A día de hoy, Costa Rica todavía está pagando por los daños de la tormenta Nate y el huracán Otto. Pero conforme el déficit fiscal del país se infla, el Ministerio de Hacienda afirma que atender una posible emergencia se haría cada vez más difícil.

Así lo indicó a Ojo al Clima el Viceministro de Egresos, Rodolfo Cordero, quien explicó que las precarias finanzas públicas dejarían al país en una situación de vulnerabilidad ante una eventual emergencia nacional.

“Para cualquier situación de emergencia que tengamos que afrontar se necesitan recursos. Evidentemente en la situación en la que estamos, la disponibilidad de recursos no es la mejor”, aseguró el viceministro.

Además, según explicó Cordero, el país ha ido perdiendo ciertos recursos de financiamiento para reconstrucción de los daños posteriores. Esto porque las entidades internacionales ven a Costa Rica como un deudor riesgoso a causa del déficit que ya supera el 7% del PIB.

“Hace unos años teníamos algo llamado Línea de Contingencia con el Banco Mundial. Esto era por un determinado monto y permitía financiar obras que tuvieran que ver con la emergencia pero ya no podemos accesar a esta línea porque, para recibirla, los países ocupan una situación macroeconómica buena”, explicó.

Luego del impacto de Nate y Otto, el país aún debe pagar alrededor de 200 mil millones en proyectos de reconstrucción. Estos tendrían que ser financiados con recursos propios de momento, según aseguró Cordero.

Lo cierto es que la amenaza de un evento hidrometeorológico extremo es latente por las condiciones del país. La Comisión Nacional de Emergencias incluso declaró una alerta amarilla este 4 de octubre en el Pacífico Central y Norte por las fuertes lluvias que azotan al país.

Dinero para desastres

Según explicó el viceministro de Egresos, el presupuesto para desastres se ha venido disminuyendo por causa del déficit.

Este presupuesto se conforma, por ley, de dos formas. En primera instancia, se aparta un monto del presupuesto nacional para el Fondo Nacional de Emergencias, una especie de reserva monetaria que ha venido perdiendo fuerza.

“En la medida de las posibilidades se le inyecta recursos al fondo. Este 2019 estamos trasladando unos 38 mil millones. En realidad para lo requiere este fondo, esto es poquito”, señaló Cordero.

Además de este fondo, todos los años, una parte del presupuesto las instituciones públicas tiene que estar destinado para la atención de emergencias.

“Eso es en actuar normal pero ha sucedido que, cuando estamos en plena situación de emergencia, se le pide a todas las instituciones del estado hacer un informe y ver cuánto pueden transferir al fondo”, explicó el viceministro.

“Acción impostergable”

La Contraloría General de la República (CGR) ya había advertido que los eventos hidrometeorológicos extremos podrían golpear muy duro a las finanzas públicas, ya que el manejo de recursos para cambio climático no está organizado.

“Resulta que es muy difícil poder consolidar los datos de cuánta plata se ha recibido y cuánta plata se destina desde los presupuestos públicos al tema del cambio climático”, dijo la investigadora de la CGR, Carolina Retana, en enero.

La Contraloría aseguró en un informe que la acción contra el cambio climático era “impostergable” y que era necesario crear un marco fiscal climático que articulara estos esfuerzos preventivos.

No obstante, sin esas acciones, el informe indica que el país podría llegar a perder un 2,5% del PIB en tan solo siete años, por atender los impactos de eventos hidrometeorológicos.

Cordero coincidió con esto y aseguró que, como la situación financiera actual es complicada, tener que afrontar un evento extremo vendría a complicar aún más el estado de estas finanzas públicas.

El viceministro también añadió que reducir el déficit fiscal sería un primer paso para hacer al país menos vulnerable a desastres. Sin embargo, indicó que sería necesario tomar otras medidas para fortalecer la respuesta del país a emergencias.

“Mejorar la situación de las finanzas públicas le permitiría a uno dirigir recursos a esta área. Además, con una situación macroeconómica buena uno podría acceder a mecanismos internacionales. Otro tema que se puede valorar es el de tener seguros (nacionales e internacionales) sobre estos temas”, indicó el viceministro.