Hoy, Joe Biden se invistió como el 46° Presidente de Estados Unidos y, tal como lo prometió en campaña, una de sus primeras acciones fue firmar el decreto que le permitirá al país norteamericano adherirse nuevamente al Acuerdo de París.

A manera de contexto, el 4 de noviembre de 2019, bajo el mando del hoy expresidente Donald Trump, Estados Unidos notificó a Naciones Unidas su retirada del tratado internacional y, de esta forma, empezó a correr el preaviso.

Un año más tarde, específicamente el 4 de noviembre de 2020, se cumplió el plazo en medio de una contienda electoral que enfrentaba al entonces presidente Trump (candidato republicano) y Biden (en ese momento candidato demócrata y exvicepresidente en la administración Obama).

Para volver a sumarse al tratado, la administración Biden solo debe enviar una nota a Naciones Unidas y, en un plazo de 30 días, Estados Unidos estará incluido nuevamente en la lista de países que apoyan el Acuerdo de París. 

“Vamos a combatir el cambio climático de una forma que no habíamos intentado hasta ahora”, dijo Biden a los periodistas tras firmar los primeros decretos, los cuales incluyeron medidas de protección medioambiental y normas para luchar contra la pandemia provocada por COVID-19.

El camino a la descarbonización

El regreso al Acuerdo de París es tan solo el primer paso en el camino hacia la descarbonización de la economía estadounidense, con el objetivo de lograr cero emisiones netas al 2050.

De hecho, el próximo mes, Biden prevé presentar un plan de infraestructura titulado Build Back Better Recovery Plan, el cual se espera guarde similitudes con su Green Climate Plan -anunciado durante la campaña electoral- que contempla acciones por $2 billones para “enfrentar la crisis climática, construir una economía de energía limpia, abordar la injusticia ambiental y crear millones de empleos sindicales bien remunerados”.

“El desafío será incorporar a los republicanos con un paquete de infraestructura de energía limpia que podría reducir sistemáticamente las emisiones estadounidenses”, dijo Paul Bledsoe, asesor climático del expresidente Bill Clinton y quien ahora trabaja en el Instituto de Política Progresista, a AFP.

Según declaraciones de Bledsoe a la agencia de noticias francesa, se espera que Biden trate de trabajar con los congresistas republicanos para alcanzar el umbral de 60 votos requerido para aprobar la mayoría de las leyes. Si eso no llegara a resultar, aún existen procesos para aprobar leyes con una simple mayoría de 51 votos.

“Incorporar plenamente la acción climática en la forma en que construimos la economía, la forma en que generamos empleos y aseguramos una recuperación equitativa, todo eso es lo que hará que este algo sea duradero”, dijo David Waskow del World Resources Institute, también en declaraciones a AFP.

¿Qué más se espera de la administración Biden? Se prevé que el nuevo presidente asuma compromisos para eliminar el carbono en el sector energético para 2035. También se espera que se restablezcan las normas de la administración Obama sobre la eficiencia de los combustibles para automóviles, emisiones de las centrales eléctricas y metano.

El camino no será fácil. Se prevé que exista presión política y económica para que no se abandone tan rápidamente los combustibles fósiles, principalmente el gas natural.

Internacionalmente, aparte de reincorporarse al Acuerdo de París, se espera una clara intención de Estados Unidos de unirse a la Enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal que busca reducir el uso de hidrofluorocarbonos. También se prevé una directriz para hacer del clima una prioridad de la política exterior.

“Esperamos el liderazgo de Estados Unidos en la aceleración del esfuerzo mundial hacia un cero neto [en las emisiones de carbono], inclusive presentando una nueva contribución nacional con metas ambiciosas para 2030 y financiación climática antes de la COP26 en Glasgow a finales de este año”, manifestó el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Gabinete climático

Para impulsar estas medidas, Biden reunió a un equipo interdisciplinario que estará a cargo de formular una política de decarbonización que integre a todas las áreas y tome como eje central la recuperación tras la pandemia.

El lema del nuevo gobierno es “reconstruir mejor”, con una mirada verde.

Entre los miembros del gabinete, destacan: John Kerry, que será el líder climático en política exterior; Gina McCarthy, quien será la responsable interior de la política climática; Deb Haalan, secretaria de interior, bajo cuya jurisdicción están las tierras federales donde se hace fracking.

También está Janet Yellen, extitular de la Reserva Federal, que ahora será secretaria del Tesoro; David J. Hayes, que se desempeñó como subsecretario del interior bajo el mandato de los presidentes Bill Clinton y Barack Obama; Cecilia Martínez, una destacada defensora de la justicia ambiental, quien asesoró al equipo de transición; y Stef Feldman, un importante colaborador de la campaña de Biden, quien ayudó a elaborar su plan climático.

A ellos se suma Michael S. Regan, quien fuera el regulador ambiental de Carolina del Norte y ahora dirigirá la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).