La exposición prenatal a aire contaminado trae consigo consecuencias en las habilidades académicas de los niños, lo cual se evidenciará en la temprana adolescencia, según un estudio realizado por el Centro Columbia para la Salud Ambiental de los Niños (CCCEH).

Los aspectos académicos que se verán más afectados, según el estudio publicado en Environmental Research, son la ortografía, la comprensión de lectura y las matemáticas.

La coautora del estudio, Julie Herbstman, comentó que al reducir los niveles de contaminantes en el aire se pueden prevenir estos impactos, lo cual llevaría a un mejoramiento en el rendimiento académico de los estudiantes.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la contaminación del aire es el principal riesgo ambiental para el continente americano. Chile, Perú y Brasil, por ejemplo, ven miles de muertes prematuras anualmente debido a la contaminación por partículas finas (PM2.5).

Aparte de las consecuencias a nivel cognitivo, una mala calidad del aire puede causar efectos adversos en la salud de niños y adultos; por ejemplo, aumenta el riesgo de infecciones respiratorias, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y cáncer de pulmón.

Según el quinto informe de The Lancet Countdown, dado a conocer en 2020, la dependencia a los combustibles fósiles está causando 7 millones de muertes anuales a causa de la contaminación del aire.

Efectos a largo plazo

De igual manera, la desmejora en la calidad del aire representa un riesgo para las habilidades de pensamiento en la vejez, según observó un grupo de investigadores de la Universidad de Edimburgo (Escocia).

En esta investigación, publicada en Journal of Alzheimer’s Disease, se descubrió que la exposición al aire contaminado en la niñez tiene un efecto perjudicial en las habilidades cognitivas de las personas hasta 60 años después.

Este estudio permitió estimar la contaminación atmosférica histórica y relacionarla con la capacidad cognitiva a lo largo de la vida, mediante un examen que realizaron las mismas personas a sus 11 años y luego a los 76-79 años de edad.

También el dióxido de carbono

La quema de combustibles fósiles, con fines energéticos, no solo genera partículas finas que contaminan el aire, también suma emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, uno de los gases de efecto invernadero (GEI) que está propiciando el calentamiento global.

De acuerdo con un estudio publicado en GeoHealth, el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera reduce las habilidades básicas de toma de decisiones y el pensamiento estratégico.

Esto se debe a que, al respirar aire con altos niveles de dióxido de carbono, los niveles de este gas en la sangre aumentan y se reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro. El estudio demuestra que esto aumenta la somnolencia, la ansiedad y deteriora la función cognitiva.

Para finales del siglo, las personas estarán expuestas a niveles de dióxido de carbono de 1.400 partes por millón (ppm) en interiores, lo cual —según el estudio— reducirá la capacidad básica de toma de decisiones en un 25% y el pensamiento estratégico en un 50% aproximadamente.

Existen técnicas para adaptarse a altos niveles de dióxido de carbono en interiores, pero la solución que brindan los investigadores es reducir las emisiones provenientes de los combustibles fósiles, lo cual requiere de estrategias de mitigación como las establecidas en el Acuerdo de París.