Una fuerte sequía azotando el sur de África desde comienzos de este año ha causado la muerte de “centenares” de elefantes en Zimbabwe y Botsuana en los últimos dos meses, según reportes gubernamentales.

En Zimbabwe, autoridades locales reportaron la muerte de al menos 55 elefantes durante el último mes en el Parque Nacional Hwange, el más grande de Zimbabwe. Todos esos animales murieron de hambre o sed, según reportó el ministerio de ambiente de ese país.

En Botsuana, el ritmo de mortalidad ha sido parecido: al menos 100 elefantes murieron en los últimos dos meses en el Parque Nacional Chobe, también el más grande de ese país. En el caso de Botsuana, las autoridades reportaron que, además, buscarán controlar enfermedades derivadas de la sequía.

“Debido a la sequía actual, los elefantes ingieren tierra cuando pastan y están así expuestos a la bacteria del ántrax”, explicó el ministerio de Ambiente de Botsuana, a través de un comunidado. El gobierno precisó que los cadáveres serán incinerados para evitar el contagio de otros animales.

Este año, cuatro países de esa región —Angola, Botsuana, Zimbabwe y Namibia— ya declararon estado de emergencia debido al impacto de la sequía.

Las sequías, cada vez más agravadas por el cambio climático, son una amenaza para la vida silvestre y el turismo en el sur de África, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con un informe del IPCC, alrededor de 25% de los mamíferos en los parques nacionales del sur de África podrían caer en peligro de extinción para el 2080, por causa de las sequías. Esto es en un escenario favorable. En el peor escenario, esa cifra subiría a alrededor del 40%.

Una manada de elefantes en Botswana se refresca en un lago prácticamente seco.

(Créditos: AFP)

Desplazados

Debido a la escasez de alimento, provocada por la sequía, los elefantes se han visto obligados a desplazarse en busca de comida. Esto, sin embargo, ha causado alteración en otros sitios, donde la migración de estos animales ha causado problemas.

“El parque Hwange fue creado para albergar a 15.000 elefantes pero hay más de 50.000 en este momento. No tienen suficiente alimento y agua a causa de la sequía”, explicó un portavoz de la agencia de protección de la fauna salvaje, Tinashe Farawo.

Movidos por el hambre, los animales también están llegando a asentamientos humanos, donde causan daños y ponen en peligro a la población. Al menos 200 personas murieron en los últimos cinco años por ataques de elefantes y al menos 7.000 hectáreas agrícolas han sido destruidas por estos animales.

Pero contener a estos animales en las zonas protegidas es complicado, ya que requieren bastante agua y alimento. Un elefante consume, en promedio, alrededor de 680 litros de agua por día e ingiere alrededor de 450 kilogramos de comida.

Otro problema, según un estudio en la región de la Universidad de Alaska, es que esta zona no cuenta naturalmente con fuentes de agua perennes. Es decir, las fuentes de agua aparecen solo durante la época lluviosa y se vuelven cada vez más escasas durante la época seca.

“La amenaza más grave que pesa sobre nuestros elefantes es la desaparición de su entorno por la prolongada sequía”, declaró Farawo. “La situación es terrible, necesitamos agua desesperadamente”.

La población africana de elefantes bajó alrededor de un 20% en los últimos 10 años, pasando de 525.000 a 415.000 individuos, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las causas principales fueron la caza furtiva y de la venta ilegal de marfil.