Cuando la corredora Melissa Calvo esté preparándose para las pruebas clasificatorias de los Juegos Paralímpicos, que se realizarán del 24 de agosto al 5 de setiembre en Tokio (Japón), no solo deberá estar atenta a sus rivales, tampoco deberá olvidar hidratarse.

Tokio espera altas temperaturas en sus meses de verano, los cuales coinciden con la realización de los Juegos Olímpicos/Paralímpicos. Ya Calvo sufrió un golpe de calor durante una competencia este año y la idea de repetir la experiencia no es algo que esté en sus planes, por tanto, saber con qué y cuándo hidratarse es esencial para que pueda reponerse tras haber realizado un esfuerzo físico como el que implica una competencia deportiva de alto rendimiento.

Para Johnny Montoya, experto en Ciencias del Movimiento Humano de la Universidad de Costa Rica, la atleta también tendrá que recordar la importancia de que ese líquido hidratante vaya acompañado de carbohidratos y sodio.

¿Por qué hidratarse?

Ante una situación de calor, el cuerpo recurre a su sistema de termorregulación: la sudoración. Esta suele asociarse a la actividad física e inclusive, erróneamente, al gasto calórico. Sin embargo, la pérdida anormal de agua mediante el sudor puede resultar en deshidratación y esto, a su vez, puede provocar problemas de salud.

En situaciones normales, como estar sentado en un lugar sin ventilación o en un sitio muy caliente es común sudar. No obstante, ese líquido no se pierde fácilmente, ya que se queda adherido a la ropa y, hasta cierto punto, esto puede refrescar.

Al estar al aire libre haciendo ejercicio, esa sudoración se va a perder mucho más rápido, ya sea por convección (secado por efecto del viento) o por radiación (los rayos solares evaporan el sudor).

A esto se suma que, según Montoya, el metabolismo aumenta de 5 a 20 veces cuando se realiza una actividad física (va a depender de cuán intensa es esa actividad).

Si una persona pesa 70 kilogramos, por ejemplo, y presenta un 2% de deshidratación (lo que implica que su cuerpo pierda 1,4 kilogramos de peso equivalente a agua), en ese punto ya va a empezar a presentar afectaciones. La principal se verá reflejada en la termorregulación, la cual se va a disparar todavía más, ocasionando mucha más sudoración.

Cuando se sobrepasa esa barrera y se llega a un 3% de deshidratación, otros efectos aparecen: pérdida de la resistencia muscular, dolores de cabeza, desorientación, pérdida de la memoria auditiva, limitación de la percepción visual y una reducción en la velocidad de reacción.

Un punto crítico se alcanza entre el 4%-6% de deshidratación. En ese momento se presenta la pérdida de resistencia y fuerza muscular, presencia de calambres y espasmos, así como una pérdida del control neuromuscular.

Superar el 6% de deshidratación es sumamente peligroso, ya que se presenta un grave agotamiento muscular (no hay movimiento) y daño en órganos. Esto debido a que el organismo llega a quitarle agua a órganos que no son vitales en ese momento para poder llevar agua donde sí considera que es primordial. Por ejemplo, se han dado casos de atletas a los cuales han tenido que cortar parte de su intestino, debido a que este se necrotizó.

Otro de los efectos causados por la deshidratación es la hipovolemia, sucede cuando la sangre para compensar la pérdida de agua- se concentra, causando un aumento de la frecuencia cardíaca.