Unos 31 millones de personas que viven cerca de los deltas de los ríos están en gran riesgo de experimentar inundaciones y otros impactos derivados del cambio climático, según un estudio publicado recientemente en Nature Communications.

Desde hace 7.000 años, la humanidad se asentó cerca de los deltas de los ríos, ya que estos son abundantes en recursos alimentarios proporcionados por el mar, sus suelos son fértiles y su ubicación facilitaba el transporte de mercancías, lo que vino a impulsar las economías.

Los deltas ocupan el 0,57% de la superficie terrestre; albergaban el 4,5% de la población mundial en el 2017.

Lo que sucede es que los deltas son especialmente vulnerables a las inundaciones debido a sus bajas elevaciones y a la presión que ejercen los asentamientos humanos sobre ellos debido a la extracción insostenible de recursos y al cambio de uso del suelo.

Según los investigadores de la Universidad de Indiana (EE.UU.), se prevé que la inundación de 100 años —un evento derivado de los ciclones tropicales que tiene una probabilidad de 1% pero cuyas consecuencias serían catastróficas— afecte a 76 millones de personas en todo el mundo.

“Sorprendentemente nuestro análisis sugiere que el 41% (o 31 millones) de todas las personas expuestas a las inundaciones por ciclones viven en los deltas. De las personas que viven en los deltas expuestos a las inundaciones, el 92% (o 28 millones) viven en economías en desarrollo o menos adelantadas, donde la falta de infraestructura para la mitigación de los peligros aumenta su vulnerabilidad”, se lee en el estudio.

Con el cambio climático y la consecuente intensificación de los ciclones tropicales, estas personas se encuentran en alto riesgo. “Estas comunidades ya están lidiando con riesgos de salud, falta de saneamiento y servicios, pobreza y exposición a inundaciones y otros riesgos ambientales. El cambio climático está exacerbando todos estos problemas y creando más impactos”, comentó Eduardo Brondizio, coautor del estudio, en un comunicado.

A esto se suma que el 80% (25 millones) de las personas viven en deltas que son incapaces de mitigar naturalmente las inundaciones por deposición de sedimentos.

Ante este panorama, y según los investigadores, las soluciones para mitigar las inundaciones costeras deberían considerar tanto las opciones de ingeniería como las soluciones basadas en la naturaleza, siendo estas últimas las más baratas.