La noticia de que en todo el 2015 el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) alcanzó 285 días de generación eléctrica sin usar combustibles fósiles dio la vuelta al mundo. Apareció en agencias de prensa, en medios como The Guardian y BBC e inundó las redes sociales de costarricenses orgullosos y extranjeros que nos felicitaban.

Dado que esto es algo particularmente extraño –en conjunto, el mundo genera el 67% de su electricidad con una combinación de petróleo, carbón y gas natural–, el que un país pequeño y de renta media haya logrado esta proeza merece alegrarse, pero también requiere un análisis sesudo.

Para muestras, un botón: alrededor del mundo, los titulares anunciaban engañosamente que “Costa Rica logra energía limpia”.

Esto es parcialmente cierto: nuestro país genera electricidad de fuentes renovables como las represas hidroeléctricas, la geotermia y las turbinas eólicas, y esto hace nuestra matriz eléctrica algo casi único en el mundo, con mejores prácticas que países como Canadá o Finlandia, pero estamos lejos de tener energía limpia.

De hecho, la electricidad que generamos es apenas un 25% de toda la energía utilizada en Costa Rica.

Según datos del Estado de la Nación 2015 (tomados de la Dirección Sectorial de Energía), en el 2014, el consumo total de energía en Costa Rica “se abasteció en un 72,1% con hidrocarburos, un 25,8% con electricidad, un 2,1% con coque y un 0,04% con biomasa”.

“Mientras otros países tienen matrices eléctricas que generan con carbón, nosotros tenemos un modelo renovable. El reto nuestro no es el mismo que el de otros”, explica Irene Cañas, viceministra de Energía.

¿Por qué pasa esto? Porque fuera del consumo eléctrico en casas, comercios y fábricas, nuestro país tiene un enorme gasto energético para mover a la enorme flotilla vehicular del país.

Ahí está nuestro gran reto, uno que hemos ignorado durante las últimas décadas.

Energía limpia

transporte cr

De hecho, el sector transporte hace que 71% de nuestra energía venga de combustibles fósiles y una tercera parte de todas nuestras emisiones de dióxido de carbono.

Esto tiene un impacto claro en el proyecto país de ser carbono neutral. Aunque la meta se diseñó en 2007, el país nunca logró desacelerar el crecimiento del sector transporte, su consumo de energía y las emisiones de gases contaminantes.

Ese año, por cada 100 habitantes había 23,4 vehículos en las calles del país. Siete años después, el entonces ministro de Ambiente y Energía, René Castro, anunció que la meta de carbono neutralidad estaba “lista en un 80%”, pero la cantidad de vehículos por cada 100 habitantes había llegado a 29,3… cinco años más tarde no ha mejorado.

De hecho, según el Estado de la Nación 2015, “en quince años, mientras la población solo creció un 23%, la flota vehicular se duplicó, y en ese proceso fue mayoritaria la participación de los automóviles privados, responsables de más de la mitad de las emisiones contaminantes”.

Por esto, Costa Rica necesita tomar una decisión: mantener la esquizofrénica disparidad entre la producción eléctrica y el consumo energético o implementar las medidas para hacer la transición hacia una economía más limpia y resiliente ante los efectos del cambio climático.

Irene Cañas tiene claro el camino: el país necesita enfocarse hacia un modelo de desarrollo bajo en carbono.

“¿Esto qué implica? En electricidad, seguir la ruta que llevamos hace varios años; en transporte, enfrentar los retos más grandes para descarbonizar el transporte en Costa Rica”, apunta la viceministra.

Cañas es una veterana del sector energético del país, pues, tras quince años en el ICE, coordinó por cuatro años el Programa 4E: Energías Renovables y Eficiencia Energética de la cooperación alemana (GIZ) en Costa Rica y Panamá, hasta que en mayo del 2014 asumió la cartera de energía.

Desde esta trinchera, Cañas lideró la creación del VII Plan Nacional de Energía, un documento técnico y extenso que detalla el camino energético que deberá tomar el país hasta el 2030.

La propia portada del Plan es reveladora: muestra una represa hidroeléctrica, una planta geotérmica, una turbina eólica, un cañaveral que puede usarse como biomasa, paneles solares y un auto eléctrico. Es el sueño energético de país hecho imagen.

Transporte

“En el caso de Costa Rica, por las condiciones que tiene la matriz eléctrica, tiene todo el sentido del mundo migrar”, señala Cañas.

Los cálculos del Gobierno son sencillos de explicar. Dado que nuestra fortaleza energética es la generación eléctrica renovable y nuestra debilidad es el sector transporte, ¿por qué no aplicamos nuestro músculo eléctrico al transporte?

Para esto hay dos grandes apuestas: un masivo sistema de transporte público con el tren eléctrico y la electrificación de la flotilla vehicular.

Pero, como señala la viceministra, “hay varios temas que están pegados en la Asamblea Legislativa en esta agenda energética” y ambos están en esa etapa.

A diferencia de otros países donde la electricidad también es generada con combustibles fósiles, Costa Rica puede apoyarse en su matriz de producción eléctrica renovable para movilizar la flotilla vehicular y realmente lograr una reducción en las emisiones.

Para esto, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) se propone terminar el 2016 con algunas “electrolineras” instaladas, donde los vehículos eléctricos puedan recargarse en diferentes puntos de país.

Eficiencia

Mientras avanza la electrificación del transporte particular, el Minae apuesta a hacer más eficiente los vehículos que actualmente forma parte de la flotilla. Por ello lanzó el año pasado el Programa de Adquisición de Vehículos Eficientes (PAVE).

Este programa ofrece incentivos a los dueños de vehículos particulares que cambien sus unidades por otras nuevas que cumplan con requerimientos de emisión de dióxido de carbono y kilómetros por litro establecidas por el Minae.

La respuesta ha sido sumamente pasiva, solo 80 personas, de casi 900.000 vehículos particulares que hay en el país, han aceptado la propuesta.

Entretanto, la flotilla vehicular sigue envejeciendo. Al respecto, el Estado de la Nación calcula que

Sobre esta misma línea, el jerarca del Minae publicó lineamientos para limitar la compra de aparatos eléctricos y bombillas poco eficientes en el sector público.

El 26 de agosto del 2014, mediante la directriz 011, el Ministerio (como rector del sector energía) prohibió a las instituciones públicas adquirir equipos, luminarias y artefactos de baja eficiencia que provoquen alto consumo de electricidad.