Existe una verdad casi universal en materia de cambio climático: los peores impactos los llevarán los más vulnerables. Así, por ejemplo, las personas que viven al margen de los ríos la pasarán peor cuando haya crecidas y los agricultores de subsistencia tendrán una situación complicadas en momentos de sequía.

¿Qué pasa cuando un grupo social recibe menos dinero por el mismo trabajo, tiene menor acceso a educación y posee proporcionalmente menos tierra? Que sufre más. Esto pasa con las mujeres, que en muchos casos son especialmente vulnerables al cambio climático pero que también poseen la llave para trabajar programas de reducción de emisiones.

Conversamos con la costarricense Lorena Aguilar, asesora senior de los programas de género de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza sobre cómo el cambio climático y la agenda de género se cruzan. Este es un extracto de la conversación.

¿Por qué hablamos de cambio climático en el Día Internacional de la Mujer?

Porque hombres y mujeres se ven afectados de manera diferente por el cambio climático. La condición de millones de mujeres alrededor del mundo, debido a las disparidades de género, las hace mucho más vulnerables al cambio climático. Si no tenés acceso a la educación o a la toma de decisiones, si no tenés acceso a la tenencia de la tierra, todo esto influye en los procesos de cambio climático. Por ejemplo, en el delta de Bangladesh, cuando el nivel del mar entra a los pozos, todo mundo toma agua insalubre, pero las mujeres embarazadas están desarrollando eclampsia y preeclampsia en un 30% más. Solamente por su condición física de ser mujer.

Uno ve como estas inequidades también inciden en cuántas mujeres mueren o no en desastres. Si no tenés acceso a la educación y te dicen que vienen vientos de 270 kilómetros por hora, no sabés qué hacer porque no te han dado esa información. O cuando solo en 28 países del mundo los hombres y las mujeres tienen el mismo acceso a la tierra y muchos de los mecanismos asociados al cambio climático, como REDD+, dependen de si tenés o no tenés tierra, hay definitivamente un vínculo. Pero por el otro lado, las mujeres somos la mitad de la población del mundo, somos 3.500 millones de mujeres que podemos dar soluciones al tema de cambio climático. Por ejemplo, en energía renovable vemos que más y más mujeres están tomando el liderazgo. La finca solar más grande de Tailandia está en manos de una mujer. Así que somos importantísimos agentes de cambio en materia de cambio climático. Tomamos el 70% de las decisiones de consumo y mucho de lo que tenemos que hacer en materia de cambio climático es cambiar nuestros patrones de consumo.

No solo el consumo, sino que también entiendo que son una mayoría de los agricultores en países en desarrollo.

Eso se ve a nivel global y es muy importante. Vos mencionaste el tema de agricultura. En algunos países, las mujeres son quienes producen el 70% de los alimentos, pero no tienen acceso a los mismos servicios y a la misma tenencia de la tierra o al crédito. Si lográramos que las mujeres estuvieran en igualdad con respecto a otros agricultores, se podría reducir el hambre en el mundo en un 17%. Si tienen acceso a los mismos servicios que los hombres.

¿Qué se está haciendo para lidiar con estos vacíos?

Se está haciendo muchísimo y creo que es importante destacar el rol de Costa Rica en las negociaciones climáticas. Para el 2008 no había una sola referencia a género en la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas. Al día de hoy tenemos más de 60 decisiones que le piden a los países que lo incorporen tanto a nivel nacional como en mecanismos de financiamiento como el Fondo Verde para el Clima o en el GEF. Costa Rica ha sido uno de los países que más ha impulsado que el tema de igualdad de género o derechos humanos esté reconocido, por ejemplo, en el reciente Acuerdo de París.

El tema de género es también un tema de financiamiento, porque los proyectos necesitan consideraciones especiales para que el dinero le llegue a las mujeres y no quede en los hombres, que son ahora los propietarios de la tierra.

No solamente tiene que ver con el tema de propiedad de la tierra, porque los recursos del fondo verde son para proyectos. No necesariamente están vinculados al tema de tierra. Están relacionados con soluciones innovadoras, cómo se incluyen en transporte y en energía renovable, no solo como usuarios finales sino como agentes de cambio. No solo tiene que ver con la tenencia de tierra, sino que no se les llama cuando se diseñan los proyectos, no se consideran sus necesidades, no hay proyectos innovadores que vayan más allá de la estufa de leña. Pero ya están los mandatos. Todos los programas de financiamiento deben tener ahora un enfoque de género, ahora falta hacerlo y ese es el reto.

Hace poco escuché que en una reunión con agricultores mayores en la zona sur, el MAG les pidió que llevaran a alguien de su familia. Todos menos uno llevaron a una de sus hijas. ¿Estamos viendo más mujeres entrando a temas relacionados con cambio climático?

Es importantísimo eso que estás diciendo, y sí, más y más estamos viendo que los hombres están incorporando a sus hijas en procesos y no solamente en el caso de Costa Rica. En países donde las mujeres son el 60% de los agricultores, nunca se les había invitado a que participaran.

No solamente los hombres las incorporan sino que ellas exigen los espacios en muchos casos, supongo.

Sí, en algunos casos, ellas lo están tomando. Hay algo interesante que dicen las mujeres de África: mientras las mujeres nos adaptamos al cambio climático, los hombres migran. Ellos se van y ellas son las que se quedan enfrentando ambientes totalmente degradados, enfrentándose a los desastres, sin los recursos, sin las capacitaciones, sin la asistencia técnica. Entonces ellas dicen, ¿cómo es posible que nosotros nos adaptemos y ellos migran?

Se ha estado trabajando en el tema de REDD y en el tema forestal, creo que Andrea Meza (Directora de cambio climático) te podría dar datos más claros. Lamentablemente tengo años de no estar vinculada a Costa Rica.

¿Cuáles son las áreas en que Costa Rica debería priorizar estas acciones?

A todos los niveles, en energía, en transporte, en desastres… Es que, ¿cómo las vas a dejar de lado cuando son la mitad de la población de Costa Rica? Es en todos los elementos que hay que involucrarlas. Ahora queremos proyectos centrados específicamente en temas de género y cambio climático; no cambio climático y género sino género y cambio climático. Cómo empoderamos a estas mujeres costarricenses para que desde el inicio estas iniciativas reflejen sus necesidades y sus habilidades para el combate y la adaptación ante el cambio climático.