Las calles de Nueva York ven la historia pasar. 

En 1968, la ciudad vio fuertes protestas contra la Guerra de Vietnam y en el 2011 vio a una multitud ocupar el distrito financiero de Wall Street protestando contra la corrupción. Hoy, conoció la “ola de cambio” de Greta Thunberg.

Así llamó la joven activista al movimiento que reunió a más de 250.000 personas en la isla de Manhattan, Nueva York, demandando mayor acción contra el cambio climático por parte de gobiernos y empresas. 

“Esto es solo el comienzo”, aseguró la activista de 16 años en su discurso de cierre, en Battery Park, alrededor de las cinco y media de la tarde. 

La multitud, en su mayoría jóvenes, rugía emoconada mientras Greta leía su discurso cada vez con más fuerza: “Si perteneces a ese pequeño grupo de personas que se sienten amenazadas por nosotros, tenemos muy malas noticias. El cambio viene, les guste o no”.

Pero su voz, dulce y firme, se escuchó, de una u otra forma, desde mucho antes. Esta es una crónica de la jornada de la Marcha Climática en Nueva York y el impacto de la adolescene sueca ahí.

12:00 p.m. – El camino

A veces las calles de Nueva York no se sienten tan ocupadas. Así fue, particularmente, el viaje en metro en la mañana hasta Foley Square, punto de reunión establecido. Fue un viaje callado, sin mucha gente.

Pero eso no duró mucho. Mientras un grupo de personas abandonábamos la terminal del metro, se escuchó un grito ahogado e indistinguible al fondo. Un vagón del metro se detuvo y una multitud de jóvenes en edad escolar salió gritando, disparada como una cabeza de agua.

Desde los túneles subterráneos del metro, subiendo por la terminal de Brooklyn Bridge y que daban a Foley Square, jóvenes cantaban, mostraban sus pancartas y gritaban consignas. Y no cualquier tipo de consignas, pedían a Greta.

La multitud se comenzó a ensamblar sobre la calle Broadway donde iniciaría un recorrido de, más o menos, un kilómetro hasta Battery Park, al sur de la isla de Manhattan y en las cercanías del distrito financiero de la ciudad.

1:00 p.m. – La voz de América

La gente comienza a marchar sobre la avenida. Dentro de la masa interminable de personas marcha un bloque de personas indígenas provenientes de toda América. Una jóven de la Amazonía ecuatoriana, de no más de unos 20 años, va a la cabeza.

Helena Gualinga asegura sentirse inspirada por todo el movimiento de jóvenes e, incluso, indica que es admiradora de Greta. Ella viajó desde su país para exigir ayuda luego de los recientes incendios en el Amazonas y mañana participará en la Cumbre de la Juventud sobre el Clima.

“El mundo está en llamas. Lo que para mi es mi casa está en llamas. Yo estoy aquí para darle un voz a mi pueblo”, dice la joven activista, quien dice que viene a exigir justicia por las personas indígenas, muy impactados por el cambio climático.

La justicia es un tema común a lo largo de toda la marcha. “No se trata solo sobre la ciencia y sobre los hechos. Se trata de que hay gente que está siendo afectada por esto”, dice la joven activista de 17 años, Aniah Thomas.

3:00 p.m. – Una fan diminuta

Aún faltan dos horas para que Greta hable en Battery Park, pero Lilly Nolan ya está en el parque junto a su madre, Rachel, y su hermano, Noah. Ella sostiene un cartel que dice “Thank you, Greta”. 

“Estoy impresionada por la simple cantidad de personas que están interesadas en defender a nuestro planeta”, dice la joven de ocho años. Por despertar ese movimiento, ella le dedica su pancarta a la joven sueca, dice.

Pero Greta está en muchas pancartas. En Battery Park, unas manos perdidas entre la multitud sostienen un cartel que dice “Skolstrejk för klimatet”. Así. En sueco.

5:30 p.m. – La llegada

Hace calor. Hace una hora Jaden Smith, hijo del actor Will Smith, terminó su presentación de hip hop junto a su hermana Willow. El público comienza a pedir a Greta con impaciencia. 

Los discursos de activistas incluso se deben interrumpir en tres ocasiones por gente descompensada y en necesidad de asistencia médica. 

A pesar de esto, a las 5 y media emerge Greta Thunberg al escenario con su típico cartel de “huelga escolar por el clima”. La multitud parece olvidarse del calor, del dolor de piernas y hasta de la crisis climática. “Greta es mi presidenta”, se escucha.

La joven sueca, sin embargo, no parece disfrutar los halagos. Más bien, arruga la cara, como sin saber qué responder. Tal vez porque simplemente no le gustan. 

“En todos lados donde he estado, la cosa es parecida. Los políticos y celebridades que se quieren tomar selfies con nosotros son iguales. Las promesas vacías son iguales. Las mentiras son iguales. La inacción es igual”, dice en tarima despertando rugidos del público.

Esta es una de las manifestaciones ambientales más grandes que ha visto la ciudad de Nueva York, dice uno de los organizadores, Xiuhtezcatl Martinez, de 19 años, y es liderada por jóvenes escolares.

“Este es un momento que va a ser recordado por el resto de la historia humana y podemos decir que somos parte de este movimiento de cambio”, aseguró.