El pasado 18 de junio el columnista de La Nación, Juan Carlos Hidalgo, se refirió a la Carbono Neutralidad de Costa Rica como un espejismo. Su reflexión es una oportunidad para abrir una necesaria discusión sobre el paradigma de la sostenibilidad como derrotero del modelo de desarrollo costarricense.

Comparto con el autor que la meta privó en su momento, no sólo de sustento científico, pero en especial de la articulación con otras estrategias sectoriales. Pero discrepo en que la meta deba estar condenada a ser un mito de la política ambiental y exterior de Costa Rica.

¿Espejismo u oportunidad?

En momentos donde se disminuyen las ventajas competitivas de Costa Rica en el entorno económico mundial, la Carbono Neutralidad como punta de lanza de un modelo de desarrollo que apunta hacia la sostenibilidad, puede abrir puertas en mercados cada vez más deseosos de bienes y servicios con enfoque ambiental.

Aunque la reducción de emisiones implica cambios estructurales en las formas de producción y consumo, no es “harto difícil” para economías como la nuestra. Costa Rica tiene la tercer mejor productividad por unidad de carbono de los países de la OCDE ($9,2 USD/Kg de CO2), similar a la de países como Suiza o Suecia. La renovabilidad de la matriz eléctrica y una economía cada vez más orientada a la provisión de servicios han contribuido con esa estadística. El desafío es aumentar esa productividad de manera costo/efectiva en otras áreas de la economía.

El informe Investing in Climate – Investing in Growth estimó que una verdadera transición sostenible podría tener un impacto positivo de hasta 2,8% en el Producto Interno Bruto (PIB) para los países del G20 al 2015. Porque a pesar de que el precio de la energía y las regulaciones necesarias podrían tener un efecto negativo en el crecimiento económico, las inversiones netas en proyectos de descarbonización, la restructuración fiscal que soporte la transición, así como otras reformas estructurales y la innovación compensarán de manera positiva esos efectos.

Hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible   

El vínculo entre sostenibilidad y desarrollo no es un tema nuevo para Costa Rica. La actividad turística representa el 5,4% del Producto Interno Bruto, genera más de $2.800 millones en divisas y genera más de 150 mil empleos directos. Para nadie es un secreto que el reconocimiento internacional de Costa Rica por sus avances en conservación son un componente importante del atractivo turístico del país.

El vínculo entre sostenibilidad y desarrollo no es un tema nuevo para Costa Rica. El país no debe abandonar la meta de carbono neutralidad como meta aspiracional; debe fortalecerla

La generación distribuida para autoconsumo es otro ejemplo de reciente del binomio crecimiento económico y sostenibilidad. Como resultado del plan piloto del ICE y la regulación del MINAE, en los últimos años han surgido emprendimientos para satisfacer una nueva demanda de mercado, que incluso está diversificando su oferta hacia áreas de negocio con más valor agregado como la gestión de servicios energéticos y ampliando el mercado laboral.

Las acciones transformacionales para alcanzar las metas de reducción de emisiones en Costa Rica no son excluyentes al crecimiento económico. Todo lo contrario. Iniciativas como la construcción de un tren eléctrico inter-urbano o el ordenamiento del transporte público, la eficiencia en las prácticas agro-productivas, la administración inteligente de la oferta y demanda de energía, la atracción de inversiones con enfoque de sostenibilidad, entre otros, son proyectos asociados a generación de empleo, atracción de capital y mejora de la productividad.

A pesar de la carencia de datos y articulación, Costa Rica no debe abandonar la meta de carbono neutralidad como meta aspiracional; debe fortalecerla. El problema, como señala Hidalgo, no son las grandes aspiraciones, sino la carencia de datos y articulación nacional para llevarlas a cabo. Para esa razón, la actividad en marcha es el mejoramiento y transparencia de los sistemas de métrica. De esta manera se podrá dotar del sustento científico a la meta e identificar las reformas estructurales necesarias.

Hay que cuantificar los beneficios a nivel agregado de un modelo de desarrollo con la sostenibilidad como piedra angular

Lo siguiente es lo realmente importante.  Hay que cuantificar los beneficios a nivel agregado de un modelo de desarrollo con la sostenibilidad como piedra angular, comprometer a los sectores con acciones concretas, fortalecer la capacidad de ejecución de proyectos y comprometer los recursos públicos y privados necesarios. Articulando alrededor de un modelo de país, las iniciativas o proyectos existentes en materia fiscal, educativa, transporte ordenamiento territorial y generación de empleo, u otros.

Este blog nace como una pequeña ventana de reflexión para llevar datos y respuestas a muchas de los temas planteados en esta primera integra. Costa Rica, como pocos países en el mundo, tienen la oportunidad de demostrar que es posible consolidar un modelo de desarrollo donde: crecimiento económico, conservación ambiental, reducción de emisiones, generación de empleo y calidad de vida, pueden ser variables de una misma ecuación. Siempre y cuando se tenga claridad de los objetivos, los actores e instrumentos necesarios para llevarlos a cabo.