Desde que Marisela Gutiérrez tiene uso de razón, sus padres se han dedicado a la ganadería en Villa Hermosa, en San José de Upala. Todo empezó con una pequeña parcela que le dio el Instituto de Desarrollo Rural (INDER) a su padre, hace muchos años, y con una sola vaca.

Con el pasar de los años, esta estudiante universitaria se interesó en la actividad familiar, adquirió dos vacas y comenzó a cambiar el paradigma de la ganadería que se practicaba en su zona. A pesar de no vivir en la finca, Gutiérrez la administra junto a su padre, y los dos – con mucho esfuerzo- han logrado convertirla en una finca agroecológica.

La motivación para dar el paso hacia la sostenibilidad fue la protección de los humedales. “En estos hay muchas aves acuáticas, hay cocodrilos, lagartos, tortugas”, resaltó Gutiérrez. 

Por otra parte, ella se ha visto motivada a proteger el bosque, ya que -tal y como lo menciona-  muchas personas deforestan las fincas para dedicarse a la ganadería. Esto le preocupa porque considera que los animales se han visto acorralados, sin protección y sin un lugar para vivir.

“Entonces, al proteger el bosque secundario estamos protegiendo a los animales”, comentó Gutiérrez.

A partir de la colaboración de Gutiérrez y su padre (llamado Mario), en esta finca se observa un fenómeno interesante: la integración generacional. Según Marianela Feoli, directora de Fundecooperación para el Desarrollo Sostenible, esta integración generacional ayuda a mejorar procesos y a facilitar la tecnificación. De igual manera, le permite a las nuevas generaciones encontrar su propia oportunidad de negocio.

Costa Rica como ejemplo a seguir

La actividad ganadera es altamente cuestionada en muchos países. Pero, y según Mauricio Chacón -encargado de la oficina de Acción Climática del Sector Agropecuario del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG)-, la ganadería en Costa Rica es diferente a la del resto del mundo.

“La ganadería nuestra tiene cobertura forestal, reserva áreas de bosque, hay árboles dispersos en las pasturas, el ganado se alimenta de forrajes y básicamente todo es de pastoreo”, dijo Chacón.

La ganadería ocupa el 20% del territorio nacional, por lo que sus prácticas terminan impactando el paisaje nacional. Según Chacón, actualmente la actividad evidencia un esfuerzo por arreglar errores del pasado.

Ese es precisamente el caso de la finca ganadera que Gutiérrez y su padre, administran en Upala. Ellos dos han implementado medidas para que el impacto ambiental no sea tan grande. Por ejemplo, han mantenido una sección de bosque secundario donde se observan animales como monos colorados, monos carablanca y muchas especies de aves. De igual manera, dentro de los potreros, han mantenido árboles que cumplen diferentes funciones: dan sombra, brindan alimento a los pájaros y protegen el ambiente. 

“Tenemos árboles en los potreros porque nos sirven de sombra, así protegemos los humedales y el medio ambiente por medio del oxígeno”, resaltó Gutiérrez.

Otro componente de la finca al cual hija y padre han prestado atención es el suelo. Utilizan pasto de piso para alimentar al ganado, es decir, no trasladan pasto de otros lugares, sino que lo siembran en la finca. Para que el suelo no sufra degradación, se emplea el método de rotación de ganado. “Hemos hecho división de potreros para que un tiempo el ganado esté en un lugar y luego en otro”, explicó Gutiérrez. 

Algunas otras medidas que está implementando esta familia es el uso de agua proveniente de fuentes naturales para el ganado, es decir, no utilizan agua potable. También, Mario Gutiérrez ha estado creando abono orgánico a partir de la boñiga, el cual utiliza para diferentes plantaciones.

“Buscamos mantener un equilibrio en el ecosistema que nos funcione para la ganadería. A la vez estamos manteniendo el ambiente libre y estamos cuidando la naturaleza protegiendo los animales silvestres”, dijo Gutiérrez.

Fincas como esta permiten que Costa Rica sea ejemplo de un modelo ganadero bajo en emisiones. De acuerdo con Chacón, hay diferentes aspectos que han permitido esto: “tenemos una Política Nacional de Ganadería Baja en Carbono, tenemos una NAMA ganadera en escalamiento, con resultados super concretos en términos de adopción de tecnologías y de mejora de productividad”. 

Cabe resaltar que, en el país, el 90% de los productores son medianos o pequeños. En palabras de Chacón, esta es una ganadería básica para mantener el equilibrio social, en la cual se produce leche y carne de excelente calidad. “La carne que se produce en Costa Rica es diferente a la que se produce en otros países. Fortalecer la ganadería nuestra puede significar un apoyo al cambio de la ganadería en el mundo, no castiguemos al que está haciendo las cosas bien por gente grande que está afuera del país haciendo desastres”, comentó.

Conservación de bosque

Según Chacón, las fincas agropecuarias y forestales constituyen una parte sumamente importante en la cobertura forestal que tiene el país. En Costa Rica, un 25% del área de una finca agropecuaria tiene que estar dedicada a conservar el bosque, la ley le dice al dueño que esa sección no se puede tocar. 

En relación a esto, Chacón mencionó que -con más de 30 años de experiencia en el MAG- ha observado que las personas se sienten felices de conservar su bosque, “lo disfrutan y les satisface, a pesar de no ser fácil”.

Las fincas ganaderas tienen la capacidad de almacenar carbono en “tejidos vegetales” (árboles y arbustos) y en el suelo. Según Chacón, el carbono almacenado en el suelo es la principal fuente de mitigación de gases de efecto invernadero (GEI) a futuro y comenta que todas las actividades agropecuarias que permitan aumentar los niveles de materia orgánica en suelo están contribuyendo a la mitigación de gases. 

Beneficios al descarbonizar

Cristobal Villanueva, investigador silvopastoril en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), mencionó que una finca -al descarbonizarse- tiene diferentes beneficios. Primeramente, resalta que se da una mejora en la parte socioeconómica, es decir, le va a generar mayores ingresos por cada hectárea de terreno.

Por otra parte, estas prácticas van a tener un beneficio ambiental, ya que se conservará la biodiversidad y se tendrá una mayor resiliencia ante la variabilidad y el cambio climático. También, puede recibir una estabilidad de un nicho de mercado y los productos podrán tener un diferencial en el precio por las condiciones bajo las que se produce, es decir, tendrán un valor agregado.

De acuerdo con Villanueva, las fincas ganaderas tienen un gran potencial para compensar las emisiones de GEI. Por ejemplo: enfocándose solo en el suelo, este tiene la capacidad de secuestro de carbono si se le da un buen manejo con cobertura de árboles; los cuales por sí mismos también cumplen una función importante en el ciclo de carbono. 

En Costa Rica hay factores de suelo y clima que favorecen la descarbonización y por eso existen muchas fincas con buenas condiciones, según Villanueva. El experto resaltó que si a una finca se le da un mal manejo, mayor será la huella de carbono, pero con medidas -como las que implementan Gutiérrez y su padre- esta se puede reducir. 

Este reportaje contó con financiamiento de Clima en Foco, iniciativa de Punto y Aparte.