El espacio físico ya era más que conocido: el taller donde el grupo de estudiantes del Colegio Vocacional de Artes y Oficios (Covao) suelen trabajar sus proyectos. Pero, desde hace cinco meses, trabajan en proyecto inusual.

La timidez fue quedando atrás durante la conversación, y al preguntar “¿cuál ha sido el mayor desafío grupal del proyecto?” los cuatros estudiantes se miraron entre sí.  

“Cómo iniciarlo”, mencionó Fabricio Brenes, y aunque entre risas, de inmediato recibió gestos de aprobación de su equipo. 

Al comenzar sus estudios técnicos, ninguno de los cuatro jóvenes imaginaba que pronto asumiría el reto de construir un vehículo con motor eléctrico para ponerlo a prueba en una carrera. 

El equipo de estudiantes del Covao diurno forma parte de la primera generación de 26 colegios técnicos que participa en la iniciativa Reto Cero Emisiones, organizada por el Automóvil Club de Costa Rica y declarada de interés educativo por el Ministerio de Educación Pública (MEP). 

El reto consiste en diseñar y construir un carro eléctrico de competencia a partir de un kit de herramientas que se les entrega. Así, en la fase final, los equipos pondrán a prueba sus creaciones en una carrera para comprobar su eficiencia.  

Pero no lo hacen solos, se trata de un proyecto que involucra a todo el colegio, por lo que el entusiasmo es compartido. 

El multidisciplinario equipo del Covao diurno lo conforman Sheiril Robles, de diseño gráfico; Aaron Sanabria, de electrónica; Fabricio Brenes y Jefferson Cubero, de mecánica de precisión. 

Los estudiantes fueron elegidos por su buen desempeño y compromiso en las respectivas especialidades, según mencionó su profesor tutor, Luis Mondragón. 

Ahora, los jóvenes aseguran estar entusiasmados y consideran que la experiencia les ha sido útil. 

“Este proyecto me genera mucha consciencia. Puedo aprender de mecánica, electrónica, precisión y sobre energías limpias. Salir de la base de diseño ha sido muy gratificante, porque he aprendido muchas cosas que nunca imaginé saber”, comentó Robles, quien está encargada del diseño de la carrocería. 

Para el equipo de estudiantes se trata de una iniciativa con miras a las energías limpias. Y, pese a que antes no habían trabajado en proyectos con enfoque de sostenibilidad en sus carreras técnicas, no descartan continuar haciéndolo.

“Siento que este proyecto está enfocándose en un futuro donde todos los carros sean eléctricos, porque eso es lo que está pasando. Se está incentivando el cambio y ese cambio es bueno, porque no tendríamos que recurrir a tanta contaminación y bajaríamos el dióxido de carbono de la atmósfera”, agregó Sanabria, quien cursa undécimo año.

Construir un vehículo eléctrico

Antes de comenzar con la construcción del vehículo, los estudiantes tuvieron que pasar por un proceso de formación. En junio, estudiantes de los 26 colegios tuvieron su primera convivencia. 

En el evento se les enseñó sobre nuevas tecnologías eléctricas, movilidad sostenible, aerodinámica, vehículos de competencia y otros insumos para poner a prueba su creatividad y capacidad, de acuerdo con la organización.

“Esto no es armar un lego. Nosotros les damos un montón de tubos, un motor, llantas y un reglamento donde les decimos que no puede tener más peso o tamaño. Es un trabajo de investigación, cada carro va a ser diferente”, comentó Elliot Coen, coordinador del Reto Cero Emisiones en Costa Rica. 

Todos los equipos ya superaron la etapa de investigación y diseño, y  actualmente se enfrentan a la fase de construcción del vehículo. La entrega de materiales, sin embargo, no ha finalizado “para ir controlando que los procesos se vayan haciendo adecuadamente”, explicó Coen.

Esta falta de materiales, no obstante, mantiene a los participantes ansiosos, según relataron los cuatro estudiantes cartagineses del Covao. 

“El kit no lo dan completo, así que lo más difícil ha sido visualizar cómo utilizar los componentes que nos van a dar”, señaló Sanabria. 

Además, han requerido de gran coordinación, ya que cada especialidad se encarga de lo que conoce pero informando a los demás. 

“Lo principal es que funcione, es la mayor preocupación”, comentó Robles, aunque expresó a su vez que se siente “muy emocionada” por el reto.

Los estudiantes del Covao diurno ya tienen lista la estructura del vehículo eléctrico.

(Créditos: Marión Brianceso)

El equipo considera que haber asumido el reto en su colegio puede impulsar a otros colegios técnicos de la zona a sumarse y construir un vehículo con motor eléctrico.

Por otro lado, relataron su gran interés en el proyecto y la preocupación que les genera el estado actual del planeta y el cambio climático. 

“Estamos consumiendo más de lo que tenemos y eso me preocupa bastante. Pero se está tratando de cambiar lo que hace muchos años generó el problema, entonces me siento bien porque las nuevas generaciones estamos haciendo algo con lo que nos queda”, expresó Sanabria. 

Para ellos, iniciativas como el Reto Cero Emisiones impulsan a otros jóvenes a tomar acciones. 

“Ya era hora de tomar en cuenta a los jóvenes”, reflexionó Robles.

Movilidad eléctrica

El programa educativo ya se ha desarrollado en otros países a nivel de secundaria. En Argentina por ejemplo, participan cerca de 166 colegios, según detalló Coen. 

“El tema de la movilidad eléctrica no es ciencia ficción. El primer objetivo que persigue este reto es acercar a los muchachos a la movilidad eléctrica, para que lo vean como una f

uente de oportunidad de empleo, de emprendimiento”, agregó. 

Según Coen, el reto está pensado para que los participantes vean más allá de la mecánica convencional o el enfoque tradicional de sus carreras técnicas, ya que se están gestando nuevos empleos producto de la movilidad eléctrica. 

“¿Por qué muchachos de secundaria? Porque es desde ese nivel, cerca de los 14 o 15 años, que los muchachos empiezan a escoger hacia dónde van y qué quieren hacer a futuro”, dijo.  

La idea del programa es que se replique cada año en más colegios, para que otros jóvenes tengan la oportunidad de aprender sobre sistemas de transporte no contaminantes y se atrevan a construir un vehículo eléctrico a partir del kit de materiales que se les entrega. 

La iniciativa se enmarca en el compromiso del país con las metas de descarbonización y promoción de energías limpias.