Son numerosos los logros que ha alcanzado Costa Rica en materia de electricidad. No obstante, el Séptimo Plan Nacional de Energía 2015-2030, también señala tareas pendientes, que tienen el fin de vigorizar e innovar el modelo actual y asegurar la sostenibilidad del sistema energético.

En los próximos meses, si todo marcha bien, tendremos un reglamento técnico que permitirá la generación distribuida de electricidad para autoconsumo. Dicho esfuerzo nos ha tomado varios meses, audiencias, debates y modificaciones para acordar lo que será un primer paso a escala nacional que habilite la energía de manera distribuida en nuestro país.

La aprobación del reglamento técnico de generación distribuida para autoconsumo es tan solo el inicio de esta transición.

La energía distribuida consiste en recursos y servicios, desde la oferta y la demanda, que permiten satisfacer las necesidades energéticas cerca de los puntos de consumo. Es importante entender que el concepto va más allá de la generación distribuida, pues también engloba otras oportunidades tal como la flexibilidad de la demanda (moviendo el uso de la energía para reducir los picos en la demanda), el almacenamiento de energía y la eficiencia energética.

Si bien la energía distribuida no es una panacea ni tampoco un reemplazo del paradigma actual, sí ofrece alternativas complementarias hacia una transición a un modelo más participativo y resiliente, capaz de satisfacer los diversos retos en materia de sostenibilidad ambiental, económica, técnica y social de nuestro sistema energético. La aprobación del reglamento técnico de generación distribuida para autoconsumo es tan solo el inicio de esta transición.

Asimismo, este primer paso abre un espectro de nuevas circunstancias, actores y formas de hacer las cosas. Es importante apreciar el universo de oportunidades de forma holística y creativa con el fin de gestar nuevos recursos y servicios que permitan hacer frente a nuestros desafíos de desarrollo. Si realmente queremos innovar nuestro sistema energético: veamos el bosque y no los árboles.


El autor es socio fundador de Escoia, una empresa especializada en energía renovable.