Los gases que se utilizan tradicionalmente en la refrigeración industrial serían nocivos para la atmósfera. No obstante, Costa Rica ya cuenta con la primera cámara de enfriamiento amigable con el ambiente.

Con la ayuda del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), la empresa nacional Florida Ice and Farm Co. (FIFCO) trajo al país la primera Cámara de Refrigeración con Gases Naturales.

Esta nueva tecnología reduciría en un 90% las emisiones de CO2 equivalente y en un 16% el uso de energía eléctrica en su bodega de congelado.

Según el Ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez, esto sería un paso más hacia

“Para Costa Rica y la región este es un paso importante en el proceso de sustitución de tecnologías poco amigables y eficientes, por nuevos sistemas de refrigeración y climatización con mayor eficiencia energética y menores impactos, tanto a nivel de agotamiento de la Capa de Ozono como en el tema de Calentamiento Global”, comentó Rodríguez.

Según el ministro, el proyecto además es esperanzador ya que es una muestra del éxito que puede haber cuando se combinan esfuerzos del sector público y privado en nuestro país en aras de buscar alternativas más amigables con el ambiente.

De acuerdo con Gisela Sánchez, directora de relaciones corporativas de FIFCO, esto ayudaría a reducir las emisiones de la empresa.

“Ya pudimos contabilizar el impacto positivo que esto va a tener en reducir el 50% de nuestras emisiones, en reducir además significativamente la energía que utilizamos y en ofrecer además un producto de muchísima más calidad”, expresó Sánchez

Las emisiones del sector industrial son de las más altas de Costa Rica. De hecho, las emisiones por habitante del cantón de Belén son cinco veces mayores que las de San José debido a la alta presencia industrial, según datos de la municipalidad.

Industria de alto impacto

El nuevo sistema de enfriamiento que tiene FIFCO utiliza los gases CO2 y NH3, que tendrían un menor impacto que el utilizado hasta el momento: el R22. Estos gases, además, permitirían un uso eléctrico más eficiente.

El gas R22 es un hidroclorofluorocarbono o HCFC. Estos son gases con un alto impacto ambiental, ya que causan calentamiento global y afectan la Capa de Ozono.

Las cámaras de enfriamiento industriales emplean maquinaria compleja y con altas emisiones. En la foto, una de las cámaras de la fábrica de cervezas Miller.

(Créditos: Al_HikesAZ/Flickr)

Los HCFCs se comenzaron a usar como sustitutos de los CFCs, luego de que el mundo acordara prohibirlos en la década de 1990. No obstante, en el 2004, Naciones Unidas también incluyó estos gases entre los más nocivos para la Capa de Ozono.

En el 2010 se prohibió la manufacturación de equipo que utilizara R22 en Estados Unidos, lo que disminuyó considerablemente su uso. Sin embargo, equipos viejos siguen utilizándose en el sector de producción de todo el mundo.

Las nuevas cámaras de Florida buscan ser una alternativa a este impacto. Según sus reporte para las Naciones Unidas, las cámaras de HCFC estaban teniendo problemas de fugas en estos sistemas de enfriamiento que produjeron hasta 1,237 toneladas de CO2 de más en el 2017.

Viabilidad del refrigerante para otras empresas

Según Sánchez, este “es un modelo que es replicable” y esperan que muchas empresas vengan a conocer del proyecto y se sumen a la iniciativa.

“(Esperamos que) esa capacidad técnica para que Costa Rica se convierta en un motor que impulse a otros países con su sueño de la carbono neutralidad” aseguró la directora de relaciones corporativas de FIFCO.

A pesar de que FIFCO puede estar anuente a compartir los nuevos conocimientos y el proyecto que realizaron, lo cierto es que no cualquier empresa puede “replicar” este modelo.

FIFCO invertió un total de 943.000 dólares para este proyecto, y según la misma empresa, el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal financió una mitad del nuevo sistema de enfriamiento, por lo que en total, la suma llega a casi dos millones de dólares.

Según Pablo Rojas, director de la dimensión ambiental en la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED), cada empresa debería medir la viabilidad de estos sistemas, ya que no serían económicamente accesibles a todo mundo.

“El tamaño de producción de musmani (en FIFCO) es muy significativo. Pero también bajo la realidad que aún muchas empresas no pueden asumir este gasto es que se crean fondos como los del Protocolo de Montreal”, comentó Rojas.

El Ministro de Ambiente también recordó que están comprometidos en buscar alternativas que permitan a la industria ser más eficiente siempre y cuando signifiquen una mejora ambiental.

“Para esto trabajamos de la mano con el sector industrial y logramos alianzas que permitan un beneficio tanto ambiental como económico, en busca de un desarrollo sostenible.”, añadió el Ministro.