Los efectos del cambio climático están estrechamente entrelazados con la salud: La Organización Mundial de la Salud estima que nueve de cada diez personas de todo el mundo respiran aire contaminado en interiores y exteriores principalmente proveniente de las emisiones del transporte basado en combustibles fósiles; y que mueren cada año unos 7 millones de personas por esta causa.

A lo anterior, hay que agregarle el impacto de los desastres naturales relacionados con el clima; efectos negativos en los rendimientos de los cultivos y la seguridad alimentaria; y patrones cambiantes de enfermedades transmitidas por vectores; a la configuración de los determinantes sociales y ambientales de la salud.

En un país como Costa Rica con una infraestructura de movilidad colapsada y con un crecimiento de población urbana que se espera alcance el 87% en 2030; que prácticamente se duplique para el 2040 el porcentaje de población entre los 65 y 100 años y que hoy alcanza a 8 de cada 10 costarricenses es de esperarse que aparezcan una gran cantidad de implicaciones para la salud de los habitantes urbanos, si el país no empieza a mirar con detenimiento de que en realidad la necesidad de una legislación sobre cambio climático debería ser traducida en una política de salud pública de cambio climático.

El informe sobre calidad del aire del Área Metropolitana del año 2017 brinda datos sobre al material particulado con diámetro menor a 10 μm (micrómetros, es decir la milésima parte de un milímetro). Esa información permite observar las concentraciones de partículas sólidas o líquidas de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, entre otras, llamadas PM10. La investigación muestra que en las áreas industriales y comerciales de alto flujo vehicular se presentan concentraciones significativamente superiores de PM10 (49 – 31 μg/m3) a las registradas en zonas residenciales y comerciales de bajo flujo vehicular (23-26 μg/m3).

Además, las mediciones de dióxido de nitrógeno en los cantones de San José y Belén, mostraron que en al menos 13 sitios en San José y 5 en Belén presentaron valores mayores que 40 μg/m3. Se trata de concentraciones mayores al valor anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud para este gas, con excedentes de hasta un 55% del límite.

Al menos 13 sitios en San José y 5 en Belén presentaron valores mayores que las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para este gas, con excedentes de hasta un 55% del límite

En 2016 un estudio sobre la variable económica en la reducción de la contaminación del aire en la salud en la Gran Área Metropolitana, concluyó que casi la totalidad de los distritos del área urbana de San José cumple con los estándares de calidad del aire establecidos por el Ministerio de Salud de Costa Rica y por la Unión Europea (50 μg/m3 y 40 μg/m3 de PM10 anual, respectivamente), pero no con los de la OMS (20 μg/m3 de PM10 anual).

No obstante, si se pusiera en marcha un plan de mejora de calidad del aire en la GAM para que cumpla con la normativa de la OMS evitaría un total de 229 muertes anuales, el 3,5% del total para los mayores de 30 años. Además, esto representaría en promedio una mejora en el bienestar equivalente de US$ 185,5 millones, anualmente. Adicionalmente, el estudio menciona que se podría evitar hasta 563 casos de bronquitis crónica en adultos al año, con un beneficio económico promedio anual de US$ 17,3 millones, 4.508 crisis asmáticas en adultos por año y 2.571 en niños, con un beneficio económico promedio anual conjunto de US$ 55 millones.

Si se pusiera en marcha un plan de mejora de calidad del aire en la GAM para que cumpla con la normativa de la OMS evitaría un total de 229 muertes anuales

Los datos con que cuenta hasta ahora el país sobre contaminación atmosférica en la GAM deberían utilizarse para informar las políticas a fin de respaldar soluciones intersectoriales para el transporte, el uso de la tierra, la vivienda urbana y la infraestructura energética con una participación predominante de los Municipios Urbanos. En este contexto, la salud debería ser la principal prioridad para los planificadores urbanos, tomando en cuenta que más del 70% de la población del país vive en ciudades con el agravante de que si no tomamos en cuenta el calentamiento de estas provocada por el calentamiento global estaríamos frente a impactos económicos producidos por la urbanización a través de la denominada isla de calor que serían 2.6 veces mayores a aquellos que se obtendrían midiendo únicamente el cambio climático global.

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El segundo aspecto está relacionado con el calentamiento de las ciudades y la probable aparición de olas de calor en las ciudades Centroamericanas en un futuro cercano, según el último informe sobre cambio climático del IPCC.

Las olas de calor representan en la actualidad una preocupación considerable para la vida humana ya que cuando estas se producen se puede llegar a condiciones donde se excede la capacidad del cuerpo para expulsar el calor, pudiendo amenazarse la vida mediante el proceso de la hipertermia. Numerosos casos como la ola de calor europea de 2003 -cuando 70,000 personas murieron en una ola de calor de dos semanas- o la ola de calor de Moscú de 2010 -cuando 10,000 personas murieron en una ola de calor de dos meses-, son algunos ejemplos asombrosos del riesgo a la vida que representan las olas de calor.

Un artículo publicado a mediados del 2017 evaluó las condiciones climáticas en 164 ciudades alrededor del mundo. La investigación estimó el umbral común de temperatura y humedad más allá del cual las condiciones se tornan mortales. A partir de eso, los investigadores observaron el número de días en un año en que las condiciones de temperatura y de humedad superaban ese umbral, según los escenarios de cambio climático.

Aplicando los escenarios anteriores a Costa Rica se obtiene que al año 2050 podrían alcanzarse 136 días de calor mortal en la GAM  bajo un escenario RCP45  (es decir, un escenario en el que el mundo logre alcanzar una reducción de gases de efecto invernadero antes de 2050) mientras que en regiones como Guanacaste podrían alcanzarse 238 días y en la zona Sur 213 días.

Costa Rica podría alcanzar 136 días de calor mortal en el 2050 en un escenario levemente positivo en el que el mundo logre alcanzar una reducción de gases de efecto invernadero antes de 2050

En una situación más crítica bajo un escenario RCP85 (en el que los seres humanos continuaremos con altas emisiones de gases de efecto invernadero) los valores podría llegar a 172 días de calor mortal en la GAM, 256 días en la región de Guanacaste y 263 días en la región Sur del país, prácticamente más de la mitad de días del año.

La discusión de una legislación de cambio climático en el país debe pasar primero por una reflexión sobre la relación de este y la salud pública para poder maximizar los beneficios para la salud principalmente de la población urbana. La cooperación y el intercambio de objetivos, metas y medidas en diversos sectores respaldarán una acción eficaz sobre el cambio climático, especialmente la contaminación ambiental.

La discusión sobre legislación del Cambio Climático juega un papel importante en el país y podría actuar como un faro para informar los resultados nacionales dentro del marco del Acuerdo de París. A su vez los profesionales de la salud tienen la responsabilidad de influir y contribuir a las políticas de cambio climático a nivel local y nacional que demuestren su compromiso con la salud pública, ya que esto definirá la forma en que la sociedad Costarricense tomará forma en nuestro mundo el futuro.