Cuando los jóvenes integrantes de Diwo Ambiental, una organización ecologista enfocada a la cultura regenerativa, recogieron víveres en 2017 para los afectados por el huracán Nate, el grupo reparó en la zona sur del país de la que Marlon Webb, su director, es originario.

Allí, en “ese lugar mágico”, notaron los retos que enfrentan las comunidades para adaptarse al paso de los ciclones, por lo que propusieron un proyecto.

Bosque para nacer agua nació en 2018 junto a Sóca Grú, organización indígena de mujeres que busca reivindicar la cultura y el desarrollo de la comunidad Boruca del pueblo indígena brunca, ubicado en Buenos Aires de Puntarenas.

El proyecto se basa en tres pilares: diversificar la economía de la comunidad, fortalecer la cultura brunca y conservar la naturaleza de la zona, abundante en mantos acuíferos y bosques.

A Lourdes Fraser, fundadora de Sóca Grú, le encantó la propuesta de Diwo Ambiental desde el inicio, a la que agregaron turismo regenerativo, el cual consiste en que los visitantes hagan voluntariado en el lugar mientras disfrutan de lo que este ofrece, ya sea la cultura local, las artesanías, la comida o los paisajes llenos de naturaleza y libertad.

El voluntariado permite participar de distintos talleres impartidos por la comunidad como realización de máscaras, tejer o prácticas ancestrales. (Foto: Diwo Ambiental).

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La semilla

No obstante, para concretar ideas se necesita algo más que tenerlas, y en la inmensa mayoría de casos el dinero se vuelve una necesidad. Para solventarlo, Diwo Ambiental se alió en 2018 a MicroVention-Terumo, compañía de dispositivos médicos que cuenta con un programa de responsabilidad social empresarial, para la siembra de 55 árboles en el parque La Trinidad en Alajuela.

Dicho proyecto, que nada tenía que ver con Bosque para nacer agua, traía consigo una donación extra que sirvió para financiar el primer viaje de Diwo Ambiental a Buenos Aires de Puntarenas, con el objetivo de concretar ideas junto a Sóca Grú.

Poco después, en 2019, el plan estaba listo para ser presentado a la comunidad. Esta vez se miraba más a futuro: con un programa de voluntarios que poco a poco iba a pasar de costarricenses a turistas internacionales y apoyo empresarial.

Además, con el propósito de apoyar la producción local y propiciar la plantación de árboles, se consideró necesario un invernadero, un vivero, un santuario de semillas y un centro de capacitación que sirviera de base para el proyecto.

Por fortuna, la gran mayoría de las propuestas ya habían sido discutidas y aprobadas dentro de la comunidad con Sóca Grú siempre a cargo de la comunicación con el pueblo brunca. Así, el siguiente paso era uno ya conocido por Diwo Ambiental: conseguir los fondos.

Para ese momento, en 2019, el Premio CEMEX-Tec, dirigido al desarrollo de comunidades sostenibles, empezaba a abrirse a Costa Rica. Diwo Ambiental recibió la invitación para participar.

El grupo de jóvenes descubrió la palabra diwo, que significa sol, cuando compartió con una comunidad bribri. De esa experiencia nació Diwo Ambiental. (Foto: Diwo Ambiental).

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“Vimos el premio como una oportunidad para concretar metodológicamente Bosque para nacer agua. Realmente no pensábamos ganar el CEMEX-Tec, pero —desde el inicio— el equipo se puso a trabajar de la mejor forma. Propusimos la etapa del santuario de semillas junto al centro de capacitación y salimos ganadores”, comentó Webb.

De este modo, Diwo Ambiental venció en la categoría de emprendimiento comunitario y obtuvo $10.000 que representan un enorme paso en su financiación. Después, el equipo se enteró de otra oportunidad con el Foro Global de Paisajes (GLF, por sus siglas en inglés).

El GLF es una de las plataforma más grandes del mundo sobre manejos de paisajes y uso sostenible de los recursos naturales. Más de 1.000 millones de personas, en 185 países han sido beneficiadas por este foro y, entre esas, a partir de 2019, se encuentran los miembros de Diwo Ambiental.

La propuesta para el GLF se apoyó en un vacío que tenía el plan ganador del CEMEX-Tec. Si bien el santuario de semillas es fundamental para el proyecto, primero se necesita un vivero que genere las semillas de diversas especies. Una vez construido el vivero y el consiguiente santuario, se facilita la ejecución de sistemas agroforestales.

“Propusimos un enfoque mayor de restauración ecológica en el programa Restoration Stewards del GLF y por suerte fuimos seleccionados entre un montón de gente. Nos eligieron como representantes del ecosistema de montaña con un premio de 5.000 euros en semillas”, agregó Webb.

Esta vez, ya con los fondos necesarios, Diwo Ambiental y Sóca Grú se dedicaron a mejorar los procesos existentes en la comunidad como la recolección de semillas, las capacitaciones en restauración ecológica y, cómo no, el vivero.

La organización está en proceso de generar alianzas con entidades como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), las cuales le permitan desarrollar el proyecto. (Foto: Diwo Ambiental).

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Siguiente paso

Es así como se superó la etapa piloto de Bosque para nacer agua. Ahora, el siguiente paso es concretarlo con las construcciones del invernadero y el santuario de semillas.

Los fondos del GLF y del premio CEMEX-Tec apenas comenzaron a ejecutarse este 2021, ya que el año pasado estuvo lastrado por la pandemia de la COVID-19. No obstante, la ilusión en Diwo Ambiental y Sóca Grú continúa intacta como proyecto de restauración ecológica que tiene mucho más para ofrecer.

“Estar en Boruca es una cuestión hermosa. Se siente esa energía mágica de la naturaleza y la gente de Sóca Grú se ha convertido en familia para nosotros. Más allá de que se consiguieron fondos para ejecutar, muchas cosas han sido voluntarias. Este es un proyecto enriquecedor, pero si no existiera ese esfuerzo y ese cariño, el proyecto no habría funcionado”, finalizó Webb.