El pasado 8 de octubre, en un pequeño salón del Centro Nacional de Convenciones, alrededor de 17 jóvenes esperaban a representantes de la ONU para una reunión clave. Unos esperaban en saco, pero la mayoría aguardaba usando una camiseta blanca que dice “nosotros nos atrevemos”.

A la hora acordada, entraron el Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Andrew Gilmour, y el relator de temas ambientales, David Boyd. Ellos realizaron un diálogo nunca antes visto en una PreCOP: hablaron con jóvenes sobre sus preocupaciones con la crisis climática.

Al final de la reunión, los representantes de la ONU “agradecieron” su participación a los jóvenes. Sin embargo, del espacio no salió ningún compromiso formal, más allá de la promesa de “elevar su voz”.

Un días antes, el pasado 7 de octubre, 86 jóvenes de toda América Latina formularon una declaratoria en la que pidieron a líderes de gobierno y altos mandos de las Naciones Unidas mayor participación en la toma de decisiones sobre cambio climático.

La declaratoria la realizaron durante un evento previo a la PreCOP25 llamado Conferencia Local de la Juventud (LCOY por sus siglas en inglés). Ahí, jóvenes de entre 15 y 35 años demandaron mayor protagonismo e incluso puestos políticos de representación.

La participación de personas adolescentes en una PreCOP no es algo común. Usualmente este evento reúne a políticos, científicos y activistas para discusiones técnicas sobre las negociaciones de cambio climático.

Sara Cognuck, coordinadora de la LCOY, mencionó que “ya pasó de moda exigir que nos escuchen, estamos exigiendo verdaderos espacios de incidencia”. 

Según Cognuck, cuando el gobierno dice que “no se quede nadie atrás” en la lucha contra el cambio climático (como lo ha venido diciendo en sus discursos el presidente Carlos Alvarado), se tiene que tomar en cuenta a niños, adolescentes y jóvenes. 

Y, no solo quiere consideración, según dice, sino que los jóvenes participen en las decisiones.

“Nosotros hablamos de que en los espacios de decisiones climáticas realmente aparezcan las vivencias y realidades de los niños, adolescentes y jóvenes”, dijo la coordinadora de la petición.

Luego de conocer las propuestas, los representantes de la ONU aseguraron apoyar a los jóvenes en su activismo climático y dijeron que su participación “es clave”. Sin embargo, no acordaron ningún compromiso formal para llevar a cabo esa propuesta.

Según dijo Boyd a Ojo al Clima, garantizar espacios políticos a los jóvenes en la ONU es difícil, ya que usualmente son restringidos a gobiernos. 

“Habrá un evento paralelo en la PreCOP26 solamente para los jóvenes y así incluirlos en la conferencia completa. En las COP es más difícil porque solo negocian los gobiernos. En el círculo de atrás debemos usar todas nuestras voces”, explicó Boyd.

De acuerdo con Richard Gutiérrez, un joven cubano que estuvo presente en la reunión, tener la reunión, en primer lugar, fue un avance importante. Su principal intención, según dijo, era llevar las preocupaciones de los jóvenes a los representantes de la Naciones Unidas.

“Creo que estuvimos satisfechos con el objetivo de esta reunión, pues era un diálogo. Planteamos diversas inquietudes y ellos respondieron cómo veían la situación”, dijo.

Los jóvenes han tenido mayor protagonismo gracias al movimiento “Fridays for the Future”, el cual, inspirado por la activista sueca Greta Thunberg, insta a los jóvenes en edad escolar a faltar a clases los viernes para demandar más acción contra el cambio climático.

Gracias a este movimiento, Naciones Unidas realizó en septiembre la primera Cumbre de Jóvenes por el Clima, en sus oficinas centrales en Nueva York. 

4. Jóvenes presentes: Ver jóvenes por los pasillos de la cumbre fue algo frecuente, ya que una red de 70 jóvenes de toda América Latina participó de la cumbre con propuestas para incluirlos en la toma de decisiones climáticas. FOTO: Fabián Hernández

(Créditos: )

Construyendo la declaratoria

En un evento previo a la reunión, los 86 participantes dieron forma a la declaratoria de juventudes por la acción climática. También tomaron aportes de una consulta virtual en la que participaron 505 adolescentes y jóvenes de América Latina.

Alice Shackelford, Coordinadora Residente en Costa Rica de la ONU mencionó que el evento se realizó en Costa Rica porque tiene una trayectoria muy importante en cambio climático, por lo que estaban en el país correcto.

Cerca de las 11:00 a.m del 7 de octubre, los jóvenes se dividieron en 5 mesas, una por cada eje temático de la declaración, para conversar sobre los retos y posibles soluciones para su población.

Luego de más de una hora de discusión en las mesas de trabajo, cada mesa sacó sus conclusiones y aportes, los cuales se tomaron en cuenta para la declaratoria de la juventud. 

Aproximadamente a las 12:30 mediodía, el Ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez y la Viceministra de Aguas y Mares, Haydée Rodríguez, se hicieron presentes en el lugar de la reunión para dirigirse a los jóvenes. 

El Ministro de Ambiente dijo a los jóvenes que no se preocupen por la falta de voluntad política, pues la situación la van a cambiar. “No se sientan afligidos por la magnitud del reto que tenemos”, dijo el ministro a los jóvenes.

Antes de finalizar el evento, Ovais Sarmad, Secretario Adjunto de la Convención Climática de las Naciones Unidas, también dirigió unas palabras a los jóvenes. Agradeció el esfuerzo de desplazarse y de involucrarse de lleno en la búsqueda de soluciones ante la crisis climática. 

El evento finalizó con la lectura de la declaratoria de juventudes en la que se presentaron las acciones que exigen las juventudes para participar en la toma de decisiones climáticas. 

La declaratoria

El documento, en sí, cuenta con 5 ejes temáticos. Dentro de cada eje, los jóvenes expusieron sus preocupaciones con la crisis climática y propusieron maneras de atenderlas.

El derecho a la participación en decisiones climáticas: Habla sobre la necesidad de garantizar el derecho a la participación y la protección de defensores ambientales y sus luchas. 

Para esto, se demanda a los países de América Latina ratificar el Acuerdo de Escazú, que tiene, como uno de sus ejes, la participación y protección de activistas.

Políticas centradas en las personas jóvenes: Habla sobre la exclusión de las personas jóvenes en la mayoría de políticas públicas, así como la falta de educación e información que existe alrededor de estas políticas. 

De igual manera, se dio la petición de que se involucre la acción climática como un eje transversal que permita actuar en educación, salud, migración y otros.

Acciones basadas en la ciencia: Exige que se acabe el rechazo a los datos aportados por la ciencia, así como mejores fuentes de financiamiento para el desarrollo de proyectos y la generación de datos científicos. 

Impacto sobre poblaciones vulnerables: No todo el mundo sentirá el cambio climático por igual. Poblaciones costeras, indígenas, rurales, refugiados, mujeres y migrantes deben ser prioritarios, dice la propuesta. 

Alianzas ante el cambio climático: Este último eje se enfoca en la necesidad de un mayor compromiso por parte de las autoridades y de sociedad civil para participar en acciones contra la acción climática. Las alianzas, dice, deben ser intergeneracionales.

Cerca de 5,000 jóvenes se manifestaron en las calles de Santiago de Chile.

(Créditos: (Foto: AFP))

La reunión

Al día siguiente de construir el documento, Sara Cognuck y Yugratna Sristava, representante de YOUNGO (órgano oficial de las juventudes de Naciones Unidas), dirigieron unas palabras en el evento inaugural de la PreCOP25.

Las jóvenes expusieron la declaratoria de juventudes realizada el día anterior frente al presidente, Carlos Alvarado; la primera Dama, Claudia Dobles, diputados, ministros de ambiente de distintos países, representantes de Naciones Unidas y otras 1200 personas.

“Los jóvenes hemos comprendido que no somos el futuro, como erróneamente nos han hecho creer. Somos el presente y es por eso que ya estamos trabajando”, dijo Sara Cognuck en su discurso durante al acto inaugural.

Luego del evento de inauguración, 17 de los 86 jóvenes se dirigieron a la reunión con el Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Andrew Gilmour, y con el Relator especial de la ONU sobre derechos humanos y medio ambiente, David Boyd. 

Andrew Gilmour reconoció que su generación y las generaciones anteriores a la suya le han fallado a la juventud de hoy, además de la falla en algunos países de informar y educar sobre derechos humanos y cambio climático.

“La educación en derechos humanos es esencial, porque si la gente, no sólo los jóvenes, no los conoce, no podrán defender sus derechos ni los de nadie más”, añadió Gilmour.

Por otra parte, Catalina Silva, embajadora de la iniciativa Concausa 2030 que participó en la reunión, dijo que demostraron de qué están hechos los jóvenes. “Espero que no sólo quede en esta reunión. (Queremos) que salga a flote y que se haga algo con esta intervención que decidimos hacer los jóvenes de Latinoamérica”, mencionó la joven.

La declaratoria se hará pública en los próximos días. “La declaratoria también la estamos conversando para compartirla con CEPAL, dado que esta también insiste en la ratificación del Acuerdo de Escazú”, concluyó Sara Cognuck.