con el primer año del metro, la ocupación no fue de la noche a la mañana. Ahora rebasa, pero tuvo que generarse un cambio. Eso lo queremos trabajar con dos cosas: con los trenes nuevos (que entran en 2020 en el servicio actual) y con esta mesa de trabajo, de modo que los mini planes reguladores generen esa demanda.

Si usted tiene una municipalidad con solo uso residencial pero existe un terreno donde puede haber un desarrollo de oficinas o de vivienda, eso hace que exista un mayor flujo de gente. Si es solo vivienda, hay en la mañana y en la noche, pero si hay un centro comercial, hay demanda a todas horas.

 ¿Cuán importante es el servicio de carga para los ingresos del Incofer?

— Ahora no es tan importante porque se nos fue Dole, que era nuestro principal cliente. Estamos ahora enfocándonos en la última milla. Para los proyectos de carga es fundamental.

Si uno tiene que bajar la carga del tren, ponerla en un predio, subirla a un furgón para que el furgón lo deje en el predio del puerto y luego una araña lo mueva, ahí murió el proyecto porque la logística significa costos muy elevados.

Queremos analizar cómo hacer la menor intermediación posible entre tren y barco, para que las grúas puedan sacar la carga del tren y de un solo depositarla en el barco. Eso haría el proyecto muy atractivo.

El Plan Nacional de Descarbonización plantea que para el 2022 el Tren Eléctrico Limonense de Carga (Telca) esté en operación. ¿Por qué es tan importante?

— Se lo pongo en perspectiva: 10 contenedores que usted mueva en el tren contaminan lo mismo que 2 contenedores que viajen en camiones.

Ahora, claro que hay que conversar con transportistas pero también hay que ver en materia de macro y microeconomía. A nivel macro, el hecho de transportar con movilidad limpia a nivel de mercados europeos tienen un plus adicional y además abarata costos.

Dentro de la micro, quisiéramos que cada una de las intermodalidades logísticas tengan convivencia con el agro y artesanos, si empezamos a generar encadenamientos con personas que necesitan comida, con turistas que llegan desde Limón hasta Siquirres, por ejemplo.

¿En qué plazo estarían caminando los proyectos de trenes eléctricos para la GAM, Limón y Puntarenas?

— En esta administración queremos dejar el tren de la GAM en etapa de refrendo contralor, con la concesión ya firmada. Para el Tren Eléctrico de Limón queremos hacer una licitación el próximo año para poder licitar la construcción de la vía, la instalación de la catenaria y la adquisición de los equipos, y dejarlo trabajando el próximo año.

En el proyecto de rehabilitación al Pacífico, queremos dejarlo a final de esta administración a nivel de factibilidad para ver cómo se podría hacer un tren eléctrico ahí.