El mundial de fútbol es el evento deportivo más grande del año y, tan grande como sus dimensiones, sus emisiones serían como poner más de medio de millón de carros en la calle durante un año. No obstante, la FIFA quiere cambiar eso.

Así lo anunció el máximo órgano internacional del fútbol el pasado 18 de abril cuando anunció una campaña que compensará 2,9 toneladas de carbono por cada boleto registrado en su página web, sin importar de dónde venga su dueño. La organización se propone compensar hasta 100.000 toneladas de emisiones de carbono a través de proyectos de desarrollo bajo en carbono en Rusia y en todo el mundo. 

Para incentivar la participación en la campaña, la FIFA incluso anunció que rifará, entre quienes registren sus boletos, dos entradas para la final, la cual está programada para el 15 de julio en el estadio Luzhniki de Moscú.

LEALos vuelos son el “sétimo mayor emisor” del mundo. ¿Podremos contener su impacto?

Según aseguró en un comunicado la Secretaria General de la FIFA, Fatma Samoura, esta campaña se lanza con la intención de reducir el impacto ambiental del mundial de Rusia 2018 y, al mismo tiempo, fomentar la acción contra el cambio climático.

“El clima de la Tierra está cambiando debido a la actividad humana. Necesitamos reducir las emisiones que entran a la atmósfera” aseguró la líder senegalesa.

Por su parte, la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa, felicitó a la FIFA por impulsar este tipo de iniciativas para combatir el cambio climático.

“La reducción de emisiones en la medida de lo posible y la compensación de las emisiones que no se pueden evitar es la mejor manera de marcar metas para el clima y nuestro futuro común”, aseguró Espinosa.

Según las proyecciones de la propia FIFA, se espera que el mundial de Rusia genere 2.1 millones de toneladas de dióxido de carbono, por lo cual se calcula que cada espectador emitirá, en promedio, 2,9 toneladas de ese gas.

El sector con mayores emisiones sería el transporte, el cual se calcula que sería responsable por un 74% de las emisiones totales, tomando en cuenta tanto viajes internacionales como transporte interno.

Las otras principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero para este mundial, según el documento, serían la acomodación, la alimentación y la construcción de instalaciones temporales.

Desde el 2014, la FIFA ha hecho esfuerzos por compensar emisiones de los mundiales e incluso lanzó una campaña similar a la de este año, incentivando a los asistentes a compensar sus emisiones.

No obstante, especialistas en sostenibilidad como Fabián Echegaray de la empresa brasileña Market Analysis, han criticado estos esfuerzos como insuficientes para el creciente impacto de los mega eventos deportivos.

Según dijo el experto a la revista Scientific American, la FIFA se limitó a compensar sus emisiones directas en los estadios pero dejó de lado las actividades indirectas más contaminantes como el transporte aéreo, por ejemplo.

Si la industria de viajes aéreos fuera un país, sería el sétimo más contaminante del mundo en términos de gases de efecto invernadero, apenas por debajo de Alemania y sobre Canadá o Corea del Sur.