Ojo al Clima https://ojoalclima.com Cambio Climático en Costa Rica y el Mundo Mon, 26 Jun 2017 17:20:38 +0000 es-ES hourly 1 114560719 ¿Podrá la contaminación piñera en Zona Norte y Caño Negro afectar la lucha contra el cambio climático? Cultivo de piña quiebra los escudos contra cambio climático https://ojoalclima.com/cultivo-de-pina-quiebra-los-escudos-contra-cambio-climatico/ https://ojoalclima.com/cultivo-de-pina-quiebra-los-escudos-contra-cambio-climatico/#respond Sat, 24 Jun 2017 17:53:00 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5967 En la Zona Norte, el cultivo de piña está debilitando las defensas contra el cambio climático.

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Cultivo de piña quiebra los escudos contra cambio climático

¿Podrá la contaminación piñera en Zona Norte y Caño Negro afectar la lucha contra el cambio climático?

Reportaje por Valeria Navas

Pavón, Los Chiles. Hace más de cinco años, Gerardo Barba sacrificó su puesto como empleado en una finca piñera para pasarse a la acera de enfrente. Como activista ambiental, este vecino de Pavón de Los Chiles saca mañanas y tardes para denunciar los peligros de los monocultivos agrícolas en el norte de Costa Rica.

¿Qué desvela a un líder comunal en esta tierra de piñeras? Justamente este cultivo, responde Barba mientras recorre los caminos mal asfaltados que borden las fincas. Donde otros ven un fruto dorado, él ve la contaminación y las repercusiones socioambientales que afectan a diario a la Zona Norte y a sus áreas protegidas.

Tras varios minutos sobre la calle, el líder llega a Pavón, el pueblo al borde del Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro. Este es uno de los humedales más importantes de América Latina y que funciona como hábitat y corredor biológico para más de 300 especies marinas y aves.

“Este sitio es el pulmón de la Zona Norte”, apunta Barba mientras camina por el Refugio. El futuro se escribe aquí.

A pesar de su importancia, los grandes monocultivos han cercado a Caño Negro, provocando alertas de vecinos por desabastecimiento de agua, la reducción de cobertura boscosa, la pérdida de especies marinas y el drenaje de humedales.

Ante un futuro que se espera más caliente, con menor acceso a agua y con recursos más escasos, cada hectárea de bosque menos y cada río o acuífero contaminado con productos agrícolas es un disparo en el pie.

¿Qué impacto negativo tendrá este cultivo de piña en los esfuerzos locales y regionales contra el cambio climático? Como muchas preguntas en este campo, nadie tiene una respuesta certera. Lo que hay son otras certezas: por ejemplo, que para hacerle frente al clima del futuro, necesitaremos ecosistemas sanos y fuentes de agua estables y limpias.

“Esta situación (la expansión piñera) nos genera una gran preocupación porque la calidad de vida de nuestras futuras generaciones está en riesgo”, comenta Barba ex empacador piñero.

Junto a Barba y de la mano de expertos en agua, biodiversidad, ecosistemas y contaminación agrícola, Ojo al Clima puso en contexto el riesgo potencial que enfrenta los bosques y los ríos que inundan al Refugio Caño Negro, tanto para las familias que ahora habitan la región como para los esfuerzos que hacen las comunidades y autoridades para planificar ante el cambio climático.

La “fiebre” de la piña

La Zona Norte es el área que más se ha visto afectada por la expansión piñera en el país.

(Créditos: )

La producción piñera comenzó su auge en las últimas décadas del siglo pasado, en el marco de nuevas políticas económicas como los Programas de Ajuste Estructural y los tratados de libre comercio, explica un informe especial preparado para el Programa del Estado de la Nación (PEN) 2015.

Estos cambios provocaron el aumento en la compra de terrenos para dedicarlos  a este cultivo, principalmente en la Zona Norte del país, y potenciaron un giro en el uso de tierras agrícolas en Costa Rica: el país pasó de un modelo dominado por la producción de granos básicos como el café y maíz a uno donde toman fuerza frutas de exportación como la piña y la naranja.

Con amargura, Barba recuerda cómo la Zona Norte pasó estar poblada por bosques de camíbar y se convirtió en una “maquila” para  producir piña.

“Fue en un abrir y cerrar de ojos. Los dueños de las tierras vendieron a las grandes empresas tradicionales y a partir de ese momento las amplias zonas verde pasaron a cultivar  piña”, mencionó Barba de 63 años.

Las estadísticas oficiales dan fe del salto. En 1984 se registraron apenas 2.476 hectáreas piñeras en el país, mientras que 30 años después este cultivo superó las 35.000 según la última Encuesta Agropecuaria de 2014, del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Para lograr dimensionar los datos anteriores, esta nueva área cultivada equivale a 488 veces la extensión del Parque Metropolitano La Sabana. De las hectáreas sembradas de piña, el 61% están en la zona norte del país.

“Las tierras no han logrado adaptarse a los cambios debido al crecimiento no gradual y a la debilidad de la cobertura producto de la expansión piñera presenta”, explica Karina Valverde, investigadora de Kioscos Ambientales de la Universidad de Costa Rica y una de las autoras del reporte especial sobre piña para el PEN.

El crecimiento, por sí mismo, no es malo. Pero aquí ha desencadenado una serie de problemáticas socioambientales como pérdida de cobertura boscosa y de especies de aves, contaminación por agroquímicos de los ríos, erosión y deforestación.

El monocultivo piñero se caracteriza además, por ocupar grandes extensiones de terreno en pocas manos, por lo que la mayoría de las ganancias se concentran en pocas manos.

Según datos del PEN, la mayoría de las fincas de piña tienen más de 100 hectáreas de extensión: de 37.000 hectáreas cultivadas alrededor del país, cerca de 34.000 superan este umbral.

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El propio Estado de la Nación explica que “mucha de esta industria se encuentra ligada a grandes corporaciones como Del Monte y Dole,quienes son los que comercializan las frutas en los mercados extranjeros”.

Los datos sobre cultivo de piña reflejan la importancia que tiene su producción  en la geografía agraria del país y su relación con el desarrollo del tejido social.

Peligro en el humedal

El humedal de Caño Negro alberga a más de 300 especies en peligro de extinción.

(Créditos: Eyleen Vargas)

Durante la época lluviosa, Caño Negro funciona como una cisterna natural. Su cuencia almacena el agua que servirá en la temporada seca para abastecer a las actividades ganaderas, agrícolas o para consumo,  explica Pascal Girot, coordinador sectorial de cambio climático del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

“El humedal es la fuente más efectiva y barata para almacenar agua”, mencionó Girot.

Esta función está en peligro por la expansión piñera que rodea el humedal y ante el  uso excesivo de plaguicidas e insecticidas tóxicos como el Bromacil, un químico utilizado para evitar la propagación de plagas.

Un estudio realizado en el 2016 por el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET) de la Universidad Nacional reveló que este agroquímico está presente en los tres afluentes que alimentan Caño Negro.

Los restos de Bromacil aparecen en las partes más bajas de sus cuencas de los ríos Frío, Sabogal y Mónico –este último en mayores cantidades–, que desembocan en el humedal. Según el IRET, los residuos excedían los límites establecidos por la ley.

Este estudio también comprobó la presencia de dosis considerables de otros químicos utilizados para combatir plagas en piña, como el Ametryn y el Diuron, en las cercanías de Caño Negro.

Aunque las concentraciones encontradas en 2011 fueron bajas, los expertos del IRET advierten que su presencia las cuencas de los ríos en Zona Norte ya produce estragos.

Entre las consecuencias que el estudio ha arrojado se encuentra la afectación de moluscos, plancton y crustáceos especies de gran importancia para mantener el equilibrio ecológico de la zona.

Este desequilibrio ambiental ha causado una alerta entre los científicos e investigadores por la afectación indirecta que está teniendo en el llamado pez Gaspar, una especie marina nativa del lugar.

“Es importante tomar medidas para reducir el uso de agroquímicos en los cultivos; si la contaminación continúa, los daños y la afectación podrán tener consecuencias mayores”, reiteró María Luisa Fournier, investigadora del estudio.

A raíz de estudios y recomendaciones internacionales, el Ejecutivo publicó en mayo un decreto para prohibir su uso en el país a partir de noviembre.

Agua en alerta

Gerardo Barba consume agua de la fuente del agua del AYA. Eyleen Vargas

(Créditos: Eyleen Vargas)

Tras varios kilómetros recorridos en Los Chiles, Barba  –quien se rehúsa a subir hasta lo más alto por su temor a las alturas – llega a la fuente de suministro que tiene el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) en San Antonio del Amparo.

Desde la torre de agua se pueden distinguir casi una por una las matas de piña. Aquí, las piñeras se encuentran a 50 metros de distancia del tanque a pesar de que la ley forestal establece el perímetro debe superar los 200 metros de radio.

Según los vecinos, la cercanía de las piñeras ha generado problemas de contaminación del agua, desabastecimiento y enfermedades.

Un problema más amplio es que la mayoría de fuentes de agua de la Zona Norte no están inscritas a nombre de los acueductos comunales (conocidos como Asadas) o del AyA, sino que se encuentran como propiedades privadas, explica la entidad estatal.

Esta situación genera que la regulación para corroborar la calidad del agua y el trámite de denuncias sea más difícil.

“Estamos con las manos atadas”, expresa Rodolfo Ramírez director de gestión de Asadas (Asociación Administrativa de Acueductos y Servicios Sanitarios) del AYA.

A pesar de que su entidad cuenta con un protocolo de atención especializado para cada caso denunciado –que involucra la participación de otros organismos como el Ministerio de Salud y el Minae– alega que la falta de propiedades dificulta su labor.

Según Ramírez, los dueños de las propiedades acceden a prestar los terrenos para instalar las fuentes de agua, sin embargo muchas veces este se da de forma verbal, por lo que no existe una garantía legal que establezca una relación entre las fuentes y las Asadas.

Para paliar esta situación, el AYA está en un proceso de compra de más terrenos a nombre de las Asadas para poder garantizar la calidad y la potabilidad del agua en la zona.

Estos esfuerzos generarán una mayor resiliencia y adaptación al cambio climático y sus efectos en el agua para consumo humano y la producción agrícola, los dos grandes usos que recibe el recurso hídrico en la zona.

Los bosques en riesgo

La deforestación y la erosión de la tierra son algunas de las consecuencias de la expansión piñera. Eyleen Vargas

(Créditos: )

Entre los vecinos de los pueblos de la Zona Norte, la expansión piñera –con frecuencia a costa de cobertura boscosa– lleva años siendo es una certeza. A partir del 2016, también las estadísticas científicas los respaldan.

Ese año, el país lanzó el Monitoreo de Uso en Paisajes Productivos (Moccup), una herramienta científica para analizar el uso del suelo y medir la afectación en términos de deforestación.

Mediante satélites, la herramienta permite identificar las hectáreas dedicadas al cultivo piña –poco más de 35.000, según sus datos– y los posibles cambios de uso del suelo.

Según este informe, más de 3 mil hectáreas de bosque se deforestaron en los cantones de Los Chiles, Guatuso y Upala para ubicar fincas piñera entre los años 2000 y 2015. Aunque el estudio no muestra pérdida boscosa en Caño Negro, sí en sus alrededores.

“Muy cerca del lugar se ha demostrado una importante afectación la cual afecta de manera indirecta a su ecosistema”, expresó Kifah Sasa investigador del Moccup.

Más allá de la cobertura forestal en el propio humedal, las áreas boscosas de la Zona Norte del país contribuyen al equilibrio ecológico de la región y apuntalan la lucha climática al capturar y retener dióxido de carbono, un gas que provoca el calentamiento del planeta.

“De la condición de los bosques de esta zona dependerá mucho cómo le haremos frente a los efectos ocasionados por el cambio climático; si la cobertura vegetal es abundante y fuerte, las consecuencias serán menores”, afirmó Ana Lucía Orozco, investigadora del PNUD y el Moccup.

En una primera línea, los árboles sirven como “sostén” de la tierra y amplifican la capacidad para reducir el impacto de desastres naturales.

Orozco reiteró que mucha de la vida silvestre y la adaptación ante el cambio climático del territorio norte va a depender de áreas protegidas y los corredores biológicos, por lo que es importante tomar medidas para su protección.

Proyecciones climáticas ante la expansión

Los vecinos de la Zona Norte sienten con el paso de los años veranos más intensos y largos. Eyleen Vargas

(Créditos: Eyleen Vargas)

“Para esta época de junio, las lluvias no acababan. Ahora la historia es otra: nos estamos ahogando de calor, ya no hay lluvia que nos refresca ni a los vecinos ni a los cultivos, cada vez sentimos más eso del cambio climático”, afirma Barba.

Como en otras partes del país, las proyecciones climáticas para la Zona Norte indican un aumento en la temperatura durante las próximas décadas y cambios –más que una disminución– en los patrones de precipitaciones.

Lenin Corrales, coordinador del Laboratorio de Modelado Ambiental del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), estos cambios ya dejan marca en el aumento en incendios forestales en la zona, un indicador que está monitoreando de manera sistemática.

Ante un escenario de climas más secos con cambios de lluvias y la presión de actividades agrícolas, hay una relación directa y una importante contribución de las piñeras sobre la afectación en cambio climático, explica.

“La Zona Norte es un gran humedal que se ha venido drenando por acción humana si esto continúa, va a generar un cambio en el régimen hidrológico (ciclo del agua de los ecosistemas)”, concluyó Corrales.

El agua ya es un punto de discusión en la región, pero será uno de los elementos claves en un futuro más caliente y con patrones más inestables de lluvias. Si sobre esta capa climática colocamos la capa social, el panorama es más gris.

“El índice de desarrollo humano tiene una gran influencia en determinar el nivel de vulnerabilidad del sector recursos hídricos al cambio climático”, señala la Evaluación de la Vulnerabilidad Futura del Sistema Hídrico al Cambio Climático, un reporte publicado en 2011 por Minae, PNUD y el Instituto Meteorológica Nacional (IMN).

De este estudio se desprende que los cantones de Guatuso, Los Chiles y Upala  se encuentran entre los 15 municipios más vulnerables a sequías en el país. Estos mismos nombres también se ubican entre los últimos puestos del ránking cantonal de desarrollo humano.

Esta problemática plantea una de las preguntas que deben responder los municipios, representantes de institucionales nacionales y las comunidades de la Zona Norte: ¿cuánto bosque y agua pueden hipotecar ahora, a costa de monocultivos como la piña, si quieren hacerle frente al cambio climático en el futuro?

Articulación de esfuerzos como solución

Los vecinos de Los Chiles son actores de la lucha contra el cambio climático y la expansión piñera.

(Créditos: Eyleen Vargas)

La respuesta a esa pregunta debe construirse de manera colectiva, pues la responsabilidad también es repartida, coinciden varios de los expertos. La primera línea de defensa es clara: ordenar la tierra.

En jerga institucional, esto se conoce como ordenamiento territorial e involucra coordinar entre ciudadanos, empresas e instituciones para decidir cómo y para qué se usa el suelo.

El mecanismo icónico son los planes reguladores cantonales, que permiten hacerle frente a los problemas ambientales generados por las piñeras en la lucha contra el cambio climático.

Sin embargo, solo en 29 de los 81 cantones tenía un plan regulador vigente en 2015 y, de estos, 6 contaban con aprobación de la Setena, según el PEN.

El problema no es solo que la piña se metió, el problema es que las municipalidades y autoridades así se lo permitieron”, expresó Corrales al intentar explicar la situación ambiental de la Zona Norte.

Para Ana Lucía Orozco del PNUD, Costa Rica debe sincronizar sus metas económicas y su legislación para hacerle frente a la lucha contra el cambio climático en todos los campos, incluyendo qué tipo de cultivo puede hacerse en cada zona y bajo qué condiciones.

“Es importante además, que las comunidades sean actores y protagonistas del desarrollo de medidas de adaptación para el cambio climático en conjunto con las acciones de los Ministerios ”, concluyó Orozco.

Ante la preocupación por las consecuencias generadas por la expansión piñera y su afectación en la lucha contra el cambio climático, diversas instituciones del país han creado mecanismos para lograr atacar y contrarrestar sus efectos.

La articulación de esfuerzos también ha involucrado al sector piñero. Un ejemplo de ello es la Finca Upala Agrícola, ubicada en Zona Norte, que ha involucrado en sus planes de trabajo políticas ambientales para disminuir los efectos de la contaminación.

El trabajo de esta piñera la ha hecho acreedora del reconocimiento Bandera Azul otorgado por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) por sus buenas prácticas agrícolas.

Una de estas propuestas las plantea el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo  (PNUD), con el Proyecto Humedales que pretende crear mecanismos de adaptación para el cambio climático a raíz, de los daños ambientales que sufre actualmente Caño Negro y su humedal.

Por su parte, Setena propone involucrar dentro de los planes reguladores un apartado que involucre recomendaciones a nivel cantonal para la lucha contra el cambio climático.

En tanto se articulen los esfuerzos entre las comunidades, las piñeras y el Estado,  Gerardo Barba seguirá con la lucha que acogió desde hace más de cinco años, con la esperanza de que el fruto dorado que las compañías piñeras no afecte la estabilidad ecológica y social en la Zona Norte.

“Nosotros no queremos que las piñeras se vayan, lo que deseamos es que respeten la naturaleza que nuestro pueblo tiene”, asegura Barba.

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El tráfico de cocaína podría estar detrás de hasta 30% de la deforestación centroamericana https://ojoalclima.com/trafico-cocaina-podria-estar-detras-30-la-deforestacion-centroamericana/ https://ojoalclima.com/trafico-cocaina-podria-estar-detras-30-la-deforestacion-centroamericana/#respond Wed, 21 Jun 2017 18:04:00 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5939 El tráfico de cocaína por Centroamérica podría estar relacionado con entre 15 y 30% de la deforestación en Honduras, Nicaragua y Guatemala, según un artículo publicado en la revista Environmental Research Letters. Este estudio analiza el impacto del dinero generado por el narcotráfico y plantea que las áreas deforestadas sirven para blanquear las ganancias ilegales […]

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El tráfico de cocaína por Centroamérica podría estar relacionado con entre 15 y 30% de la deforestación en Honduras, Nicaragua y Guatemala, según un artículo publicado en la revista Environmental Research Letters.

Este estudio analiza el impacto del dinero generado por el narcotráfico y plantea que las áreas deforestadas sirven para blanquear las ganancias ilegales al mercado formal.

Con datos de Global Forest Change — una base de datos georeferenciada que permite ubicar la pérdida de cobertura boscosa—, los investigadores notaron que en estos países desaparecieron grandes parches de bosque en patrones “anormales” e imposibles de explicar por la tala ilegal típica o por otros factores conocidos.

Parte de los hallazgos de esta investigación fueron presentados el miércoles 21 de junio por investigadores de la Fundación Neotrópica, la Universidad de Costa Rica y la Universidad Estatal de Ohio.
Según el estudio, entre 2004 y 2014, la cocaína puede haber contribuido a un millón de hectáreas deforestadas en Honduras, Nicaragua y Guatemala.

El dinero que deja el narcotráfico sirve para comprar tierras en zonas alejadas, con poca población y casi sin caminos. Allí desaparecen grandes áreas boscosas para dar paso a la tala industrial o son reemplazadas por ranchos ganaderos, que podría servir para lavar dinero de la droga al sistema formal.

“Estas personas (los narcotraficantes) están barriendo con cientos de hectáreas de bosque cada año”, dijo a SciDev.Net el investigador principal del artículo, Steven Sesnie.

Los investigadores notaron que el caso más crítico es Honduras, donde el ritmo de deforestación se aceleró en 2005, cuando aumentaron los indicios de tráfico de cocaína. En Guatemala este punto de quiebre ocurrió en 2003.

“Para que la deforestación crezca mucho y muy rápido se necesitan muchas motosierras, mucho gas y muchos recursos que no tienen los agricultores de la zona”, explicó Sesnie, científico del Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de Estados Unidos. Al cruzar los datos de deforestación con los cargamentos de cocaína decomisados y las zonas donde se avistaron avionetas provenientes de zonas cocaleras, notaron una correlación fuerte que no puede explicarse por otros motivos conocidos, como concesiones madereras o plagas.

“¿Por qué irías a estas zonas remotas, donde no hay carreteras, a montar una finca ganadera”, se pregunta el investigador.

Según el estudio, entre 30 y 60% de la deforestación ocurre en áreas protegidas.

Esto también puede repercutir económicamente en los países de la región. Los hallazgos revelados en junio estiman que la deforestación por narcotráfico le costó a Centroamérica hasta $88 millones al año en pérdidas por servicios ambientales.

“Hay evidencia de que hay una relación entre la colusión entre el extractivismo y las actividades del tráfico”, dice el director de Fundación Neotrópica, Bernardo Aguilar.

Los resultados apuntan hacia la necesidad de trabajar la conservación de manera más cercana con comunidades, para acercar la gobernanza del territorio a comunidades y pueblos indígenas, explica Aguilar, investigador asociado con Northern Arizona University.

Esta nota fue publicada originalmente en SciDev.Net

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Productores de vino de todo el mundo llaman a unidad frente al cambio climático https://ojoalclima.com/productores-vino-mundo-llaman-unidad-frente-al-cambio-climatico/ https://ojoalclima.com/productores-vino-mundo-llaman-unidad-frente-al-cambio-climatico/#respond Wed, 21 Jun 2017 15:11:28 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5935 El vino que llega a su mesa también será impactado por los cambios en el clima.

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Viticultores de todo el mundo, afectados cada vez más por las sequías o las inundaciones, llamaron esta semana a la unidad contra el cambio climático, no solo para proteger su producción sino también para cumplir con los objetivos del acuerdo de París.

Reunidos en el salón francés Vinexpo, uno de los más importantes del mundo, los principales actores del sector quieren alentar la biodiversidad o crear cepas más resistentes frente a un fenómeno global.

“Podríamos crear un grupo a nivel mundial de todos los viticultores para luchar por la reducción de los gases de efecto invernadero (…) y hacer un cambio que sería seguido por otras empresas”, pidió Miguel Torres, presidente de la española Bodegas Torres, asegurando que el sector necesita “grandes cambios”.

Los incendios en Australia o Chile, o las heladas tardías en Francia a finales de abril –todos éstos países productores de vino— ilustran las consecuencias del cambio climático, que se irán agravando, según John Holdren, decano de la facultad de Ciencias del Medio Ambiente de Harvard,

El científico apunta a que, a diferencia de otros sectores, los “dirigentes influyentes” del mundo conocen muy bien el vino. “Si podemos hacerles comprender que sus grandes vinos están en peligro tendremos mucha influencia en esta cuestión”, asegura.

Incluso si las temperaturas no aumentan tanto como predicen los científicos, también serán perjudiciales para los viñedos. “Las vides son plantas muy sensibles, como un termómetro”, recuerda Gaia Gaja, copropietaria del dominio Gaja en el Piamonte (Italia), conocido en todo el mundo.

Los expertos apuntan a que el aumento de las temperaturas puede hacer que los vinos sean cada vez más potentes pero menos complejos en aromas, con tasas de alcohol de hasta 16 o 17 grados y una falta de acidez que perjudica al sabor.

Variedades recuperadas.

Tras el acuerdo del clima de París, varios viticultores han tomado iniciativas para actuar contra el cambio climático.

Es el caso de las acciones colectivas de varios viñedos en el valle de Napa, en California, o de las Bodegas Torres en España, que invirtieron 12 millones de euros en investigación para intentar transformar el dióxido de carbono que producen, reciclar el agua o reducir un 25% de su consumo energético.

El cambio climático también ha llevado a recuperar variedades de uva como el ‘petit verdot’ en Burdeos (Francia) o el cinsault en Líbano, que hasta ahora difícilmente llegaban a la maduración.

Otra de las consecuencias del calentamiento global es el cambio de la geografía del vino, con regiones vinícolas que desaparecen y otras que se crean nuevas.

En esta perspectiva las Bodegas Torres, que también tienen viñedos en Chile, están comprando tierras en el sur del país, cerca de los lagos. Por su parte el champán Taittinger ha invertido en Inglaterra para producir vinos efervescentes.

Algunos productores también están experimentando con cepas más resistentes a la sequía, aunque la calidad todavía no es suficiente para elaborar grandes vinos.

Es el caso de Gaia Gaja, que intenta hacer “viñedos resilentes”: en sus tres viñedos en Italia ha dejado de utilizar productos químicos y cultiva además hierba, plantas leguminosas o cebada entre las hileras para contener la humedad y favorecer la biodiversdad.

Una auténtica revolución que la joven viticultora describe como un cambio de modelo; “En estos quince últimos años nuestro trabajo ya no es cuidar los viñedos sino cuidar la vida”, apostilla.

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Recope analiza la factibilidad de construir una nueva refinería petrolera https://ojoalclima.com/recope-analiza-la-factibilidad-construir-una-nueva-refineria-petrolera/ https://ojoalclima.com/recope-analiza-la-factibilidad-construir-una-nueva-refineria-petrolera/#respond Tue, 20 Jun 2017 19:28:08 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5924 Costa Rica explora diferentes opciones para fortalecer su sistema de combustibles. ¿La prioridad? Construir una nueva refinería.

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La Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) está estudiando la factibilidad financiera, económica, social y ambiental de una nueva refinería para tratar crudo en el país.

La refinadora estatal realiza este análisis como parte de una cartera de opciones para garantizar el creciente abastecimiento de combustibles; estas incluyen también ampliar sus instalaciones en Moín y aumentar la red de tubería que trasladan hidrocarburos del Caribe al Valle Central.

Sin embargo, la primera opción que maneja Recope y el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) es una nueva refinería petrolera. Si esta no funciona, pasarían a alguna de las otras opciones.

Este orden está plasmado tanto en el VII Plan Nacional de Energía 2015-2030 como en el Plan Estratégico RECOPE 2016-2021, ambos aprobados en esta administración. 

“Si una refinería nueva no fuera viable, (se debe) realizar el estudio de factibilidad de la modernización de las instalaciones existentes de la refinería en Moín”, dice el Plan Nacional de Energía en su página 122.

De construirse la refinería, su producción diaria de barriles podría entrar en conflicto con los compromisos que asumió el país ante la comunidad internacional en diciembre del 2015, cuando firmó el Acuerdo de París sobre cambio climático.

La puesta en marcha del estudio la confirmaron tanto autoridades de Recope como del Minae, aunque no precisaron en qué etapa del proceso están.

“Como parte del Plan Nacional de Desarrollo y del Plan Nacional de Energía (PNE) estamos haciendo una evaluación de la factibilidad de una refinería. Pero ese es un estudio de gabinete y es un proceso aparte de Soresco”, explicó la presidenta de Recope, Sara Salazar.

La jerarca explicó que “se está en proceso de estudio de definir un perfil para ver la posibilidad”, pero todavía no existe un plan concreto.

Consultada en una entrevista posterior sobre avances del proceso, su oficina de prensa indicó que ya hay resultados preliminares pero no profundizarían en el tema hasta presentar hallazgos ante la Junta Directiva de la entidad. El informe fue realizado por personal de Recope.

Según el Plan Nacional de Energía, tanto el estudio de factibilidad de una nueva refinería como los análisis de otras alternativas deberán estar listos para diciembre de 2017.

Desde agosto del 2011, cuando Recope decidió cerrar su planta de refinamiento en Moín, Limón, el país importa todo el petróleo que utiliza como producto terminado y no tiene capacidad para tratar crudo.

Plan de Energía.

La propuesta de analizar una nueva refinería está sobre la mesa desde que se publicó en 2015 el VII Plan Nacional de Energía, que orienta el país hacia un menor consumo de combustibles fósiles y una mayor eficiencia energética.

“En el PNE se le dice a Recope que analice la viabilidad de una refinería en el marco de la estrategia establecida al 2030 sobre la descarbonización y que lo compare con la instalación de más ductos de combustibles”, explicó el ministro de Ambiente y Energía, Édgar Gutiérrez.

El jerarca explica que la decisión no está tomada sobre cuál camino deberá seguir el país, sino que la instrucción que el sector de energía dio a Recope era generar “el conocimiento necesario para hacer los estudios comparativos para determinar qué le conviene más al país”.

El propio PNE define que si los estudios la nueva refinería fuera viable, Recope y el sector energía deberá ejecutar “las diferentes fases de desarrollo para su instalación”.

“Una refinería de alta conversión puede tener beneficios como la seguridad energética, el control sobre la calidad de los combustibles, la posibilidad de incluir la producción y mezcla de biocombustibles y el aumento de las oportunidades laborales”, explica el PNE.

En 2013, la Contraloría General de la República frenó el proceso de construcción de una refinería conjunta entre Costa Rica y China, tras anular la validez de un estudio de factibilidad realizado por una subsidiaria de la socia china.

El Ejecutivo ha mantenido el interés e incluso ofreció que Recope pagara un nuevo estudio de factibilidad. Su socia, China National Petroleum Corporation International (CNPCI), no dio el aval y el proceso se entrabó a falta de unanimidad entre las dos partes.

En mayo del 2016, el Consejo de Gobierno tomó la decisión de liquidar los activos de la empresa conjunta que Recope creó con CNPCI, conocida como Soresco, pero los socios chinos tampoco dieron el visto bueno. Ahora, el país está a la espera de que los asiáticos abran un proceso de arbitraje internacional.

Según el último reporte entregado por Recope, de los $100 millones de capital inicial que tenía Soresco ($50 millones entregados por la entidad tica y un monto igual por los chinos) se han gastado poco más de $68 millones.

Consultado si el plan para la construcción de una nueva refinería petrolera obedece a la paralización de la llamada refinería china, el jerarca del Minae explicó que no se trata de un “plan B” tras el estancamiento de Soresco.

“Cuando yo fui a China, la gente de China me dice: mire, nosotros no acostumbramos construir refinerías, fue el presidente de Costa Rica el que pidió una refinería. Esa fue una ocurrencia en su momento del Presidente Arias”, apuntó Gutiérrez.

La actual administración apoyó que se continuara con el proceso de Soresco e incluso ofreció costear el nuevo estudio de factibilidad. No fue hasta junio del año pasado que decidió comunicar a los socios chinos que salían del proyecto.

Descarbonización.

Aunque no hay todavía detalles sobre el alcance del proyecto, la refinería que el país planeaba construir con Soresco tenía una capacidad de procesar 60.000 barriles de petróleo por día y una vida útil de 25 años.

Si la nueva refinería tuviera una vida útil similar, entraría en conflicto con los compromisos internacionales que Costa Rica asumió como parte del Acuerdo de París contra el cambio climático.

En este plan, conocido como el Compromiso Nacionalmente Determinado (NDC, en inglés), el país prometió empezar cuanto antes a reducir sus emisiones.

Costa Rica se comprometió a reducir en un 25% sus emisiones al 2030, con base en 2012.

(Créditos: NDC Costa Rica)

Como meta, al 2021 tiene que haber bajado un 13% sus gases de efecto invernadero con respecto al 2012, empleado aquí como un año de referencia. Para el 2030, la reducción debe ser al menos 25% según los niveles del 2012.

“La mayoría de las medidas de abatimiento de las emisiones del país pasa por un mayor uso del transporte eléctrico, tanto público como privado”, dice el documento.

El consumo promedio en Costa Rica fue de casi 55.000 barriles diarios en 2016, una cifra que debería bajar si el país se compromete a electrificar su transporte y apuntar hacia la carbono neutralidad que prometió en 2009.

El sector transporte es casi la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero del país y aunque no existen cálculos sobre cuánto debería disminuir este consumo, una disminución del 25% dejaría un consumo de solo 40.000 barriles al 2030.

“Si el país va hacia la descarbonización, como que no tendría mucho sentido hacer una refinería, ¿no es cierto?”, admite el propio jerarca Gutiérrez.

Esta es la proyección de consumo de derivados del petróleo que asume el VII Plan Nacional de Enegía 2015 – 2030, con base en datos de Recope.

(Créditos: Plan Nacional de Energía)

Sin embargo, el Plan Nacional de Energía adopta la estimación de Recope de que el consumo de combustibles en Costa Rica seguirá creciendo anualmente al menos hasta el 2034.

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Los jóvenes centroamericanos están dejando sus casas por la sequía https://ojoalclima.com/los-jovenes-centroamericanos-estan-dejando-casas-la-sequia/ https://ojoalclima.com/los-jovenes-centroamericanos-estan-dejando-casas-la-sequia/#respond Sat, 17 Jun 2017 21:23:05 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5909 Una reciente investigación comprobó que los jóvenes son más propensos a migrar tras un episodio de sequía.

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Muchos de los amigos y familiares de Stanley García han dejado su pueblo natal, en la zona rural de El Salvador, con la esperanza de escapar la sequía que azotó la región en los últimos años y encontrar empleo en algún otro lugar.

Están decepcionados y ya no quieren trabajar la tierra, dice el agricultor de 31 años, entonces empacan lo que tienen y salen a buscar una mejor vida.

“Tras cuatro años de malas cosechas, ya no quieren cosechar estas tierras. Quieren irse para los Estados Unidos o trabajar en manufactura en las ciudades o hacer otra cosa; solo que no aquí”, explica el salvadoreño.

Tal como los amigos de García, muchos jóvenes de países mesoamericanos están dejando sus pueblos como respuesta a eventos de sequía. Están migrando a un ritmo más rápido que cualquier otro grupo social de esta región, lo que provoca cambios en dinámicas sociales y económicas y permite atisbar los efectos que un planeta más caliente podría tener en los desplazamientos humanos.

Un estudio publicado en diciembre de 2016 determinó que la escasez de agua es el factor determinante para que jóvenes entre 15 y 25 años dejen pueblos como Los Apoyos, la comunidad donde todavía vive García, un asentamiento ubicado en las colinas del interior salvadoreño. Allí, él y otros miembros de su cooperativa viven de la tierra, cultivando maíz, frijoles, papaya y plátano.

Para llegar a esta conclusión, investigadores del Banco Mundial, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, en inglés) y la Universidad de Illinois revisaron datos de censos nacionales y los cruzaron con registros de desastres naturales. ¿Qué querían saber? Si las sequías o las tormentas aumentaban la migración a lo interno de cada país.

“Si ocurriera el equivalente a lo que consideramos una sequía moderada en los Estados Unidos, veríamos cerca de 41.000 personas entre 15 y 25 años migrando como respuesta”, explica Valerie Mueller, investigadora senior en IFPRI.

El estudio tomó información de Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Haití, Jamaica, México, Nicaragua y Panamá.

Tres niñas corren sobre la zona donde estaba la laguna de Atescatempa, en Guatemala. Las condiciones inusualmente secas provocaron que desapareciera.

(Créditos: Marvin Recinos)

Con base en esta información, no es posible discernir los complejos efectos que tendría esta migración, pero los desplazamientos no planificados pueden impactar el tejido social de estas comunidades al obligar a adolescentes y veinteañeros a aceptar trabajos mal pagados y lejos de casa.

Un amigo de García dejó su pueblo para trabajar en Santa Ana, la segunda ciudad más importante de El Savaldor, y apenas lograba pagar las cuentas con los $200 que ganaba al mes en una fábrica.

“Es mejor vivir en el campo, donde comemos los frijoles y el maíz que nosotros mismos cosechamos y no tenemos que pagar alquiler”, dice el salvadoreño.

El líder cooperativo vive con su pareja y sus dos hijos, una niña de 12 años y un bebé de dos que juega entre las flores de la granja. Siguen en Los Apoyos porque la agricultura todavía les provee un ingreso suficiente como para pagar sus gastos, pero no todos tienen las mismas oportunidades.

“En migraciones forzadas, puedes tomar un trabajo que parece dar buenos resultados en ese momento, pero en el largo plazo puede ser un paso atrás”, dice Mueller.

Muchos agricultores centroamericanos terminaron el 2014 y el 2015 con las manos vacías, luego de que una temporada con pocas lluvias matara sus campos de frijol o maíz, para los cuales debieron endeudarse.

La agricultura familiar todavía es una importante fuente de ingreso para muchos habitantes del istmo, particularmente en zonas rurales donde la agricultura de subsistencia es común. Esto hace a estas regiones especialmente vulnerables a cambios en patrones de lluvia y el aumento de temperaturas, dos de los efectos que llevaría el cambio climático a Centroamérica.

De acuerdo con Naciones Unidas, la sequía que provocó el fenómeno El Niño en 2014 y 2015 provocó que más de 3.5 millones de personas sufrieran por inseguridad alimentaria y problemas económicos en El Salvador, Honduras y Guatemala, complicando una situación de todas formas difícil. Esto representa cerca del 10% de la población conjunta de estos países.

Antes de hablar con García, ya había escuchado historias similares durante la cobertura de la crisis de niños migrantes que llegaron a la frontera sur de Estados Unidos en 2014. Aunque la mayoría de los centroamericanos huían de la violencia, muchos hablaban de fincas resecas y contaban que vivir del campo se hacía casi imposible.

Este desplazamiento hacia el norte no fue capturado por esta investigación, dice Mueller, pues solo analizaron censos nacionales que mostraban desplazamientos internos entre regiones del mismo país. Por eso, algunos movimientos no fueron capturad. Por ejemplo, si un caficultor nicaragüense se moviera a un pueblo cercano en su misma provincia o si un guatemalteco dejaba su trabajo en una fábrica para ir a los Estados Unidos.

“Nuestros datos probablemente son una estimación conservadora, cercana al límite inferior de lo que realmente podríamos ver”, dice ella.

Un agricultor de maíz en Alauca, Honduras, crea canales de irrigación antes de sembrar la próxima cosecha.

(Créditos: Neil Palmer / CIAT)

A pesar de esta limitante, el análisis sí identificó donde fueron estos jóvenes. En su mayoría, se reubicaron a zonas rurales, no a capitales regionales o nacionales. La investigadora cree que esta es una buena señal, porque evita un éxodo masivo a las ciudades, que en su mayoría ofrecen poco empleo y tiene altos índices de criminalidad.

La sequía no es el único factor que motiva a la gente a dejar sus casas; hay otros factores como la violencia generalizada en la región, la corrupción sistemática y niveles de pobreza que superan el umbral del 50% en Honduras y Guatemala.

“La migración es multifactorial: no solo por sequía, sino por falta de empleo, por inseguridad o porque estas zonas son más deprimidas económicamente”, dice Enrique García, cooordinar regional humanitario de Oxfam para América Latina y el Caribe.

Durante episodios de sequía, el experto ha visto a familias rurales consumir sus reservas de alimentos y vender sus animales domésticos antes de migrar, particularmente en el llamado Corredor Seco Centroamericano.

En morado se puede ver el área del Corredor Seco Centroamericano.

(Créditos: FAO)

En estas zonas, la sequía ha mermado la producción de maíz y frijoles hasta en un 90% y muchas familias han llegado al límite. El gran número de familias viviendo la agricultura familiar en los países de la región significa que eventos como este puede tener fuertes impactos en comunidades rurales, dice García.

Cuando falta el agua, dice el experto de Oxfam, las personas se reubican a donde encuentren trabajo, lo que en muchos casos significa que venden sus tierras y hacen todavía más precaria su situación económmica.

Desde su organización, García trabaja con las autoridades regionales para que actúen en conjunto y trabajen temas como resiliencia y adaptación –incluyendo en cambio climático– para que atiendan las causas de fondo como la pobreza y la inseguridad alimentaria en América Central.

Un pedido similar fue hecho el año pasado por el director general de FAO, José Graziano da Silva, quien exhortó a gobiernos y organizaciones no estatales a no conformarse con “simplemente establecer una respuesta humanitaria cada vez que ocurra una emergencia”.

Mueller y su equipo analizaron si la asistencia económica tenía un impacto en el desplazamiento de jóvenes y descubrió que el financiamiento para el desarrollo sí reducía estos patrones.

“Lo que sería interesante es ver los programas focalizados donde están invirtiendo las agencias y entender hasta qué punto están reduciendo esta tipo de migración”, dijo ella.

En el 2016, la Comisión Europea entregó 3 millones de euros para apoyar a comunidades impactadas por la sequía en Honduras y Guatemala, mientras que la asistencia norteamericana tras la crisis de los niños migrantes se ha enfocado en condiciones económicas y sociales, junto con su prioridad en temas de seguridad.


Este reportaje fue publicado originalmente en Fusion.net.

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Director adjunto de Seguridad Nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica: “La energía nuclear es una opción más, en competición con las demás” https://ojoalclima.com/la-energia-nuclear-una-opcion-mas-competicion-las-demas/ https://ojoalclima.com/la-energia-nuclear-una-opcion-mas-competicion-las-demas/#respond Sat, 17 Jun 2017 18:00:29 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5893 La energía nuclear es estable y no contribuye al calentamiento global, pero muchas plantas están cerrando alrededor del mundo. ¿Cuál es su futuro?

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A nivel mundial, uno de cada diez kilowatts hora de electricidad es generado con centrales nucleares, y en países como Francia esa participación llega hasta siete de cada diez. Sin embargo, otras sociedades le han dado la espalda a esta tecnología. Alemania, por ejemplo, está encaminada a cerrar sus centrales nucleares para el 2022.

La energía nuclear tiene una ventaja sobre otras fuentes dominantes, como la generación con carbón o con gas natural. ¿Cuáles? Que no genera cambios climáticos a nivel planetario, como sí lo hacen los combustibles fósiles. Pero también tiene sus puntos negros: un solo accidente en una planta nuclear puede tener graves impactos locales y regionales.

¿Qué hace que una nación acepte la energía nuclear y otra no? ¿Por qué las sociedades perciben de manera diferente el riesgo de esta tecnología y las medidas de seguridad?

El director adjunto de Seguridad Nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica, Juan Carlos Lentijo, vistió Costa Rica para hablar sobre seguridad radiológica en otras aplicaciones que sí usa el país (en la medicina y la agricultura, por ejemplo), pero conversó con Ojo al Clima sobre la percepción de riesgo y seguridad en una sociedad que cada vez habla más de energía.

¿Cuál es el norte que sigue el Organismo para incluir la ciencia atómica en la energía del futuro?

La energía nuclear es una opción que está ahí, pero es decisión de las autoridades de cada país diseñar el modelo de producción energético que necesita y que mejor se ajusta a sus necesidades, capacidades y recursos. La energía nuclear es una opción más y está en competición con las demás. Lo que vemos es que hay países con una apuesta decidida por utilizar la energía nuclear o incrementar su uso en el futuro, pero también hay países que toman decisiones diferentes.

El Organismo no tiene responsabilidades al decidir las políticas nacionales. Nuestra función es, por un lado, promocionar los usos de todas las tecnologías nucleares incluyendo la producción de electricidad, facilitar y promover el intercambio de información y el tecnológico y, en lo que se refiere a mi departamento, definir estándares de seguridad pueda ser referente para la aplicación de los países que utilizan la energía nuclear o que utilicen otras aplicaciones nucleares.

Definimos estos estándares que son normas consensuadas y representan las mejores prácticas internacionales en el ámbito, y luego tenemos la misión de apoyar para que se incorporen de manera real en los diferentes modelos nacionales, según el requerimiento de cada país.

El campo suyo es crítico cuando se trata de energía nuclear porque muchas personas le tienen un poco de miedo por la parte de seguridad, a pesar de los muchísimos mecanismos implementados. ¿Cómo trabajan como organismo para garantizar esa seguridad?

Para el organismo y para la comunidad internacional, la seguridad radiológica o nuclear es una prioridad. Tenemos un lema que es “seguridad primero”. Esto quiere decir que los países usuarios de las diferentes tecnologías nucleares –sean para electricidad o para otros propósitos– saben que solo es sostenible su uso cuando la prioridad es la seguridad. Cuando un país se embarca en un programa de instalaciones o aplicaciones nucleares o radiológicas, nosotros fomentamos que desde el inicio del programa la seguridad sea considerada como un elemento esencial. No es una opción.

Esto es nuestro lema y nuestro incentivo. ¿Cómo ayudamos a los países para que sus sistemas de seguridad sean tan avanzados como las tecnologías o las prácticas permiten? Tenemos dos instrumentos básicos. Uno son las normas internacionales de seguridad, que definen las mejores prácticas y las publicamos bajo el paraguas del OIEA pero que se escriben por expertos de todos los países. Nuestro segundo mecanismo es que damos asistencia a los países que lo solicitan para dar una mejor interpretación y aplicación de las normas internacionales, para que se ajusten a sus sistemas nacionales.

Aparte de que hay medidas físicas y concretas de seguridad, también es una percepción de cada sociedad. Como representante de una visión global de lo que significa el concepto de seguridad, ¿cómo hace para negociar estas diferentes visiones sobre lo que implica el concepto de lo seguro?

Quiero reiterar que es una responsabilidad nacional tanto el desarrollo del sistema nacional de seguridad radiológica como la interacción con los distintos grupos de interés, lo que en inglés se llaman stakeholders. Aquí están incluidos grupos técnicos, científicos, políticos y el público en general. Esto está identificado hace tiempo: la seguridad nuclear tiene que ver con la aceptación social de las aplicaciones radiológicas.

Nosotros lo que hacemos es diseñar modelos de apoyo para definir o enseñar los programas nacionales de comunicación y educación que quieren ayudar a entender mejor cómo es el programa de aplicaciones de cada país –sea en la medicina, en la agricultura, en la industria– y cómo los ciudadanos pueden percibir de una manera más apropiada las dos cosas: los beneficios y los riesgos que puede tener. Al final hay un principio básico: tienes que garantizar que la aplicación está justificada. Es decir, que las expectativas de beneficios son superiores a los riesgos inherentes. Además tienes que intentar que estos riesgos sean los mínimos posibles y para eso se impone un sistema de seguridad radiológica.

Esta es una base para la comunicación, pero no cabe duda de que hay que hacer programas activos de comunicación e incluso de consulta con la sociedad. Las tecnologías nucleares pueden producir muchísimos beneficios, pero si la sociedad no está dispuesta a aceptarlas, entonces estos beneficios pueden caer notoriamente. Es una obligación de las autoridades nacionales el facilitar información y educación.

En este proceso de facilitación de la información, ¿qué han aprendido ustedes de cómo se puede comunicar adecuadamente los beneficios y los riesgos? ¿Qué sirve y qué no sirve?

En general, hay algunos modelos que ha resultados muy exitosos. Hemos aprendido que hay aplicaciones que tienen más facilidad de ser comunicadas y aceptadas por la sociedad, particularmente las aplicaciones sanitarias. La sociedad percibe más fácilmente los beneficios que de otras aplicaciones como la energía o la gestión de residuos radiactivos.

Ahí se producen unas diferencias en la interpretación que resultan difíciles de rellenar. Así como la sociedad recibe con mucha tranquilidad una aplicación médica, probablemente los riesgos asociados a la gestión de residuos radiactivos que genera esa misma aplicación no son tan fáciles de aceptar. Hay una complicación en la comunicación de cuáles son los beneficios. Se perciben muy bien los beneficios de la lucha contra el cáncer, por ejemplo, y ya no es tan fácil percibir los beneficios de cuidar bien los residuos radiactivos.

¿Cree que tiene algo que ver con cómo la gente percibe las probabilidades? La gente está muy cómoda usando gasolina o combustibles fósiles, que tienen probabilidades muy altas de que generan daños graves al clima, mientras que lo nuclear tiene probabilidades mucho más bajas pero que se perciben como mayores.

Hay una gran distancia entre los riesgos reales, al menos los radiológicos, y los riesgos percibidos por la sociedad. Esto es claro. ¿Cómo lo percibo? Muy simple: existe y hay que trabajar para acortar esa distancia. La única manera para trabajar y acortar esa distancia, y es lo que está en nuestras recomendaciones, es trabajar con la sociedad de forma honesta y continua. Informar de lo bueno y de lo malo. Esto es lo que acorta esa distancia y puede hacer que la sociedad tenga una actitud más tolerante.

Más que tolerante desde el punto de vista emocional, diría tolerante desde el punto de vista del balance de riesgos. Es muy importante lo que usted comenta de comparar riesgos de las diferentes tecnologías. Por ejemplo, para producir electricidad o para mejorar el diagnóstico de pacientes con cáncer, se pueden usar aplicaciones nucleares y otras aplicaciones.

Entonces es muy bueno comunicar teniendo en cuenta el balance global de riesgo: cuáles son las ventajas, los inconvenientes y los beneficios que obtenemos. Esto no es fácil porque en general lo que ocurre con lo que tiene que ver con tecnologías nucleares o radiológicas es que es una disciplina que no se digiere fácilmente. Esto no significa que todos tenemos que ser expertos en lo nuclear, pero sí con que hay que reforzar los programas de información y educación. Además, hay que tener claro cómo se manejarían los riesgos.

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Presidenta de Recope: “Quiero poder participar en proyectos de hidrógeno” https://ojoalclima.com/presidenta-recope-quiero-poder-participar-proyectos-hidrogeno/ https://ojoalclima.com/presidenta-recope-quiero-poder-participar-proyectos-hidrogeno/#respond Thu, 15 Jun 2017 02:11:31 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5902 La jerarca de refinadora de petróleo habló sobre el papel actual y futuro que debería tener su institución.

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En una de las instituciones claves para el funcionamiento del país, la ingeniera Sara Salazar ha tenido tres años estables como presidenta de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope). Demasiado estables para su gusto, pareciera.

Desde el 2015, la institución impulsa en el Congreso una iniciativa de ley que le permitiría incursionar en energías alternativas, como el hidrógeno y los biocombustibles, y escapar de la camisa de fuerza de la legislación actual. Ese es el futuro, dice Salazar, aunque matiza con barriles de petróleo por “las próximas décadas”.

¿Cuál es el futuro de Recope?

Definitivamente es clara la importancia de Recope en la seguridad energética del país. Sabemos que Costa Rica es, al día de hoy, un país dependiente energéticamente, en cuanto a petróleo, y Recope es la institución designada por ley para abastecer esa demanda. Evidentemente, los tiempos nos conducen al uso de las energías alternativas. Esa es una realidad que cada vez toma más importancia y creo que urge la reforma legal que está planteada en el Congreso para que Recope pueda incursionar en energías renovables.

En este momento, la legislación autoriza a Recope al monopolio del derivado de petróleo. Estamos promoviendo un cambio con el expediente 19.498, que ya salió de Comisión, en el que se autoriza la participación de Recope en energías alternativas. (Esta aprobación) es clave para una empresa que ha cumplido la misión para la cual fue creada. En este país nunca ha habido desabastecimiento de combustibles, ni en momentos críticos.

Pero es una empresa que como está planteada ahora se quedó atrás, necesita este replanteamiento para poder seguir siendo un actor clave en energía.

Durante las próximas décadas, no puedo precisar cuántas, seguirá el mundo dependiendo de los derivados de petróleo, a menos de que surja un combustible que de un día para otro sustituya la demanda de derivados de petróleo en el mundo. Más del 70% de la energía global se produce con derivados de petróleo y estamos igual en Costa Rica. No se visualiza que en los próximos cinco o diez años vaya a haber un cambio. Sin embargo, hay un crecimiento importante de las energías alternativas; son las que crecen más pero todavía no sustituyen a los derivados.

Costa Rica cacarea mucho el concepto de “descarbonización”. ¿Cómo se entiende en Recope? Porque pareciera que va en contra de lo que hace la institución.

No necesariamente. Recope trabaja en tener combustibles de mejor calidad y que tengan menos emisiones, con instalaciones eficientes. Así estamos ayudando a disminuir nuestra huella. Creo que Recope es una empresa que se ha preocupado mucho por eso, de hecho acabamos de recibir un reconocimiento y estamos próximos a recibir una Bandera Azul. Seguimos promoviendo la instalación de paneles solares, el manejo de residuos y en el diseño de construcciones; cada vez se plantea más el eje ambiental. Creo que vamos alineados con lo que el país promulga, pero en este momento tanto Costa Rica como el mundo son dependientes de las energías convencionales derivadas del petróleo.

Usted habla de energías alternativas. El negocio de Recope es importar combustible para el transporte, que ahora en Costa Rica se habla de electrificarlo. Aunque estamos a años o décadas, ¿hay un nicho para Recope en transporte eléctrico?

En Recope uno puede visualizarlo en la producción de hidrógeno, con celdas de hidrógeno para vehículo, pero yo insisto en que actualmente, y en los próximos años, todavía no se visualiza una sustitución de la flota vehicular…

Pero sí una disminución, ¿no?

Sí, pero igual va a haber un porcentaje de vehículos que va a usar los combustibles convencionales.

Costa Rica se planteó la meta de la carbono neutralidad al 2021, que se ve cada vez más complicada, pero hablemos de temas globales. Se espera que al 2020 empiece un descenso en el consumo de combustibles fósiles, para cumplir con metas como las del Acuerdo de París. ¿Eso calza con la visión que tiene Recope a futuro?

Tenemos un plan estratégico al 2021, en el que incluimos las necesidades de abastecimiento en ese horizonte. Evidentemente hay que tomar en consideración esos acuerdos y en eso estamos trabajando, le reitero la importancia de ese cambio de legislación que habilita a Recope para incursionar en energías alternativas. Es la línea estratégica que seguimos.

En términos de crecimiento de consumo, ¿cómo creen que se comporte en las próximas décadas?

Va a haber un crecimiento, se va a mantener; sin embargo si usted compara la curva de crecimiento sin incluir las acciones de reducción, la curva es más pronunciada. Siempre habrá una demanda importante, pero menor.

¿Y llegará algún momento en que se llegue a un pico y empiece a descender? En sus pronósticos.

En este momento no tengo a mano los gráficos de pronósticos, pero sí el concepto de que va a haber una reducción por la introducción de elementos como transporte eléctrico. Sin embargo, siempre va a haber una demanda importante en Costa Rica y a nivel global.

Le pregunto porque Costa Rica presentó un plan ante Naciones Unidas, por el Acuerdo de París, y ahí se ve una disminución en la huella de carbono hacia el 2020, entonces no estoy seguro si hay una desconexión entre lo que plantea el Minae y las proyecciones de Recope. ¿Por qué Recope habla de que se mantiene el crecimiento y el Minae habla de que hay un pico y empieza a bajar (el consumo de petróleo)?

Minae no está diciendo que habrá una disminución abrupta.

No, pero habrá un punto pronto cuando empezará a bajar.

Sí, conforme vaya aumentando el transporte eléctrico y otras modalidades, pero eso no será súbito y estamos absolutamente conectados.

Sobre el cambio de ley, ¿cuáles son los puntos clave donde Recope puede entrar a jugar si se hace el cambio?

Biocombustibles. Estaríamos interesados en las investigaciones sobre energías nuevas como el hidrógeno, el etanol, el biodiesel. Estamos trabajando en eso en el ámbito que nos permite la legislación actual, que son mezclas con derivados de petróleo.

En el tema de energías alternativas, ustedes todavía le dan mantenimiento a la planta de hidrógeno que tenían con Ad Astra en Liberia. ¿Qué uso le dan ahora?

Nada, solo mantenimiento.

¿La tienen esperando?

Sí, en mantenimiento.

¿Entonces no están involucrados con el bus de hidrógeno de Ad Astra?

Justo mañana voy para Liberia. Desde que vinimos a Recope, hemos manifestado el deseo de ser socios en una tarea tan importante que va a ser muy relevante. Veamos qué nos faculta hacer la ley. La pretensión mía es poder participar en proyectos de hidrógeno. Mañana vamos a reunirnos, lo hacemos con cierta regularidad para ver el plan de mantenimiento y ver cómo puede participar Recope, pero el proyecto del bus es un proyecto de ellos.

Un proyecto que sí era parte de Recope era la ampliación de la refinería china, que me parece que no ha muerto, pero me gustaría saber en qué estado está.

Con Soresco, ya usted sabe la determinación de la Junta Directiva de Recope, avalada por el Consejo de Gobierno, que fue la terminación del contrato y la liquidación de la empresa. Ha habido dificultades para ponernos de acuerdo con nuestro socio chino en la manera de cómo hacerlo, y ese es el estado actual de la situación. Estamos valorando posibilidades.

¿Cuál es la posición de ellos? Porque usted dice que ha habido dificultades para ponerse de acuerdo.

Ellos sostienen que la liquidación se puede hacer después de un proceso de arbitraje internacional. Nosotros estamos proponiendo una liquidación por mutuo acuerdo. Vamos a ver.

¿Usted se reunió con ellos en enero?

Sí y la manifestación fue esa, que el socio se reservaba el arbitraje. Todavía no hemos sido convocados a ningún arbitraje.

¿Esa era usted con el presidente de CNPCI?

Sí, esa es la Asamblea de Socios. En ese caso, se le dio un poder a un miembro que se llama Wang Xingyi, quien representó a la empresa china.

¿Ese era el señor que trabajaba como en Soresco?

Sí.

¿No es inusual que un trabajador de Soresco represente a CNPCI?

No, porque él era representante de CNPCI en la Junta Directiva.

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El renacer de los anfibios https://ojoalclima.com/el-renacer-de-los-anfibios/ https://ojoalclima.com/el-renacer-de-los-anfibios/#respond Mon, 12 Jun 2017 22:22:59 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5875 Con la aparición de una especie de rana que se creía extinta, son ya varias especies que el país recupera y que se creían desaparecidas, luego de la debacle sufrida por los anfibios en todo el mundo décadas atrás.

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Las poblaciones de anfibios de todo el planeta han sufrido de forma muy significativa las consecuencias del cambio climático y de la alteración de su hábitat, al punto en que muchas especies de ranas y sapos que antes veíamos con frecuencia a la orilla de ríos, quebradas y riachuelos han ido desapareciendo de la geografía costarricense.

Este reportaje fue publicado originalmente en el suplemento C+T.

(Créditos: )

El período de mayor declive los científicos lo sitúan en las décadas de los años 80 e inicios de los 90, cuando se dejaron de ver especies como el sapo dorado o sapo de Monteverde (Incilius periglenes), que se convirtió en el principal símbolo de la extinción de los batracios.

Así como el sapo dorado, otras dos especies de Costa Rica fueron declaradas extintas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aunque afortunadamente en años recientes se les ha vuelto a ver, señal de que se están recuperando.

La última en reaparecer es la rana rebautizada como de vientre rojo (Craugastor escoces, que puede verse en la foto abajo), que fue observada en 2016, y el sapo sordomudo o sapo de Holdridge (Incilius holdridgei), que habita el cerro Chompipe en Heredia y se le volvió a ver en 2010.

Esta rana fue declarada extinta hace 13 años, pero reapareció en el 2016 en el Parque Nacional Juan Castro Blanco, gracias a un estudio liderado por investigadores de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica.

(Créditos: Gilbert Alvarado)

A la lista de la UICN, los herpetólogos Jay Savage y Federico Bolaños Vives agregan a la lista de ranas posiblemente extintas la Atelopus chiriquiensis. Además, hay otras especies que se creyeron desaparecidas y que nunca fueron declaradas extintas de forma oficial.

A pesar de las buenas noticias sobre la recuperación de algunas poblaciones de anfibios, los científicos sostienen que estos animales vertebrados se encuentran en crisis en todo el planeta y siguen siendo los más vulnerables y los más golpeados por el cambio climático.

Los biólogos costarricenses que encontraron la rana en el Parque Nacional Juan Castro Blanco. A la izquierda de pie Gilbert Alvarado, investigador de la UCR, y Randall Jiménez (sentado, a la derecha), estudiante de la Universidad de Ulm, en Alemania.

(Créditos: Gilbert Alvarado)

Los anfibios representan cerca del 3 % de todas las especies del mundo y, según Bolaños, cerca del 48 % de ellas están amenazadas o en peligro de extinción.

De acuerdo con las categorías de amenaza establecidas por la UICN, en Costa Rica 19 especies de ranas y sapos se encuentran en peligro crítico y diez en peligro. Además, hay tres especies de salamandras que están en peligro crítico y 13 en peligro. De los cecilios, que es el otro orden de anfibios, se conoce muy poco.

Diversas causas

No están muy claras las causas que han ocasionado la declinación global de casi la mitad de las especies de anfibios. En el caso de Costa Rica, los científicos coinciden en que la combinación de varios factores ha incidido en la disminución de las poblaciones de anfibios y en su desaparición. El primero de ellos es la destrucción del hábitat, además del cambio climático y la proliferación del hongo quitridio que se les pega a la piel y los enferma.

“La responsabilidad de países como el nuestro es muy alta, muchas de las especies conocidas sólo en el país tienen riesgo de extinción”, indicó Bolaños, herpetólogo de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Esto está asociado a que la desaparición de los anfibios es más notoria en sitios de altitud intermedia a alta y a que los anfibios que viven o se reproducen en los ríos son los que se han visto más afectados.

“El cambio climático es innegable, ha tenido un efecto sobre los ciclos biológicos y de reproducción de los anfibios. Aquellos lugares donde llovía muchísimo hace algunos años, se formaban charquitos y eso daba pie para que alguna especie pudiera reproducirse, ahora han cambiado. Probablemente llueve un día y al día siguiente hay un sol enorme, lo cual seca ese charquito que era tan importante para alguna de las especies de anfibios”, señaló Gilbert Alvarado Barboza, investigador de la Escuela de Biología (UCR).

Buena noticia

Unos ojos brillantes en medio de la oscuridad y el color rojo de su vientre fueron las primeras características que delataron a la C. escoces, una especie de rana neotropical endémica de Costa Rica. La rana fue identificada como parte de este grupo tras haber sido declarada extinta hace 13 años y tenía 30 años sin ser observada.

El redescubrimiento se produjo en el Parque Nacional Juan Castro Blanco, un área de conservación poco explorada por los científicos y que se ubica en la provincia de Alajuela, cerca de Ciudad Quesada. Los investigadores Gilbert Alvarado Barboza, quien es estudiante de doctorado de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, y Randall Jiménez Quirós, estudiante de doctorado de la Universidad de Ulm, en Alemania, encontraron la rana.

“Era una noche completamente despejada, sin lluvia, estrellada, con luna llena; es decir, con todas las condiciones para no ver ranas”, dijo Alvarado, quien explicó que lo primero que observaron fueron los ojos de la rana.

El hallazgo se produjo el 19 de setiembre del 2016, durante un trabajo de muestreo rutinario de anfibios, como parte de un proyecto de investigación. El ejemplar es una hembra, adulta y mide un poco más de 6 centímetros.

El Parque Nacional Juan Castro Blanco está ubicado al noroeste de San José.

(Créditos: Google Maps)

“A estas ranas les gusta vivir en las cuevitas alrededor de las quebradas”, indicó el biólogo.

La rana fue localizada a 1820 metros de altitud en una de las quebradas que el parque nacional resguarda, lo que lleva a concluir a los investigadores que debe existir una población en el lugar.

Nueva información

Se sabe poco de la rana de vientre rojo, pues esta especie casi no ha sido estudiada. Así lo confirmó Alvarado, quien aseguró que la expectativa ahora es encontrar un macho para ampliar el conocimiento de la biología, reproducción y hábitat del anfibio.

La C. escoces había sido descrita en la parte este y central de la Cordillera Volcánica Central, pero no en la parte oeste, donde se encuentra el Parque Nacional Juan Castro Blanco. De allí que el último hallazgo es de gran importancia porque amplía el rango de distribución de la especie.

Los investigadores decidieron mantener a la rana con vida y sumarla a la rana de ojos verdes (Lithobates vibicarius) para dar inicio a un programa de conservación de anfibios en la UCR. Para ello se diseñó un terrario o espacio con las condiciones adecuadas, que permite mantener a los animales en cautiverio y propiciar su reproducción. Este sitio estará ubicado en la Estación Experimental Alfredo Volio Mata de la UCR.

La información también servirá para crear protocolos y estrategias de conservación ex situ, ya que al conocer que puede haber una población de la rana C. escoces surge la necesidad de emprender acciones que ayuden a preservar una especie en peligro crítico de extinción.

“Cada animal es producto de la evolución y es un diseño que ha requerido millones de años para poder llegar al material genético que conforma esa especie. Cuando se pierde una especie no solamente queda un nicho vacío, sino que desaparece la función que cumple y su diseño biológico”, explicó Alvarado.

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Generación renovable creció en 2016 pese a que inversión en energías limpias bajó https://ojoalclima.com/generacion-renovable-crecio-2016-pese-inversion-energias-limpias/ https://ojoalclima.com/generacion-renovable-crecio-2016-pese-inversion-energias-limpias/#respond Fri, 09 Jun 2017 23:31:54 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5849 La capacidad instalada de generación eléctrica con fuentes renovables creció a nivel mundial en el 2016 a pesar de que menos dinero llegó al sector con respecto al 2015. El año pasado se instalaron 161 gigavatios (GW) de generación solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica, lo que representa un aumento de 9% en comparación con el […]

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La capacidad instalada de generación eléctrica con fuentes renovables creció a nivel mundial en el 2016 a pesar de que menos dinero llegó al sector con respecto al 2015.

El año pasado se instalaron 161 gigavatios (GW) de generación solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica, lo que representa un aumento de 9% en comparación con el período anterior.

¿Cuánto son 161 GW? Eso equivale a poco más de 511 veces la capacidad instalada del Proyecto Hidroeléctrico Reventazón, el más grande de Centroamérica (con 315 megavatios).

Sin embargo, la inversión en energías renovables bajó considerablemente en el 2016. Por cada cuatro dólares que llegaron al sector hace dos años, solo tres llegaron el año pasado (una reducción cercana al 23%).

Los datos emergen del informe anual que publica la propia REN21 sobre el estado y alcance de las energías renovables en el mundo.

“La transición global está en marcha, con nuevas adiciones de capacidad renovable, costos que caen rápidamente y la separación entre crecimiento económico y las emisiones de dióxido de carbono por parte del sector energético por tercer año consecutivo”, dijo a The Guardian Arthouros Zervos, presidente de la organización REN21.

A pesar de este descenso en inversión, por quinto año consecutivo la inversión en generación eléctrica con fuentes limpias prácticamente duplicó el dinero empleado para plantas eléctricas que utilizan carbón, petróleo o gas natural.

Según REN21, el 24,5% de toda la producción eléctrica del mundo durante el año pasado se suplió con fuentes renovables, la mayoría hidroeléctrico. Un año antes, la cifra era 23,7%.

En 2016, poco más de una cuarta parte de la electricidad del mundo se generó con renovables.

(Créditos: REN21)

El dinero.

Hace dos años, el mundo invirtió $312 mil millones en nueva infraestructura y materiales para producir energía renovable, una cifra récord hasta ese momento.

El año pasado la inversión bajó tanto en países industrializados como en economías emergentes. El monto global llegó a los $242 mil millones, una reducción del 23%.

La inversión en energías renovables tuvo una recaída en 2016, luego de llegar a un pico el año anterior.

(Créditos: REN21)

La inversión fue menor, dice el reporte, en parte porque bajaron las inversiones en países asiáticos, europeos y norteamericanos y en parte porque los costos de la tecnología van en picada.

“El resultado es que los inversionistas en 2016 lograron obtener más energía renovable con menos dinero”, explica el reporte.

Dado que la energía solar fue el gran protagonista del año (prácticamente la mitad de la capacidad instalada fue fotovoltaica) y que sus precios han bajado radicalmente, el informe le atribuye parte del descenso en inversión.

Otro factor clave es que China rompió una racha de más de una década en que aumentó su dinero destinado a renovables y bajó un 32% con respecto al 2015. Aun así, fue el país que más invirtió en renovables con $73 mil millones.

Un punto que necesita mejorarse si el mundo quiere librarse de los combustibles fósiles son los apoyos estatales directos e indirectos, advierte REN21.

“Los subsidios a los combustibles fósiles y a la energía nuclear en todo el mundo siguen superando de manera dramática a aquellos otorgados a las tecnologías renovables”, explica el informe.  

Por cada dólar que reciben las renovables, los derivados del petróleo reciben cuatro dólares de incentivos estatales, la mayoría por daños que no reparan.

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América Central busca $400 millones para blindar sus zonas más áridas del cambio climático https://ojoalclima.com/america-central-busca-400-millones-blindar-zonas-mas-aridas-del-cambio-climatico/ https://ojoalclima.com/america-central-busca-400-millones-blindar-zonas-mas-aridas-del-cambio-climatico/#respond Thu, 08 Jun 2017 20:20:30 +0000 https://ojoalclima.com/?p=5857 Una de las regiones más vulnerables al cambio climático en el mundo está empezando a trabajar en conjunto.

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En un esfuerzo climático inédito en América Central, los gobiernos del istmo están preparándose para conseguir $400 millones que les permitirá hacerle frente al cambio climático en el llamado Corredor Seco Centroamericano (CSC).

Si usted vive en el istmo centroamericano y conoce la costa Pacífica, es muy probable que haya estado en este Corredor y sabrá, aunque sea de manera instintiva, lo vulnerable que es ante el cambio climático.

El Corredor es una franja árida que corre paralela a la costa Pacífica, desde el sur de México hasta el oeste de Costa Rica y partes de Panamá, donde predomina la agricultura familiar de subsistencia y los ecosistemas de bosque seco.

En morado se puede ver el área del Corredor Seco Centroamericano.

(Créditos: FAO)

Imagine cómo sería la provincia de Guanacaste (Costa Rica) o el departamento de Usulután (El Salvador) en un planeta más caliente.

En los últimos años, es aquí donde peor han golpeado las sequías que azotan al istmo y que complican la vida de comunidades enteras. El cambio climático solo empeorará todo si no se toman medidas.

¿Qué pasa? Que estas acciones son caras, requieren de la colaboración entre países y entre instituciones de cada país y su proceso de planificación e implementación toma su tiempo. Hasta ahora, la atención real del problema se ha dejado pasar.

“Esta es la primera vez que se hace un proyecto que no es solo de ambiente, sino que incluye otros mecanismos regionales”, dijo el ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica, Édgar Gutiérrez.

La propuesta dio un paso clave este 7 de junio, cuando el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) firmaron un acuerdo para impulsar la formulación del proyecto.

Mediante un fondo de $2,7 millones que aporta el BCIE, los países centroamericanos empezarán a darle forma al proyecto que llevan meses planteando.

Un agricultor salvadoreño muestra un puñado de tierra reseca.

(Créditos: Neil Palmer / CIAT)

“Hablar de la zona seca es hablar de propuestas enfocadas en el manejo integrado del recurso hídrico, los ecosistemas y la formación de capital humano y social”, dijo en un comunicado de prensa el Vicepresidente Ejecutivo del BCIE, Alejandro Rodríguez Zamora.

El nombre formal del proyecto es “Programa para Incrementar la Resiliencia al Cambio Climático para el Corredor Seco Centroamericano y Zonas Áridas de República Dominicana” y lo ejecutará la Comisión Centroamericana de Ambiente y de Desarrollo (CCAD).

A través del programa, los países del istmo toman cartas en el asunto y colectivamente van a pedir recursos al Fondo Verde del Clima de Naciones Unidas, creado para hacerle frente al cambio climático.

“Centroamérica, a través de esta agenda, está buscando pasar de una agenda tradicional de respuesta a las emergencias a un acción integral y sostenible”, dijo Tito Díaz, Coordinador de la FAO para Mesoamérica.

El especialista se refiere a que las medidas se han enfocado tradicionalmente en responder a eventos una vez que ocurrieron, en vez de fortalecer mecanismos y procesos antes de los desastres.

Según explicó el ministro Gutiérrez, la formulación del proyecto estará lista en ocho meses. Los países que participan son Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica Panamá y República Dominicana.

En el Corredor.

En el Corredor viven cerca de 10,5 millones de personas (de los casi 50 millones que hay en el istmo), la mayoría de ellos población rural y cuyos medios de vida giran alrededor de la agricultura.

“El 60% de estas personas se enfrentan permanentemente a la variabilidad climática y particularmente a un conjunto de sequías cíclicas vinculadas al fenómeno El Niño”, dijo el Representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Costa Rica, Miguel Ángel Arvelo.

Los modelos de cambio climático en el futuro indican que estas sequías van a hacerse más frecuentes y de mayor impacto, explicó Arvelo. Esto tiene un efecto directo sobre la producción agrícola, la pobreza y el acceso a alimentos en los países centroamericanos, principalmente Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.

“Si algún espacio resulta prioritario para lograr los objetivos de desarrollo sostenible, es el Corredor Seco Centroamericano”, dijo el especialista del IICA.

De los 1.9 millones de pequeños productores de granos básicos que hay en Centroamérica, la mitad se encuentran en la zona del Corredor Seco, según datos de la FAO. 

La región ha estado plagada de crisis relacionadas a eventos climáticos y para muchos en las zonas rurales del istmo, el futuro ya toca la puerta. En la estación húmeda de 2014, la precipitación en esta región se redujo entre 40 y 60% y las proyecciones a futuro no son alentadoras, en especial para los agricultores de subsistencia.

En mayo, los pobladores y líderes comunales del departamento de Jutiapa, en Guatemala, denunciaron que la laguna de Atescatempa, de la que muchas familias dependen, desapareció.

Tres niñas corren sobre la zona donde estaba la laguna de Atescatempa, en Guatemala. Las condiciones inusualmente secas provocaron que desapareciera.

(Créditos: Marvin Recinos)

El agua azul turquesa que cubría más 5,5 kilómetros cuadrados desapareció por la falta de lluvias, el excesivo calor y porque el caudal de dos ríos que la alimentaban ya no alcanzan a llegar, explicó un reportaje de la agencia AFP publicado en Ojo al Clima.

“Realmente el cambio climático está afectando la vida y el futuro de estos países y de muchos de nuestros hijos en Centroamérica”, dijo a AFP Héctor Aguirre, el coordinador de la Mancomunidad Trinacional, un ente integrado por medio centenar de municipios fronterizos.

El año pasado, un agricultor de Nueva Morolica, en el sur de Honduras, contó que perdió sus dos hectáreas de maíz por causa de la sequía y de un insecto que mutó a causa del cambio climático, lo que dejó a su familia en una situación dramática.

“Fumigábamos abajo y la plaga nos aparecía por arriba”, dijo Plutarco Contreras a IPS Noticias.

Conscientes de esta situación, seis países centroamericanos pidieron en 2015 que el Acuerdo de París reconociera que la región es especialmente vulnerable al cambio climático, una distinción que es asignada a los pequeños estados insulares y los llamados países menos adelantados. El texto final no reflejó esta solicitud.

“Nadie de fuera del Corredor Seco va a resolver los problemas del Corredor Seco”, dijo el representante del IICA.

Arvelo explicó que dos ejes fundamentales para atender la vulnerabilidad climática en el Corredor Seco son mejorar el acceso al agua para las comunidades e invertir en educación y creación de capacidades.

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